<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1753399905528229463</id><updated>2011-04-21T13:39:59.808-07:00</updated><category term='vocaciones'/><category term='control'/><category term='sigilo sacramental en el opus dei'/><category term='escriba'/><category term='cifras opus dei'/><category term='opus'/><category term='exopus'/><category term='opus libros'/><category term='numero de miembros'/><category term='iglesia'/><category term='ratzinger'/><category term='falsa espiritualidad'/><category term='ex opus'/><category term='coaccion'/><category term='agregados'/><category term='confesion'/><category term='proselitismo'/><category term='alvaro del portillo'/><category term='opusdei'/><category term='region españa'/><category term='concilio vaticano'/><category term='secta destructiva'/><category term='roland joffe'/><category term='peñafiel'/><category term='sociedad sacerdotal santa cruz'/><category term='prelado'/><category term='heriberto schoeffer'/><category term='javier echeverria'/><category term='menores'/><category term='valladolid.opus'/><category term='reforma del opus dei'/><category term='recurso santa sede'/><category term='directores'/><category term='captacion menores'/><category term='cosas que fallan en el opus dei'/><category term='opuslibros'/><category term='denunciar metodos opus dei'/><category term='sectas'/><category term='prelatura personal'/><category term='supernumerarios'/><category term='jerarquia'/><category term='custodes'/><category term='crisis en el opus dei'/><category term='numerarios'/><category term='metodos pastorales'/><category term='sacerdocio'/><category term='opus dei'/><category term='vocacion'/><category term='integrismo católico'/><category term='documnetos opus dei'/><category term='integrismo'/><category term='iglesia catolica'/><title type='text'>opus dei libros</title><subtitle type='html'>Recopilación de libros, recortes, y testimonios sobre el Opus Dei publicados en Internet.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://opusdeilibros.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://opusdeilibros.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>15</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1753399905528229463.post-1470329617795971774</id><published>2009-03-03T04:07:00.000-08:00</published><updated>2009-03-03T04:10:00.698-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='roland joffe'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opuslibros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='heriberto schoeffer'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='escriba'/><title type='text'>Roland Joffé dirigirá un film sobre la vida del fundador del Opus Dei</title><content type='html'>Según informa Juan Orellana en un &lt;a href="http://iglesia.libertaddigital.com/la-anunciada-cristofobia-1276236305.html"&gt;artículo&lt;/a&gt; publicado recientemente en Libertaddigital el director de cine Roland Joffé prepara una película sobre la vida y milagros (nunca mejor dicho) de el Santo Marqués de Peralta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Copio y pego la referencia del artículo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Otro proyecto que merece nuestra atención es sin duda uno sobre San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei. Se trata de un proyecto que en principio tendría al frente al famoso director de La Misión, Roland Joffé. Ya en 2007 el cineasta declaró al diario británico The Independent su intención de rodar el film. El productor sería Heriberto Schoeffer, de IMMI Productions, que no en vano ha sido invitado a impartir lecciones en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz, gestionada por el Opus Dei. Dicha productora cuenta también entre sus analistas de guiones con miembros de la Prelatura. No hay mucha información disponible del proyecto que, en teoría, se rodaría en 2010.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El proyecto que el Opus Dei lleva a cabo con su habitual sigilo está terminando su fase de preproducción y dentro de pocos meses echará a rodar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre cómo han conseguido los responsables del Opus Dei “convencer” al director británico para que se embarque en esta aventura, recomiendo la lectura del esclarecedor &lt;a href="http://www.independent.co.uk/arts-entertainment/films/features/roland-joff-why-the-director-is-a-victim-of-his-own-success-395965.html"&gt;artículo&lt;/a&gt; de The Independent que cuenta la trayectoria de este director que en los 80 rodó grandes películas (la misión, los gritos del silencio) pero que últimamente viene firmando unos bodrios de mucho cuidado (Captiviti, Super Mario bross )&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Este tema promete grandes risas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;krespillo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1753399905528229463-1470329617795971774?l=opusdeilibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/1470329617795971774'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/1470329617795971774'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://opusdeilibros.blogspot.com/2009/03/roland-joffe-dirigira-un-film-sobre-la.html' title='Roland Joffé dirigirá un film sobre la vida del fundador del Opus Dei'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1753399905528229463.post-4003251739815817079</id><published>2008-10-09T14:34:00.000-07:00</published><updated>2008-10-09T14:35:55.254-07:00</updated><title type='text'>Carta abierta a Antonio González</title><content type='html'>Publicado originalmente en &lt;a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;sid=10885"&gt;Opuslibros&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viendo cómo el se planteaban cuestiones acerca de Antonio Glez.  y sus mariachis gente del peso de Ignaciodeloyola, Spiderman, Sy, el mismísimo Satur, me decidí a escribirle esta carta que mando también aquí. Reconozco que no había visitado su página-blog-consultorio hasta que, a través de links publicados en opuslibros me condujeron a él. Le leí y… me indigné. De momento no he recibido respuesta de su parte. Dejo al buen sentido de Agustina el publicarla o no y el que parezcan los nombres de lugares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El motivo de traerla a estas páginas es poner en su sitio el peso y conocimiento de causa que pueden tener sus comentarios; sobre todo, los referentes a las personas que abandonaron la Obra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Querido Antonio tú no te acordarás de mi pero te conozco desde tu más tierna infancia, cuando todos los niños de Francia saben hablar francés. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre has tenido como característica una hermosa faja de caoba: por genética, formación familiar, estudios… y lo recibido de la Prelatura no favorece que ganes en flexibilidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Te acuerdas de aquél Camino de Santiago donde llevaste a la práctica aquello de “Seguid adelante! Y Delante se perdió y todos con él”? Seguiste andando y andando un día con su noche y todos buscando… buscando. Pero tú no estabas perdido: se perdieron todos los otros.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora eres secretario del club Argüelles y trabajas en unas oficinas de la calle Riscal esquina Fortuny –yo también trabajé allí una temporada-. Lo más cercano al trabajo profesional externo que has hecho, es intentar pescar chicos valiosos en Retamar, colaborando en alguno de los trabajos extraordinarios de física o matemáticas; por cierto sin que al profesor encargado le haga demasiada gracia, por muy hermano de la Prelatura que sea. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respecto a tu página, blog, refrito… lo que sea, reconozco que tienes una técnica similar a la de las preguntas de tertulias con el Prelado: se reparten entre gente especialmente en buen plan, pitable o adscrito majo, las preguntas que a los dires les parece oportuno hacer. Aplicas a la perfección los métodos de la Prelatura para quien el fin justifica los medios cuando de ella se trata. Por difundir la versión oficial no tienes ningún problema en faltar a la verdad: o sea mentir. ¿No sabes que un millón de mentiras no pueden hacer una sola verdad?  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso tu argumento respecto a los ex de la Obra se reduce a repetir esta frase: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entiendo que digas eso que dices, pero me parece una falta de respeto hacia todas las personas -la inmensísima mayoría: repito- que dejaron el Opus Dei contentos. Que tú estés descontento, no quiere decir que todos los que han dejado la Obra la vean ahora con tus mismos ojos cargados de prejuicios&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya ves la inmensísima mayoría de los que fueron de la Obra están felices: lo dice Antonio, punto redondo. En un link de tu blog que citaba Ignaciodeloyola el otro día en opuslibros (a ti no te leo directamente) y que he estado buscando – curiosamente está missing-in-combat- afirmabas algo  similar a lo siguiente “he conocido decenas de personas que dejaron la Obra y nadie ha sufrido efectos psicológicos…”  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Pero que me comentas Antonio! ¿A tus 25 años de edad, transcurridos en Llambria, Santillana y Argüelles has conocido decenas de personas que dejaron la Obra? Hombre no dudo que a algún aspirante hayas visto marchar en este tiempo; te concedo incluso algún residente –pienso en uno que si no coincidió contigo fue por poquito y escribe en opuslibros: por cierto en absoluto “contentísimo”-. Pero desde luego no te veo designado por los directores para recibir charlas en cursos anuales con gente ya bragada que te abre su alma, te cuenta que en su centro pasan de él y que va por el cuarto psiquiatra… O menos atendiendo a personas que hayan perdido su trabajo después de lustros ejerciéndolo, por abandonar la Obra.  No, no me encajas chico. Te veo montando gymkhanas pero esto otro…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú sigue atendiendo tus equipos de fútbol sala para Fátima, aparca bien la furgoneta en Marqués de Urquijo y compra caramelos en dulces Paco. Luego, haz realidad aquella canción: “El tiempo que te quede libre, si te es posible, dedícalo a mi…” No mientas por favor: busca la verdad si quieres y comprométete con ella pero no nos sueltes lo que tu “queridísimo” dijo y hay que retorcer para que se convierta en profecía. Todo se acabará sabiendo: léete el Evangelio de hoy. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un fuerte abrazo,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rafinosa&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1753399905528229463-4003251739815817079?l=opusdeilibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/4003251739815817079'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/4003251739815817079'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://opusdeilibros.blogspot.com/2008/10/carta-abierta-antonio-gonzlez.html' title='Carta abierta a Antonio González'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1753399905528229463.post-1007023933644657109</id><published>2008-10-03T13:07:00.000-07:00</published><updated>2008-10-05T10:14:33.630-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='integrismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cosas que fallan en el opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='valladolid.opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ex opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='coaccion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cifras opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opusdei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='control'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='peñafiel'/><title type='text'>La verdad del Colegio Mayor Peñafiel, obra corporativa del Opus Dei en Valladolid</title><content type='html'>Testimonio de “Aldebarán”,&lt;br /&gt;Ex numerario del Opus Dei que vivió en el&lt;br /&gt;Colegio Mayor Peñafiel&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querida “Oreja de Guardia”:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He visto el artículo de LuzLópez en Opuslibros, y me admira el valor que tiene para hablar del Opus Dei en una ciudad como Valladolid y sobretodo tratándose del colegio mayor Peñafiel… la obra corporativa “estrella” de la delegación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevo unos días pensando en escribir. Me daba miedo que me identifiquen, porque sé perfectamente que ellos (los directores del Opus Dei) siguen al día lo que se publica en Opuslibros. Luego he pensado en mi última entrevista antes de irme del Opus Dei, con J M., vocal de san Miguel de la delegación de Valladolid. No se fiaba de mi, no me escuchaba (no me extrañó), sólo soltaba su discurso. Me dijo un montón de veces que la masturbación es muy mala y la homosexualidad también (¡qué obsesión!) y que si había mantenido relaciones homosexuales o heterosexuales, se lo dijera…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le conté que la Obra no es para mi y que pensaba (y pienso) que para nadie, le dije que no quería seguir necesitando de pastillas para perseverar…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvió a repetirme lo anterior y que seguro que ése era el motivo de que quisiera “perder mi alma para siempre”, “dar la espalda a Dios” y “ser un infeliz ahora y eternamente”… Así, durante dos horas. Cuando me repitió que “el onanismo es una practica repulsiva” y “no digamos lo de los homosexuales”, dijo, me levanté y me fui…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en la puerta me preguntó, como servil, “¿pero no serás tan tonto de ir diciendo cosas malas de la Obra?”. Le respondí que no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No diré nada malo de la Obra, no faltaré a mi palabra. Voy a decir la verdad, lo que hay, y lo que se hace en el colegio mayor Peñafiel donde he vivido -como numerario del Opus Dei- varios años mientras fue centro de estudios y, después de 2005, cuando se transformó en colegio mayor “abierto”. No acusaré a nadie y omitiré cosas que dejarían muy mal a no pocos de vosotros, directores semidioses del Opus Dei.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando leáis este artículo -directores del Opus-, sacaréis la interminable lista de los ex numerarios de Peñafiel y me reconoceréis. Me da lo mismo, ¿qué podéis hacer? Somos muchos, muchos, demasiados, los que nos hemos ido en silencio, como ladrones, a escondidas y que podríamos decir lo mismo que digo yo. Si os molesta la “luz del día y el agua clara” os sugiero que reflexionéis sobre lo malo que es el “onanismo” de la mente y la esquizofrenia y la mentira hecha institución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;J M., yo te conocí cuando eras director del club Enol en Oviedo y dabas clase en la universidad… me pareciste una persona genial. Sólo te digo, desde aquí, que lo pasé muy bien contigo aquella vez en Los Tilos (la casa de convivencias de los de Santander, que acaban de vender, en el pueblo de Solares), ¿tu también te acuerdas?… pero al nombrarte vocal de san Miguel te endureciste como una piedra y ya casi no parecías humano. No sé por lo que estarás pasando, no sé a qué se debe tu transformación, pero no creo que sea por nada bueno. Si necesitas algo ahora o en el futuro, ¡llámame, por favor!, tienes mi móvil y conoces la casa de mi familia “de sangre”, ¡has estado muchas veces! Me comprometí a no hablar mal y callaré muchas cosas, por ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora Peñafiel es colegio mayor “abierto”, no como antes que era cerrado o “restringido”, centro de estudios -léase, cárcel- sólo para numerarios del Opus Dei jóvenes, entusiastas y engañados que no podíamos ni imaginar el pozo en que nos estábamos metiendo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribo esto porque lo necesito y porque se lo debo de algún modo a esos padres y madres que quizá lleven a sus hijos al colegio mayor Peñafiel con toda su buena intención, engañados, seducidos y deslumbrados por la propaganda que tan bien manejan los del Opus Dei.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A vosotros, padres y madres, os sugiero -es sólo mi opinión- elegir otro colegio mayor de Valladolid para vuestros hijos, hay muchos y muy buenos, pero no Peñafiel. Por ejemplo: el “san Juan evangelista”, el “Menéndez Pelayo”, el “Alfonso VIII”, el “Santa Cruz”, y otros más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. La jaula de oro:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://opusvalladolid.wordpress.com/2007/06/13/la-verdad-del-colegio-mayor-penafiel-obra-corporativa-del-opus-dei-en-valladolid/"&gt;SIGUE LEYENDO&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1753399905528229463-1007023933644657109?l=opusdeilibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/1007023933644657109'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/1007023933644657109'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://opusdeilibros.blogspot.com/2008/10/la-verdad-del-colegio-mayor-peafiel.html' title='La verdad del Colegio Mayor Peñafiel, obra corporativa del Opus Dei en Valladolid'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1753399905528229463.post-9037821888061070508</id><published>2008-09-24T03:22:00.000-07:00</published><updated>2008-10-25T08:32:16.634-07:00</updated><title type='text'>[ Sobre la película Camino ] Javier Fesser: “El Opus Dei ha utilizado para sus fines el calvario de una niña”</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_IuT8EKC_rOU/SQGgJA2qJvI/AAAAAAAAAAg/SdWOwtimdI8/s1600-h/camino-fesser-sans.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 157px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_IuT8EKC_rOU/SQGgJA2qJvI/AAAAAAAAAAg/SdWOwtimdI8/s320/camino-fesser-sans.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5260661916453971698" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El director Javier Fesser, que se inspiró en su última película, Camino, en la historia de Alexia González-Barros, afirma en una carta abierta hecha pública hoy que el Opus Dei “sí ha utilizado para sus fines el calvario” de esta niña “en clara y desconcertante connivencia con sus familiares”. Javier Fesser responde así a las críticas recibidas por su película, inspirada en la historia de la hija menor de una familia del Opus Dei que falleció de cáncer en 1985 y que está en proceso de canonización. El hermano de Alexia, Alfredo, ya ha respondido a la misiva de Fesser. Sostiene que es “falso” que el grupo religioso haya utilizado a su familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cineasta asegura en su carta que el Opus Dei “sabe perfectamente que esta película no es una frivolidad más sobre sus exóticas costumbres sino que va directa a su corazón (si lo hay) y les muestra tal y como son”. “Seguramente lo que más les desconcierte es el tratamiento objetivo e inusualmente nítido de su modus operandi y les irrite sobremanera comprobar que hasta el último detalle de lo que en Camino se muestra es un reflejo bastante exacto de la realidad, de sus contradicciones y de su insostenible discurso”, apunta el cineasta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La carta agrega que “quizás algún día los hermanos, tías y sobrinos de Alexia, que me envían dardos envenenados en forma de cartas al director, comprendan esta película y sientan la vergüenza de haberme maltratado ellos a mí. Porque es muy injusto aceptar que un tumor cancerígeno en la vértebra de Alexia fue voluntad de Dios y, sin embargo, esta película, que por cierto no es su biografía, no lo sea”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Texto íntegro de la carta enviada por Javier Fesser&lt;br /&gt;Carta abierta al Opus Dei&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicen mis amigos que, como era de esperar, el Opus Dei no ha entendido nuestra película. Yo creo que es al contrario. La han pillado tan bien y se reconocen de tal manera en el retrato que de ellos se hace, que no podrían aceptarlo sin echar el cierre al tinglado. Seguramente lo que más les desconcierte es el tratamiento objetivo e inusualmente nítido de su modus operandi y les irrite sobremanera comprobar que hasta el último detalle de lo que en CAMINO se muestra es un reflejo bastante exacto de la realidad, de sus contradicciones y de su insostenible discurso. Y como artistas que son de la contrapropaganda y del anonimato, han utilizado una vez más a Alexia González-Barros y a su familia para desviar inútilmente la atención sobre el tema que más duele en la película: el camino que proponen e imponen a miles de inocentes personas que por una cosa o por otra han terminado enredados en su viscoso entramado pseudoespiritual es un camino a ninguna parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Opus Dei, que sí ha utilizado para sus fines el calvario de una pobre niña adolescente, en clara y desconcertante connivencia con sus familiares, sabe perfectamente que ésta película no es una frivolidad más sobre sus exóticas costumbres sino que va directa a su corazón (si lo hay) y les muestra tal y como son. Qué curioso que en ésta película el Opus Dei salga mal parado y Dios no. ¿No eran la misma cosa? ¿No es el uno la obra del otro? Parece claro que no. Quizás algún día los hermanos, tías y sobrinos de Alexia, que me envían dardos envenenados en forma de cartas al director, comprendan ésta película y sientan la vergüenza de haberme maltratado ellos a mí. Porque es muy injusto aceptar que un tumor cancerígeno en la vértebra de Alexia fue voluntad de Dios y sin embargo ésta película, que por cierto no es su biografía, no lo sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Javier Fesser&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respuesta de Alfredo González-Barros&lt;br /&gt;Aclaraciones de Alfredo González-Barros a Javier Fesser&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acabo de tener noticia de la carta abierta de Javier Fesser al Opus Dei y, una vez ms, por alusiones, querría aclarar brevemente algunos puntos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Me veo en la obligación de dirigirme nuevamente a Javier Fesser para pedirle que, de una vez por todas, deje en paz a la familia González-Barros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es completamente falsa la afirmacin de que el Opus Dei haya utilizado a mi hermana Alexia y a mi familia para desviar la atención. ¿Cómo se atreve usted a hablar de connivencia del Opus Dei con mis familiares? Ahora resulta que tampoco podemos defendernos: sólo faltaba que cuando lo hacemos, usted nos acuse de hacerlo al dictado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco le parecen sinceras las cartas que otras personas de mi familia están escribiendo, tras sentirse dolidos y utilizados por su campaa de márketing.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, como le pedimos desde el principio, usted hubiera retirado la dedicatoria a Alexia González-Barros, nada de esto habría sucedido”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1753399905528229463-9037821888061070508?l=opusdeilibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/9037821888061070508'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/9037821888061070508'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://opusdeilibros.blogspot.com/2008/10/sobre-la-pelcula-camino-javier-fesser.html' title='[ Sobre la película Camino ] Javier Fesser: “El Opus Dei ha utilizado para sus fines el calvario de una niña”'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_IuT8EKC_rOU/SQGgJA2qJvI/AAAAAAAAAAg/SdWOwtimdI8/s72-c/camino-fesser-sans.jpg' height='72' width='72'/></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1753399905528229463.post-3942232977281406430</id><published>2008-03-20T14:19:00.000-07:00</published><updated>2008-03-20T14:20:02.423-07:00</updated><title type='text'>Sobre la visita apostólica al Opus Dei</title><content type='html'>&lt;span class="Apple-style-span" style="color: rgb(51, 51, 51); font-family: Verdana; font-size: 13px; -webkit-border-horizontal-spacing: 2px; -webkit-border-vertical-spacing: 2px; "&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; "&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/html/documento_santasede.htm" target="_blank" style="font-weight: bold; text-decoration: underline; color: rgb(255, 102, 0); "&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; font-family: 'Times New Roman'; "&gt;Leer documento completo&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt; &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES-GT" style="color: rgb(34, 34, 34); "&gt;&lt;span style="color:#002b56;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1753399905528229463-3942232977281406430?l=opusdeilibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/3942232977281406430'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/3942232977281406430'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://opusdeilibros.blogspot.com/2008/03/sobre-la-visita-apostlica-al-opus-dei.html' title='Sobre la visita apostólica al Opus Dei'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1753399905528229463.post-5446169292804399595</id><published>2007-12-26T04:49:00.000-08:00</published><updated>2007-12-26T04:51:57.098-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='iglesia catolica'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sigilo sacramental en el opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='jerarquia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='confesion'/><title type='text'>Informes de conciencia</title><content type='html'>&lt;!-- elimino italica en texto principal de las noticias 30nov03  &lt;i&gt; --&gt;         &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=11222"&gt;INFORME DE CONCIENCIA DEL OPUS DEI SOBRE UN NUMERARIO&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=11222"&gt;[Publcado originalmente en opuslibros.org]&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;Ref. 733/04 &lt;span style=""&gt;    &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;                        &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;                        &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;                        &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;[...] 18/04&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;ol style="margin-top: 0cm;" type="1"&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;El cumplimiento de &lt;strong&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/escritos/hoja_normas.htm"&gt;&lt;strong&gt;las normas del plan de vida&lt;/strong&gt;&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt;, no siempre es completo y con detenimiento. Es frecuente que deje algunas para última hora e incluso que no las haga.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;La temática en las charlas, la mayoría de las veces, versa sobre su perseverancia; pareciera que desea encontrar una excusa que lo tranquilice, para abandonar la vocación. Del ca de este año, regresó con la idea de darse como plazo el presente año, para determinar si continúa o no en la Obra. En cada ocasión se le ha animado a que sea valiente, pida luces y fortaleza para que vea que el planteamiento que debe hacerse, es distinto ahora, de cuando escribió la carta. También se le ha dicho que no parece lo más acertado poner plazos, que todo en esta vida cuesta esfuerzo, que no idealice el matrimonio; que los casados también tienen problemas, como él lo tiene comprobado por la labor que atiende en [...].&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;En inconstante, muy inestable, casi un poco infantil. Poco mortificado en los gustos, un poco inmaduro. Desde luego no es muy obediente. Se le han dicho estas cosas, puntualizando.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;li class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;font-size:100%;"&gt;Continúa con los problemas contra la Santa Pureza. No rara vez se va al cine, lógicamente sin decirlo antes. Tampoco ha superado dejar de consultar cosas inconvenientes en Internet. Está poco en la vida de familia; esto ha sido desde que llegó a este ctr. El auto que se le facilitó para la labor de [...], tenía como finalidad, también, que viniera a comer a la casa, prácticamente todos los días, y tampoco ha sido así.&lt;/span&gt;&lt;/li&gt;&lt;/ol&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;amp;file=article&amp;amp;sid=11222"&gt;Seguir leyendo&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1753399905528229463-5446169292804399595?l=opusdeilibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/5446169292804399595'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/5446169292804399595'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://opusdeilibros.blogspot.com/2007/12/informes-de-conciencia.html' title='Informes de conciencia'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1753399905528229463.post-5092428094756092155</id><published>2007-04-14T07:36:00.000-07:00</published><updated>2007-04-17T08:31:16.989-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ex opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='prelado'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='documnetos opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='custodes'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='menores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='falsa espiritualidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='prelatura personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='integrismo católico'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='directores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='secta destructiva'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='control'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vocacion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus libros'/><title type='text'>La inocencia de los dirigentes del Opus Dei</title><content type='html'>Publicado por  Jacinto Choza, el 29 de diciembre de 2006 en &lt;a href="http://www.opuslibros.org/"&gt;Opuslibros&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.- El principio de la buena fe. 2.- La inmunidad de la inocencia. 3.- La conciencia invenciblemente errónea. 4.- Kruschev y Juan XXIII. 5.- Apéndice. Carta de Escrivá a Franco de 23 de mayo de 1958.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Después de leer el estudio de Oráculo La libertad de las conciencias en el Opus Dei y el  Decreto Quemadmodum de Leon XIII de 17-XII-1890 que incluye como apéndice, me gustaría añadir algunas observaciones en apoyo de sus objetivos y los de la web.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Para empezar, y en primer lugar, quiero dar las gracias a Oráculo por sus escritos, y a Agustina por haber hecho posible toda esta cadena de eventos. La primera vez que envié una carta a la web, respondiendo a una especie de interpelación de Tlin hace dos años o algo así, no imaginaba que este foro adquiriría tales dimensiones ni alcanzaría la repercusión que ha alcanzado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Empecé a mandar escritos firmados con mi nombre porque todos los participantes me parecían demasiado jóvenes y demasiado inexpertos en relación con lo que yo había vivido y conocido de la institución, porque me parecían como ovejas sin pastor, y porque sentía, quizá arrogantemente, que con mis años y experiencia podía darles algún cobijo y consuelo. Pero pronto cambié de parecer. Entendí que un corazón humano, que muestra sus heridas sin alardes mientras que brinda y pide ayuda, es una cátedra donde hay más sabiduría que en los textos académicamente mejor construidos. Pero además, se ha ido incorporando a la web tanta gente, con tanta experiencia, tanto saber y tanto criterio, que he aprendido y he recibido yo más ayuda de lo que pensaba, y más análisis académicamente elaborados de lo que esperaba, para orientarme también yo mismo en mi momento histórico y en mi contexto eclesial, social y político. Y por eso quiero daros las gracias a todos, de todo corazón, desde Agustina hasta Oráculo, por todo lo que me habéis ayudado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          En segundo lugar, paso ya a las observaciones que quiero hacer, y que se dirigen todas a responder a esta pregunta: ¿Cómo es posible que habiendo vivido en la Obra tanta gente tan buena, tantos juristas y canonistas tan excepcionales, especialmente en los primeros tiempos, y tantos directivos tan capaces, haya llegado la institución a una situación como la que Antonio Ruiz Retegui describe en términos de estructura de pecado y Oráculo en términos de anulación de la libertad de las conciencias, en contradicción con las directrices más claras de la misma Iglesia sobre esos extremos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.- El principio de la buena fe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Hablando un día con Raimundo Panikkar sobre el hecho de que no se hubieran dado cuenta de los derroteros que en los comienzos iba tomando la Obra, me comentó que entonces nadie sabía lo que podía ser aquello, ni había nada que pudiera percibirse como sospechoso ni como desviación. Había un proyecto ilusionante, transmitido boca a boca por unos amigos inquietos e idealistas a otros, sin motivo alguno para la desconfianza. La amistad y lo atractivo de la idea eran suficiente garantía: la santificación en medio del mundo, en el trabajo cotidiano. Esa era la situación recién terminada la guerra civil española.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fe de todos les mantenía plenamente ajenos al proceso de institucionalización y al sesgo absolutista que el Opus Dei iba tomando, confiados en que se trataba de encontrar un cauce jurídico completamente nuevo. Y, ciertamente, eso vale también para la buena fe del propio Escrivá. Porque mientras él buscaba ese cauce jurídico del todo nuevo, construía la estructura administrativa de forma que resultara un sistema  prácticamente perfecto para él, es decir, inexpugnable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          No hay disponibles estudios sobre la psicología de Escrivá, su carácter, sus inclinaciones políticas, teológicas y sociales, ni sobre el impacto que la formación religiosa que se impartía en los seminarios españoles durante los años 20 pudo causar en un carácter así. Tampoco los hay sobre el contexto religioso y cultural del propio carisma fundacional del Opus Dei en los años 20. Hay estudios de José Andrés Gallego en los que se menciona la relación entre el carisma del Opus Dei y la Institución Libre de Enseñanza[1], y estudios sobre la Institución Libre de Enseñanza de Vicente Cacho, que, durante toda su vida como numerario, se fue refugiando cada vez más en la Institución a medida que la Obra se burocratizaba, en los que se puede percibir la analogía[2]. De singular interés serían los estudios de la relación entre el carisma del Opus Dei y la obra del aragonés Joaquín Costa, pero tampoco existen por el momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Comoquiera que sea, Escrivá parece haber sido un hombre de corte aristocrático, de la burguesía aragonesa del XIX, autoritario, de temperamento más bien colérico, y con tendencia al absolutismo, como, por lo demás, lo había sido Pio XII.. A eso se añadieron unas dotes excepcionales en cuanto a instinto de poder, a capacidad de gestión y organización, a seguridad de conciencia, a capacidad de trabajo y a sensibilidad religiosa, que arrojan el conjunto de factores que favorecen la constitución de un cierto carácter fundamentalista. Hacían falta aún algunas circunstancias socio-históricas para que ese carácter se consolidara, y éstas fueron la guerra civil española, por una parte, y el concilio Vaticano II, por otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          En efecto, la guerra española podía ser vivida como una cruzada, y algunos la vivieron así. Pero una cruzada es lo que muchos predicadores, canonizados o no, han preconizado. Cruzadas muy cruentas, como las predicadas por Pedro Ermitaño para la conquista de tierra santa, cruzadas menos cruentas, como las promovidas por la predicación de Bernardo de Claraval contra los albigenses y en apoyo de la fundación de los templarios, o cruzadas incruentas, como las de San Pio X contra el modernismo y la del propio Escrivá contra el modernismo también y contra quienes pretendían lo que él consideraba la destrucción de la iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          La guerra civil española, y más aún la posguerra, le podían haber hecho sentir la necesidad de poner en marcha una segunda edición de la orden de los caballeros templarios, pero adecuada a su tiempo. Mientras el general Franco y Pio XII rigieron los destinos de España y de la Iglesia, Escrivá podía permitirse proclamaciones verbales de libertad que contrastaban con la firmeza con que ambos mandatarios ejercían su autoridad (y que también era propia del talante de Escrivá).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Bajo esa protección él podía ir desarrollando los escritos de los años 30 y 40, esos que fueron retirados de la circulación tras su muerte, en los que son muy perceptibles las analogías con otros movimientos laicales, religiosos o no, como la Institución o las teresianas del padre Poveda. En ese periodo el Opus Dei se pudo desarrollar en España sin especiales problemas, y sin que nada resultara especialmente alarmante, a pesar de que en su estructura y funcionamiento se perfilaba ya su carácter hermético, elitista, rigorista y extremadamente mesiánico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          A partir de los 50 las cosas cambiaron. Entonces empezó a resultar sospechoso Panikkar, que fue ‘retirado’ de su puesto de capellán en la residencia de la Moncloa de Madrid y trasladado a Valladolid, y, poco después, a la India, con el encargo de iniciar la labor del Opus Dei en aquellas tierras. Por esa fecha Panikkar tenía buenas relaciones con los teólogos centro-europeos que desarrollarían las doctrinas del Vaticano II. Y también por esa fecha Juan XXIII, que  había sustituido a Pio XII, iniciaba sus primeros tanteos ecuménicos y de acercamiento a los comunistas italianos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Para Escrivá ese acercamiento era peor que la revuelta de los  albigenses y de los modernistas, y todo ello se agravó con la llegada al pontificado de Paulo VI, cuya figura le resultaba especialmente inaceptable o, al menos, incompatible con sus expectativas eclesiales. Ahora el mal era propiciado “desde dentro de la iglesia y desde muy arriba”, como le oíamos decir los que convivimos con él en Roma a partir de entonces [3].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Había una gran clave de legitimación de sus posiciones ante sí mismo y ante los demás, que era el sufrimiento. La discrepancia de la realidad respecto de las expectativas que uno tiene es la causa fundamental de la decepción, la tristeza, la ira y el sufrimiento. Dado que las expectativas religiosas de Escrivá estaban compulsivamente espoleadas por su seguridad de conciencia, su hermetismo, su carácter colérico, su elitismo aristocrático y su absolutismo, el sufrimiento se elevaba hasta cotas muy altas, legitimando más aún sus pretensiones. El sufrimiento garantiza que uno no quiere nada para sí, y que, por tanto, uno entrega su vida de un modo desinteresado por una causa que, además, no es de uno, sino de Dios mismo. La identificación con Cristo en la cruz puede resultar ahora completa, y eso confirma más aún la legitimidad de lo que se pretende y se hace, ante uno mismo y ante los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Situaciones psicológicas de ese tipo han sido muy bien descritas en la literatura. En primer lugar por Benito Pérez Galdós en la novela Doña Perfecta, y luego por François Mauriac en La farisea. Y han sido muy bien analizadas por la filosofía y la psicología moral en obras que van desde las Máximas de La Rochefoucault hasta La genealogía de la moral de Nietzsche y El resentimiento en la moral, de Max Scheler.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          No estoy sosteniendo de ninguna manera que Escrivá fuera un farsante o un hipócrita. Nada de eso. Sugiero el modo en que su temperamento podía estar tendiéndole la gran trampa a él mismo (y a los demás) mientras que, con una aguda sensibilidad religiosa, desarrollaba  un carisma de cuyo carácter divino no hay motivos para dudar. Ese es precisamente el carisma cuya historia queda recogida en el libro de A. de Fuenmayor, V. Gómez Iglesias y J.L. Illanes, El itinerario jurídico del Opus Del. Historia y defensa de un carisma, Eunsa, Pamplona, 1990.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Cuando a comienzos de los 60 el concilio Vaticano II permitió aflorar la multitud de tendencias que permanecían contenidas en la iglesia, entonces el carisma quedó ya completamente olvidado y sepultado por la alarma ante el caos de la iglesia y Escrivá se dedicó, y dedicó su “Obra de Dios” por completo, a salvar a la Iglesia, independientemente de que quisiera o necesitara ser salvada. Si hubiera algo que reprochar en esa actitud y en ese comportamiento sería la desesperación respecto de la iglesia y la desesperación respecto de Dios mismo, como sí la Iglesia, más que de Dios, fuese del propio Escrivá.  La disciplina interna del Opus Dei se endureció cada vez más y del carisma sólo quedó como recuerdo su Historia y defensa. Una defensa póstuma, porque ya había sido sepultado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.- La inmunidad de la inocencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Volvamos a las preguntas iniciales. ¿cómo es que no se dieron cuenta del sesgo que iba tomando la institución los intelectuales que trabajaban en ella y los dirigentes que la gobernaban? La respuesta es que los intelectuales sí se daban cuenta. La escuela española de derecho canónico, creada y desarrollada por Pedro Lombardía y Javier Hervada, podía percibir el mencionado sesgo, aunque seguramente no sospechaban el alcance que podía llegar a tener. A veces Pedro Lombardía hacía alusiones a las actitudes excesivamente conservadoras de la institución, que le granjeaban la reputación de “progre” y la antipatía de los más leales seguidores del fundador, que era el cien por cien. Los de talante e ideología más liberales, aquellos a los que su posición económica y profesional se lo permitía, se iban acomodando en formas de vida más alejadas del control institucional, con más dispensas de controles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Los intelectuales eran acallados con medidas disciplinares (no es oportuno mencionar nombres de personas que todavía viven) y, en no pocos casos, apartados de sus tareas profesionales. Las medidas disciplinares eran aplicadas por los dirigentes, y los dirigentes eran personas que, más que por su sensibilidad intelectual, destacaban por sus dotes de organización, gestión, eficacia y lealtad. No es que no estuvieran bien dotados intelectualmente, pero su talante intelectual era más bien de ingenieros que de humanistas (y probablemente su procedencia curricular se corresponde con esta filiación).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Los dirigentes, una vez iniciada su andadura como tales, se convertían en personas especialmente incapacitadas para percibir las desviaciones rigoristas del Opus Dei. En primer lugar porque la mayoría de ellos no eran intelectuales. Y en segundo lugar porque su entrega a la tarea de salvar a la Iglesia construyendo el sistema administrativo les impedía percibir  los daños ocasionados entre los fieles por dicha tarea constructiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Esta aparente paradoja puede ilustrarse bien con algún ejemplo. A un rector y a un claustro de universidad, lo que menos le preocupa son los estudiantes. Los estudiantes les pueden preocupar a los profesores. Pero al rector le preocupa mucho más las subvenciones oficiales para pagar las nóminas, el sistema de provisión de plazas, la dotación y descubiertos de la plantilla, los premios y recursos obtenidos por los investigadores... Si es que no le preocupa más su propio poder en el ayuntamiento de la ciudad, en el consejo de rectores, en el ministerio de educación, etc. En una institución eclesiástica pasa lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Ya Hegel en su Filosofía real, primero, y en la Filosofía del derecho, después, observa que la mentalidad de los comerciantes es muy ajena a las dificultades reales de los campesinos que producen los bienes con los que se comercia, y mucho más aún la de los profesionales de las finanzas, que por tratar solo con dinero se caracterizan por “la dureza de corazón”[4]. A eso hay que añadir las observaciones de Weber sobre la transformación del líder carismático en funcionario o las de Alberoni sobre la institucionalización[5], para tener una explicación más completa de porqué los dirigentes no perciben, por regla general, la situación real y los problemas de los administrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Esa ceguera de los dirigentes se intenta corregir, en los regímenes democráticos, con las  observaciones de la oposición, y en algunas organizaciones  empresariales, con una o varias personas que cumplen precisamente esa misma función[6]. Pero nada parecido a eso fue viable en el Opus Dei.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          La percepción del caos global en la década de los 60 y del eclesial durante el Vaticano II, la percepción de los sufrimientos del líder carismático en todo momento, la solidaridad y camaradería con los que se acogían a la nueva Arca de Noé (como el fundador llamaba a veces  al Opus Dei) especialmente en España, la percepción de España como “la reserva espiritual de occidente”, y el efecto de unidad y fusión de las conciencias descrito por Durkheim[7], determinaba que los directores, especialmente extraídos entre hombres eficaces y de gestión, siempre estuvieran más de parte del aparato que de los administrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Pero su dificultad para percibir el daño ocasionado a los fieles provenía sobre todo de la  buena fe de ellos mismos como dirigentes. En efecto, si ellos habían renunciado a tantas cosas y se habían consagrado en cuerpo y alma al bien de los fieles mediante el gobierno de la institución, mediante la constitución y puesta en funcionamiento del aparato, ¿cómo iba a resultar su gestión precisamente un perjuicio para esos fieles?, ¿cómo no iba a ser bueno para los fieles todo el desvelo, la dedicación y los sufrimientos de ellos? Si los fieles se quejaban era, evidentemente, por su deficiencia moral y su incapacidad para identificarse con el espíritu (que quedaba expresado en el aparato y la administración del sistema).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Nunca, ni siquiera después de abandonar la institución, los que han sido dirigentes han puesto en duda la buena voluntad de todos ellos. Y no la pueden poner porque esa buena voluntad no ha faltado jamás. Lo que han percibido y comprendido antes, y siguen percibiendo y comprendiendo ahora, es que gobernar esa institución resulta muy difícil, que gobernar para hacer santos a los demás es muy difícil, y que todo el desvelo dedicado a ello es poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          La buena fe de los dirigentes ha sido siempre  tal que la situación de ellos respecto del daño causado a los fieles por su propia gestión es estrictamente la de la más completa inocencia. Y ahora hay que aclarar un poco las características de la inocencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Inocentes son los niños porque no conocen el mal. Y en esa misma línea, inocentes son también los cocodrilos que devoran a un cebú o los leones que se comen a una impala. Los documentales que los presentan muestran una mirada de completa indiferencia e incluso de gozo mientras satisfacen su hambre, sin advertencia ni recuerdo alguno de lo que puede haber sido el sufrimiento de sus víctimas. Eso es la inocencia, algo que hace frontera con la crueldad y que a veces resulta indiscernible de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          La inocencia, como la describieron y analizaron primero Hegel y después  Kierkegaard, es la mera y crasa ignorancia del mal, y, como también señaló Hegel, ni es virtud ni tiene nada que ver con la virtud. Es ceguera[8].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          ¿Es ese el caso de los dirigentes del Opus Dei y del propio Escrivá? Lo más probable es que sí. Por eso les resulta completamente imposible aceptar ninguna culpa, ni enmiendas parciales de cierta envergadura y mucho más enmiendas a la totalidad de su gestión. No pueden estar equivocados porque si estuviesen equivocados habrían malversado por completo sus vidas, no solo ellos, sino miles de personas, y ellos no estarían ahí. No existiría ni ellos, ni el “ahí”. Esa incapacidad de admitir que se equivocaban es lo que podía impedir a muchos franquistas (y la mayoría de los que se incorporaban al Opus Dei en España eran franquistas) tomarse en serio la conveniencia de cambios radicales, y lo que podía impedir a algunos nazis la determinación de abandonar el partido[9].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Esa inocencia es la que hace posible y pensable resultados como el descrito por Antonio Ruiz Retegui en Lo teologal y lo institucional, y en la Collatio sobre las estructuras de pecado,  por Oráculo en La libertad de las conciencias en el Opus Dei, y es la que hace posible que los dirigentes, muchos fieles de la prelatura e incluso un cierto número de los que abandonaron la institución habiendo ocupado cargos directivos, perciban el resentimiento y la mala fe como única motivación posible para los que escriben en la web opuslibros.org. Es el mismo mecanismo por el cual, la única posibilidad para explicar la conducta de los que se opusieron a Franco en la guerra civil y después de ella es el resentimiento y la mala fe. Como si no pudiese haber verdad y razón de ningún tipo en el resentimiento y en la enemistad. Eso hace imposible cualquier diálogo entre la institución y los disidentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Se pueden señalar excepciones a esta ceguera generalizada, desde luego, pero son poco relevantes en la marcha de la institución. Cuando a comienzos de los 70 se reunieron en Munich los representantes de los diferentes partidos políticos españoles, para preparar una plataforma democrática con vistas a la  transición tras la previsible muerte de Franco, Rafael Calvo Serer, que militaba en las filas del liberalismo y que era numerario del Opus Dei, participó en lo que se llamó entonces “El contubernio de Munich” junto con Santiago Carrillo y otros líderes políticos. Semejante participación provocó tal escándalo en el por entonces “instituto secular”, que hubo que  explicar  ad intra que semejante participación se debía a ciertos trastornos provocados por la vejez y los fantasmas del pasado. Para la mayoría de los miembros del Opus Dei no era posible aceptar ni pensar una cierta transición democrática ni en España, ni en la Iglesia del Vaticano II ni, mucho menos, en el Opus Dei.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Había más casos como el de Rafael Calvo, pero igualmente marginados e irrelevantes para la marcha de la institución. Dentro de ella, podían encontrarse personalidades con esa sensibilidad entre los vascos, acostumbrados durante décadas a la opresión por parte de la autoridad legítima, y, por tanto, capaces de admitir en sus esquemas mentales que la autoridad legítima puede no estar siempre en lo cierto y puede a veces no tener razón. Pero también esos vascos eran igualmente marginales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3.- La conciencia invenciblemente errónea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Estrabón, en el libro III de la Geografía, cuenta que entre los iberos se daba un tipo de vinculación de los integrantes de unas tribus con sus jefes en virtud de la cual se juraba una lealtad que llevaba a la muerte antes que al abandono del jefe. Los romanos le dieron a esa institución el nombre de devotio iberica , no porque no existieran instituciones semejantes en otros lugares y en otras tribus, sino porque estaba muy bien perfilada la que encontraron entre los iberos (término que en este caso incluye  a los celtas y a los lusitanos). Esa manera de seguir al jefe hasta la muerte, se encuentra también entre las viudas indonesias de Java y de Bali, que se  inmolan en los funerales del esposo difunto con una serenidad que llena de escalofrío a los antropólogos que describen el evento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Quizá hay una tendencia particularmente intensa a los vínculos de lealtad entre los españoles. Quizá tienen una tendencia particular al fanatismo. Quizá había entre ellos una tradición de más de cien años de guerras civiles contra las libertades de la revolución francesa y a favor del estado confesional. Quizá el lema “Dios, patria, fueros, rey” con el que los tradicionalista combatieron a los liberales impregnaba el carácter de los españoles. Y quizá por  ese carácter nacional o por esa tradición, esa es la mentalidad que dominó entre los seguidores de Escrivá y de Franco a partir de 1940, y entre los de Escrivá a partir de su muerte en 1975.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          A partir de la muerte de Escrivá en 1975, la mitificación del fundador, iniciada por él mismo en los términos señalados, cobra un nuevo impulso con la producción hagiográfica generada por la institución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Quienes conocen los problemas surgidos en los años posteriores a la muerte de San Francisco de Asís, saben hasta qué punto  la vida real de Francisco quedó falseada por los mitologemas que espontáneamente se adhirieron a sus descripciones históricas. Algo parecido, pero en menor escala, a lo que sucedió con la proliferación de evangelios apócrifos después de la muerte de Jesús. Las historias del santo de Asís quedaron recogidas en la biografía que escribió Celano, y todo ello llegó a ser tan escandaloso que el capítulo general tuvo que tomar medidas, desautorizar la biografía de Celano, y encomendar a una persona autorizada y respetable dentro de la orden la elaboración de una nueva y fiable biografía. Esa fue la que escribió San Buenaventura, y es de lo más instructivo la lectura comparativa de ambos textos[10].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Pues bien, más instructivo todavía resulta comparar la biografía de San Francisco de Asís de Celano con las biografías de Escrivá de Salvador Bernal, Vázquez de Prada y algunos otros, para ver hasta qué punto la hagiografía, en tanto que género literario, genera sus propios mitologemas para aplicarlos a los santos a los que ensalza. Porque el número de coincidencias entre los dichos, penitencias, vaticinios, tentaciones, ataques diabólicos, apoyo de los ángeles, locuciones sobrenaturales, etc. protagonizados por Francisco de Asís y Escrivá de Balaguer resulta sorprendente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          La mitologización de Escrivá tras su muerte por la hagiografía oficial, el aura que la muerte misma dispone en torno al difunto, y la exigencia de lealtad que genera en los herederos y continuadores, influye decisivamente en la adhesión al líder carismático y en el refuerzo de sus propuestas y consignas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Pero además de las circunstancias históricas, sociológicas y mitologico-literarias mencionadas, hay otras circunstancias ascéticas y psicológicas que refuerzan esa absoluta y abnegada adhesión a la autoridad del fundador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Una es el voto de castidad. El voto de castidad daba lugar entre los numerarios a un dicho que, en tono a veces de broma, tenía un sentido bastante real y profundo. Si uno ha renunciado al sexo, ¿para qué andarse en minucias respecto de otras cosas menos importantes?. Que podía entenderse también así: si uno renuncia al sexo, y le parece natural, ¿por qué no va a renunciar a ir al cine, a comprarse una moto o a la libertad de su conciencia, y por qué no va a parecerle a eso a uno igualmente natural? Pues claro que sí, para eso se entrega uno. Por aberrante que pueda parecerle esta actitud a un jurista o a una persona ajena a las lealtades de partidos, era una actitud nada infrecuente entre quienes vivían su entrega con auténtico heroísmo. Y ese era el caso entre muchos fieles de la prelatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Otra circunstancia que reforzaba la adhesión al fundador era la liturgia del poder. Además de un fuerte instinto de poder, Escrivá tenía una fina sensibilidad para los signos de poder, signos que tienen un despliegue especial en Roma y que los papas habían cultivado con esmero desde Maquiavelo y Julio II[11]. Esa sensibilidad para los signos del poder era tanto una sensibilidad para la liturgia religiosa como para la liturgia civil y administrativa. Una sensibilidad que llevaba a determinar los detalles más nimios referentes al culto y también los detalles más nimios en lo referente a la manera de vestir de los numerarios,  modos de sentarse, de hablar, modos de reverenciar a los directores y de reconocer su autoridad, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Escrivá generó para sí y para los dirigentes del Opus Dei toda una liturgia del poder religioso y civil, que en los años 60 contrastaba con el carácter campechano de Juan XXIII y con los modales democráticos de John F. Kennedy. Además era consciente de tal contraste, y mantenía su estilo hierático mientras censuraba con gestos y comentarios la democratización y el populismo de los modales, la suavización del protocolo y el tránsito al trato igualitario entre los dirigentes y los súbditos tanto en la vida civil como en la religiosa. Estaba muy convencido de que la disminución de los signos de autoridad debilitaría a la autoridad esencialmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Escrivá compartió siempre la posición del cardenal Ottaviani en el Vaticano II de que no se puede conceder al error los mismos derechos que a la verdad, y los dirigentes de la prelatura hasta ahora parecen compartir la misma tesis. Al menos eso es lo que parecen representar cuando salen a escenas, a saber, la verdad objetiva. Por eso los numerarios que aparecen en los medios de comunicación resultan tan envarados y artificiales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Esa liturgia del poder es la que resulta de una eficacia completa a la hora de generar adhesión  al fundador en la mayoría de los miembros de la prelatura. El principio lex orandi lex credendi, según se reza, así se cree, que los primeros padres de la Iglesia aplican a la liturgia como forma de generar y mantener la fe, es también aplicable al tipo de adhesión que los fieles de la prelatura prestaban al fundador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Si sumamos los factores históricos con los sociológicos, los mitológico-literarios, los psicológicos y los ascéticos, resulta que los miembros de la prelatura se encontraban (y se encuentran) en una situación de conciencia invenciblemente cautiva como para poder tener un pensamiento libre, y de conciencia invenciblemente errónea como para poder pensar que las cosas pudieran ser de otro modo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Y los dirigentes mucho más. La adhesión incondicional de los fieles de a pié favorecía unas prácticas de los dirigentes que reforzaban mucho más el expolio de los súbditos. Da escalofríos pensar la verdad que encierra la sentencia de Tácito: “la esclavitud degrada tanto a los hombres que llegan incluso hasta amarla”. Y los dirigentes se entregaban con todo su fervor religioso y toda su integridad moral a una tarea de formación y dirección de almas que incrementaba ese espolio, tarea tanto más difícil cuanto más imposible e inconveniente era de llevar a la práctica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          En efecto, la santidad en medio del mundo, según el espíritu del Opus Dei, resultaba tremendamente difícil de gestionar y tramitar porque había que tener en cuenta demasiados factores, demasiadas circunstancias, demasiadas diferencias culturales y de caracteres, demasiadas exigencias morales, litúrgicas, ascéticas, tantas... como si se pretendiera construir un mapa de la realidad a escala 1::1, al estilo de aquel personaje de Borges.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          En efecto, eso era lo que se pretendía. Pero la tarea era tan ardua, que la entrega de los directores tenía que resultar para ellos mismos mucho más meritoria que la de los fieles corrientes. En primer lugar porque no era menor. Y en segundo lugar porque implicaba unas responsabilidades y, consiguientemente, unos sufrimientos de los que estaban eximidos quienes se encontraban a los pies de los caballos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Esa entrega, esa responsabilidad y esos sufrimientos, les impedía por completo caer en la cuenta de que la santidad, ni en medio del mundo ni en ninguna otra circunstancias, puede ser el objeto de gobierno ni de funciones administrativas de nadie, como Antonio Ruiz Retegui no se cansaba de exponer en sus escritos. Su entrega y su dedicación a la tarea de promover la santidad de los demás les impedía percibir que estaban disecando vidas, “vampirizando” almas,  cercenando el contacto de los fieles con la realidad, y generando unas condiciones altamente patológicas a las que sucumbían muchos. Todavía la entrega de los directores podía acentuarse aún más en su dedicación a los enfermos (cuando era el caso).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Todo eso, que era la esencia misma de su gestión y de su razón de ser como dirigentes, era también lo que ellos mismos no podían, y no pueden, cuestionar. La inocencia de los dirigentes determina en ellos una situación de conciencia invenciblemente errónea, o quizá, de conciencia insuperablemente ciega. Son inocentes, no tienen la menor conciencia del mal que causan. Por eso no pueden tener ninguna sensación ni sentimiento de culpa, y por eso no pueden experimentar la menor inclinación a pedir perdón por nada a nadie. Por eso también no pueden entender la conducta de los últimos papas pidiendo perdón por las equivocaciones y pecados de la Iglesia más que como recursos retóricos, gestos ante la galería, y, en cualquier caso, equivocaciones respecto a la indefectibilidad de la Iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          En este sentido, y a pesar de todo, quizá los fieles corrientes de la prelatura tienen la cabeza un poco menos atrapada que los dirigentes, para cuestionarse la corrección del encauzamiento de su carisma y la sintonía de su propia institución con la Iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4.- Kruschev y Juan XXIII&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Si en esta situación algunas personas pertenecientes a la prelatura, o ajenos a ella pero con responsabilidad de gobierno en la Iglesia, se propusieran algún tipo de reforma o rectificación real en la institución, el enfoque de la tarea le resultaría muy espinoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          En los años 60, cuando estudiaba yo filosofía en la universidad complutense de Madrid, el profesor de Filosofía de la Naturaleza, don Roberto Saumells, a propósito de la empresa acometida por Krushev y Juan XXIII de reformar el partido comunista de la URSS y la Iglesia respectivamente, comentaba con su característico sentido del humor y su marcado acento catalán, que seguramente el papa Juan y el pobre Nikita Kruschev se mirarían a hurtadillas, aprendiendo cada uno del otro. Y el ruso pensaría que, si iniciaba unas reformas de cierta envergadura, los muchachos del Kremlim también se les casarían con las bailarinas del Bolshoi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Nikita Krushev había llevado al XX Congreso del Partido Comunista de la URSS de 1956 el informe secreto sobre la situación del comunismo en el mundo contemporáneo, como Juan XXIII quería examinar la situación de la Iglesia en el mundo contemporáneo en el concilio convocado a tal efecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Krushev tuvo serios problemas con la difusión de su informe. El comunismo no aparecía ni era percibido como el sistema político salvador que haría felices a los hombres de un modo tan  indubitable como todos ellos habían creído. El bien y la verdad podían darse al margen del partido, podían concebirse de otros modos. Entonces surgió la revuelta de Hungría, la emergencia del eurocomunismo, los inicios del diálogo entre cristianos, existencialistas y marxistas, a través de la Paulusgesselschaft y de otras instituciones generadas a tal efecto, las rebeliones de Checoslovaquia primero y Polonia después. Y probablemente el comienzo de esa perestroika interrumpida y obstaculizada, jugó su papel en la perestroika de Gorvachov que culminó con la caída del muro de 1986.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Juan XXIII tuvo también sus dificultades. Entre las tendencias libertarias y experimentales de la iglesia de Holanda por un lado, y las tendencias fundamentalistas de Monseñor Lefêvre  en Francia, por otro, se abría todo el espectro de las posibilidades cismáticas. Si había bien y verdad fuera de la Iglesia, ¿para qué servía la Iglesia? Había que aprender a pensar el bien y la verdad en términos de libertad y no en términos de rígido monopolio. Había que aprender de los demás, de los creyentes de otros credos y también de los infieles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Krushev y Juan XXIII tenían una sensibilidad de la que nadie parece dar muestras actualmente entre los dirigentes de la prelatura. Pueden retocar algunos de los escritos oficiales y de los privados, como se señala en el trabajo La libertad de las conciencias..., con vistas a la opinión pública eclesiástica y civil, pero no dan muestras de una finura como las de Krushev y Juan XXIII, que les permita una reflexión y una rectificación de la envergadura de la que ellos emprendieron. A partir de un momento ambos dirigentes llegaron a estar más preocupados por las personas que por el sistema y el aparato, y se decidieron. No fue el caso con Franco ni con Escrivá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          En el caso de Franco, las posibilidades de renovación emergieron con la desaparición del almirante Carrero Blanco y el impulso de los líderes democráticos. En el caso de Escrivá, no sucedió nada parecido. Ni desapareció Álvaro del Portillo ni hubo tendencias renovadoras por ninguna parte. En otros casos de instituciones eclesiásticas necesitadas de reformas, el Vaticano ha sustituido a un superior legítimo por un comisario que pudiera iniciar ciertas rectificaciones Esto último es arriesgado, porque no suele resultar tan bien como cuando la fuerza renovadora crece y se hace valer desde dentro, como tantas veces se ha puesto de manifiesto en el ámbito civil en las relaciones internacionales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          La pregunta inicial, ¿cómo es posible que la Obra haya llegado a una situación como la actual?, tiene una respuesta análoga a la pregunta sobre cómo fue posible que España permaneciera desde 1936 hasta 1975 en una situación de aislamiento y falta de libertad. Por eso quiero terminar reproduciendo una carta de Escrivá a Franco en la que, no obstante su brevedad, puede percibirse la analogía entre ambos dirigentes.     &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5.- Apéndice. Carta de Escrivá a Franco de 23 de mayo de 1958.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          El juicio de un beato&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Como testimonio del juicio que Franco merecía al hoy Beato Josémaría Escrivá de Balaguer, una de las figuras más eminentes de la Iglesia, reproducimos la carta fechada en Roma el 23 de mayo de 1958, cuya fotocopia en unión de otras inéditas del Beato, se conserva en el archivo de la Fundación Nacional Francisco Franco (Marqués de Urqúijo,10, 28008 Madrid), abierto a los investigadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al Excmo. Sr. Don Francisco Franco Bahamonde, Jefe del EstadoEspañol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Excelencia,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          No quiero dejar de unir a las muchas felicitaciones que habría recibido, con motivo de la promulgación de los Principios Fundamentales, la mía personal más sincera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          La obligada ausencia de la Patria en servicio de Dios y de las almas, lejos de debilitar mi amor a España ha venido, si cabe, a acrecentarlo.  Con la perspectiva que se adquiere en esta Roma Eterna he podido ver mejor que nunca la hermosura de esa hija predilecta de la Iglesia que es mi Patria de la que el Señor se ha servido en tantas ocasiones como instrumento para la defensa y propagación de la Santa Fe Católica en el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Aunque apartado de toda actividad política, no he podido por menos de alegrarme, como sacerdote y como español, de que la voz autorizada del Jefe del Estado proclame que “la Nación española considera como timbre de honor el acatamiento a la ley de Dios, según la doctrina de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, única verdadera y Fe inseparable de la conciencia nacional que inspirará su legislación”. En la fidelidad a la tradición católica de nuestro pueblo se encontrará siempre, junto con la bendición divina para las personas constituidas en autoridad, la mejor garantía de acierto en los actos de gobierno, y en la seguridad de una justa y duradera paz en el seno de la comunidad nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Pido a Dios Nuestro Señor que colrne a Vuestra Excelencia de toda suerte de venturas y le depare gracia abundante en el desempeño de la alta misión que tiene confiada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Reciba, Excelencia,  el testimonio de mi consideración personal más distinguida con la seguridad de mis oraciones para toda su familia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          De Vuestra Excelencia affmo. in Domino&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Josemaría Escrivá de Balaguer&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Roma,23 de mayo de 1958.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El original de esta carta lo posee la hija del Generalísimo, Duquesa de Franco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;N. de la R.  (Razón Española, enero-febrero, 2001, pp. 199-200)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[1] José Andrés Gallego, Los españoles entre la religión y la política. El franquismo y la democracia, Unión Editorial, Madrid, 1996. El autor tiene proyectados estudios más minuciosos sobre los movimientos espirituales en la España de comienzos del XX, pero no me consta que los haya publicado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[2] La tradición liberal española: Homenaje a Vicente Cacho Viu, Fundación Albeniz, 2004. A falta de una biografía de Vicente Cacho Viú, el libro de homenaje que se editó tras su muerte contiene una información valiosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[3] He aludido a los motivos de discrepancia entre Paulo VI y Escrivá, pero sin mención explícita a Escrivá en Antonio Ruiz Retegui, pequeña biografía teológica. In memoriam. Thémata, 30, 2003, pp. 17 ss&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[4] Cfr. G.W.F. Hegel, Filosofía Real, FCE, México, 1984, pag. 220. Filosofia del derecho, Edhasa, Barcelona, 1988, §§ 196-198.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[5] Cfr. Max Weber, El político y el científico, Alianza, Madrid, 1980. Cfr. Francesco Alberoni, Movimiento e institución, Editora Nacional, Madrid, 1984.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[6]Al parecer, esa fue la clave del éxito de algunas americanas, según quedó reflejado en uno de los best sellers de los años 80: Thomas J. Peters &amp;amp; Robert H. Waterman, Jr., In search of excellence, Warner Books, Ney York, 1984&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[7] Cfr. E. Durkheim, El suicidio, Akal, Madrid, y La división del trabajo social, Akal, Madrid, . Me he referido a ese efecto en el escrito sobre Antonio Ruiz Retegui ya citado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[8] “La inocencia solo puede ser suprimida por una culpa”, Kierkegaard, El concepto de la angustia, Espasa Calpe, Madrid, 1936, p. 37.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[9] Es lo que se expone en la novela de Kazuo Ishiguro,  Lo que queda del día, Anagrama, Barcelona, 1990.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[10] Están recogidas las dos biografías en San Francisco de Asis, Escritos. Biografías. Documentos de la época, BAC, Madrid, 1991.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[11] Los papas que construyeron el Vaticano siguieron la convicción y la práctica de los emperadores romanos, glosada y ensalzada por Maquiavelo en El príncipe, de disponer la ciudad como un escenario para el poder. Cfr. G. Balandier, El poder en escenas. De la representación del poder al poder de la representación, Paidós, Barcelona, 1994.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1753399905528229463-5092428094756092155?l=opusdeilibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/5092428094756092155'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/5092428094756092155'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://opusdeilibros.blogspot.com/2007/04/la-inocencia-de-los-dirigentes-del-opus.html' title='La inocencia de los dirigentes del Opus Dei'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1753399905528229463.post-18532811041450936</id><published>2007-04-14T07:35:00.000-07:00</published><updated>2007-04-17T08:32:44.351-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ratzinger'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ex opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='prelado'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='documnetos opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='menores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='falsa espiritualidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opuslibros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='prelatura personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='integrismo católico'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='secta destructiva'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='control'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vocacion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus libros'/><title type='text'>EL CARDENAL RATZINGER Y LAS PRELATURAS PERSONALES</title><content type='html'>Publicado en &lt;a href="http://www.opuslibros.org/"&gt;Opuslibros&lt;/a&gt;  por Daniel M., 22 de enero de 2007&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta web se han presentado algunos escritos sobre la naturaleza -asociativa o jerárquica- de la prelatura personal del Opus Dei. Tema fundamental para la Obra es que se acepte de modo indiscutido su pertenencia a la estructura jerárquica de la Iglesia. Esta idea es repetida una y otra vez por el actual Prelado en toda comparecencia pública y además la expone a toda la prelatura como cierto en el “catecismo de la Prelatura”. Asimismo es difundida por sus miembros -de toda condición intelectual- en multitud de artículos, libros, páginas web y folletos de todo tipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, las autoridades de la Iglesia no parece que lo afirmen en ningún lugar. Y al decir esto último, tengo en cuenta el discurso de Juan Pablo II por las jornadas de la Novo millenio inuente de 2001, que carece del menor valor jurídico e interpretativo de la realidad de la Prelatura en la Iglesia. Para conocer esa realidad está principalmente el Código de Derecho Canónico que define claramente cual es su lugar en el Pueblo de Dios y que, por cierto, fue aprobado por Juan Pablo II para toda la Iglesia de rito latino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy trato de aportar algún dato más sobre la razón por la que las prelaturas personales están reguladas en el libro del “pueblo de Dios” en la parte 1 “de los fieles cristianos”, y no en la que ambicionaba el Opus Dei, parte 2 -“De la constitución jerarquica de la Iglesia”...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El deseo de D. Alvaro del Portillo y de D. Javier Echevarría era ver realizada la voluntad del Fundador San Josemaría Escrivá: que el Opus Dei fuera una prelatura de la Iglesia, la famosa "solución jurídica" por la que se llevaba rezando 50 años. Como no se pudo conseguir que fuera “territorial” -mediante la pequeña desagregación de un territorio de la diócesis de Roma, el que comprendía la “casa” de la Institución-, se acudió al nuevo concepto conciliar de Prelatura “personal”. Porque aún siendo “personal” no dejaba de ser prelatura; es decir, a los ojos de las autoridades de la Obra una “estructura jerárquica” de la Iglesia con cierta semejanza a las diócesis (y equivalentes).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta claro que si esto fuera así, el Opus Dei tendría hoy el más alto nivel de independencia dentro de la Iglesia que jamás orden religiosa alguna habría conseguido en dos mil años de historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvieron muy cerca de conseguirlo. Hasta 1981 creyeron que no habría problema en obtener dicho status y ser incluidos dentro de la constitución jerárquica eclesial. Pero fue en una reunión de la comisión codificadora en octubre de 1981 en la que, tras deliberación de los cardenales, se decidió que las prelaturas personales no debían ser incluidas en dicha constitución jerárquica. Los cardenales interpretaron la realidad de las prelaturas personales, de acuerdo a la legislación conciliar y post-conciliar, de manera muy distinta a la que esperaban las más altas instancias del entonces instituto secular Opus Dei.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Obra se opone desde entonces a la actual inclusión del título de las Prelaturas personales en la parte correspondiente a los fieles cristianos (antes de las asociaciones) tal como está ahora en el Código de 1983. Por su cuenta el Prelado (y la Obra en bloque) ha interpretado que este hecho fue un error fruto de “el empleo incierto de categorías eclesiológicas junto a otras de naturaleza técnica y canonística”, lo que resultó “una equívoca inserción sistemática de las Prelaturas personales que, aun teniendo una relevancia interpretativa y sustancial muy restringida, ciertamente no ayuda, al menos inicialmente, a la correcta comprensión de la figura”. Así lo afirmó el actual Prelado del Opus Dei, D. Javier Echevarría en el simposio internacional de Derecho Canónico de la Universidad Católica Peter Pázmány (Budapest 7-II-2005) titulado “El ejercicio de la potestad de gobierno en las prelaturas personales”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La misma conclusión se puede leer en el libro “Introducción al estudio de las prelaturas personales” de Antonio Viana, Eunsa 2006 que consta como bibliografía básica sobre las prelaturas en la web oficial del Opus Dei.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ambos, el Prelado y uno de sus más conocidos canonistas, no citan para nada a las personas que se opusieron a que la prelatura personal fuese parte de la estructura jerárquica. Quizás, por caridad no nombran a los que “erraron”. Pero la caridad no está reñida con la verdad. Además de que sigue vigente, supongo, aquello de que “no tengas miedo a la verdad, aunque ésta te acarree la muerte” como decía San Josemaría Escrivá en “Camino”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para averiguar el nombre de quienes insertaron de forma “equívoca” -según la Obra- la normativa de las prelaturas personales en la parte 1 sobre los fieles, antes de las asociaciones y no en la parte 2 sobre la constitución jerárquica; me han sido muy útil los comentarios al Código de Derecho Canónico de la BAC del ex-rector de la universidad Pontificia de Salamanca, D. Julio Manzanares, donde revelaba quien fue el cardenal presuntamente “errado”. Y así en el comentario al canón 294 nos dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“En cuanto a su naturaleza jurídica, ni es diócesis ni se asimila a diócesis. “la Prelatura personal, en el sentido del motu propio, no es una Iglesia particular sino una determinada asociación” (Card. Ratzinger). Prueba de ello es la sistemática misma del Código: trata de ella no en la parte segunda “De la constitución jerárquica de la Iglesia”, sino en la primera que habla de los fieles cristianos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vemos pues, que era el cardenal Ratzinger, hoy Papa Benedicto XVI. También el canonista y sacerdote dominico Hervé Legrand nos comunica que fue él en una nota al artículo “Un seul évêque par ville” (www.catho-theo.net), que traducido al español dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Se puede tener en cuenta que en 1981, el cardenal Ratzinger, se opuso con tanto vigor como claridad a la asimilación de la prelatura personal a una diócesis, véase su intervención acompañada de un memorandum en “ACTA ET DOCUMENTA PONTIFICIAE COMMISSIONIS CODICIS IURIS CANONICI RECOGNOSCENDO. CONGREGATIO PLENARIA DIEBUS 20-29 OCTOBRIS HABITA, TYPIS POLYGLOTTIS VATICANIS, 1981, pp 377-379, donde él no quiere que se confunda una diócesis con una asociación voluntaria susceptible de permitir incardinaciones. Para él el texto propuesto bajo el nombre de "prelaturas personales": “duas toto caelo diversas res subsumit, quod omnino eradicandum est, quia notionem Ecclesiae particularis corrumpit” p. 378.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su crítica tiene por objeto evitar la confusión entre el derecho de comunión y el derecho de asociación, pero no significa un apoyo al principio territorial, ya que en un curso de teología enseñado ante un centenar de obispos brasileños, afirmará: "La figura del apóstol es la mejor refutación de una eclesiología que querría ser exclusivamente territorial. Representa individualmente la Iglesia universal", véase J. Ratzinger, “Zur Gemeinschaft gerufen." Fribourg-en-Brisgau, Herder, 1991, p. 41, traducción francesa: “Llamados a la comunión” París, Haya, 1993, p. 72.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He podido acceder al contenido de las actas y documentos de la CONGREGATIO PLENARIA DIEBUS 20-29 OCTOBRIS HABITA 1981. Lo hice para asegurarme sin la menor duda que era verdad lo que ambos canonistas afirmaban -por cierto, muy criticados ambos en la bibliografía del libro de Antonio Viana, jamás observé en ningún autor doctrinal semejante censura a los trabajos de quienes no defendiera sus mismas tesis-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He aquí sólo dos párrafos de sus intervenciones en 1981:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“…sed e contra Praelatura personalis, in sensu M.P, non est Ecclesia particularis sed consociatio quaedam”. Página 402 de Congregatio Plenaria diebus 20-29 octobris habita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Hoc canone 341 servatur terminus Praelatura personalis; servatur, quia hic est sensu: solummodo aequiparatio Ecclesiae particular deletur. Et ratio mea est: hic habemus critérium voluntarium, et ad Ecclesiam particularem aliquis non secundum suam voluntatem intra; si haberetur critérium subiectivum, no fuisset Ecclesia particularis sed specialis, in qua omnes seipsos eligunt: Ecclesia quaedam electorum, et hoc non!. Página 403 de la citada plenaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me parece que sería interesante que se pudiera traducir del latin al español el contenido total de las intervenciones del cardenal Ratzinger y exponer sus ideas para general conocimiento de los fieles de la Iglesia, especialmente de los que son o fueron miembros del Opus Dei.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las remito digitalizadas a la web por si conocen a alguien que las pueda traducir al “cristiano”, valga la expresión humorística. Me gustaría que se explicase por qué el actual Papa opinó, y parece que todavía mantiene, que la prelatura personal es un tipo de “asociación”. Y porque la Obra dice lo contrario de Benedicto XVI y defiende a ultranza que es un fenómeno “jerárquico”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es evidente que un fiel cristiano tiene libertad para discrepar en lo legítimo, pero si en la Obra se practica la obediencia al superior de manera que no se discute lo que establece el Prelado -sería de “mal espíritu”-, ¿no debería a su vez el Prelado y sus asesores “obedecer” al Papa y seguir su criterio... también en esta materia? Pues obedezcamos y sometamos todos nuestro criterio canonístico a la opinión “superior” del Papa, que para eso lo puso Dios ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saludos, Daniel M.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1753399905528229463-18532811041450936?l=opusdeilibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/18532811041450936'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/18532811041450936'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://opusdeilibros.blogspot.com/2007/04/el-cardenal-ratzinger-y-las-prelaturas.html' title='EL CARDENAL RATZINGER Y LAS PRELATURAS PERSONALES'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1753399905528229463.post-8997936804916166600</id><published>2007-01-14T07:43:00.000-08:00</published><updated>2007-04-17T08:34:37.974-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='integrismo'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='metodos pastorales'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='documnetos opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sociedad sacerdotal santa cruz'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='menores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='falsa espiritualidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='prelatura personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='control'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vocacion'/><title type='text'>LOS MÉTODOS PASTORALES DEL OPUS DEI</title><content type='html'>Publicado en &lt;a href="http://www.opuslibros.org/"&gt;Opuslibros &lt;/a&gt;por Marcus Tank, 20 de noviembre de 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;dedicado  a EscriBa, por su valentía y sinceridad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Tomando pie en el magnífico y ponderado artículo de Manuel Ortuño que nos facilitó Compaq, me parece interesante glosar algunos aspectos de fondo que suscita. Hace ya tiempo que lo tenía en mente, como a todos los que habéis padecido las nefastas consecuencias de los modos habituales de actuar (gobernar) en el Opus Dei. El acceso a algo tan oscuro como los motivos inspiradores íntimos del fundador y de sus sucesores, así como a la verdadera entidad de la “acción pastoral” de la Prelatura, no es fácil si pretende conocerse en directo, pero resulta bastante claro si uno se aproxima observando las obras concretas más demostrativas: es decir, los medios empleados en esa pastoral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          En la actualidad es general la percepción, por parte de propios y extraños, de que en el Opus Dei no se pretende de hecho ejercer la caridad como lo primero, ni existe como línea prioritaria de gobierno, sino más bien el interés “utilitarista” de la Prelatura, definido y redefinido según conveniencias. Algunos miembros la practican por su cuenta, sin duda, pero con frecuencia se ven obstruidos en su libre ejercicio por las indicaciones teóricas y prácticas de la institución —a veces, verdadera estructura de pecado— que llegan hasta impedir un desarrollo de la amistad noble y auténtica entre los fieles. Resumiendo, lo que prevalece en el gobierno de la institución son sus intereses más opacos, que se identifican falsamente con la “voluntad de Dios”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué explicación tiene todo esto? ¿Se trata de un proceso degenerativo habitual en las empresas humanas? No creo que sea éste el caso sino, más bien, algo mucho más preocupante y radical. A mi entender, se trata de la consecuencia natural de un desarrollo viciado de raíz. En el Opus Dei existe, según el diagnóstico más benigno, un notorio fanatismo: un fideísmo desvinculado de la verdad, de la razón, y del mismo Espíritu divino. O, dicho de otro modo, se ha “hipervalorado” de tal forma el supuesto carisma fundacional y la figura de su fundador que se ha llegado a “cuasidivinizar” todo, construyéndose un compacto edificio doctrinal y normativo sobre esa base falsa o, al menos, muy desenfocada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La consecuencia más grave e inmediata es que se colocan al fundador y al carisma por encima de la autoridad y de la praxis eclesial, obviando el discernimiento de la Iglesia en temas tan nucleares. Si no ha ocurrido una ruptura formal, como en el caso del integrismo lefebvriano, sí se da una falta de comunión espiritual, canónica y pastoral: un funcionamiento independiente y al margen de la jerarquía ordinaria, autosuficiente, por mucho que se hable de unión con el Papa y los Obispos locales. Y esta percepción es lo que justifica que muchos acusen a la Obra de vivir o de estar organizándose de hecho como una “iglesia paralela” dentro de la Iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Pero la cosa no se reduce al puro fanatismo religioso que, hoy por hoy, es ya tildable de “locura colectiva”, pues la mentalización institucional hace que muchos sean poco conscientes del hecho. El obrar desviado llega hasta la deshonestidad (inmoralidad) en las prácticas de esta institución “de” la Iglesia, pues no se corta para utilizar el engaño, la calumnia, la coacción, el maltrato, las manipulaciones graves de la verdad histórica, las acomodaciones y “replanteamiento” del espíritu fundacional, y un largo etcétera, en el que cabe añadir hasta el empleo de medios ilícitos de espionaje e información. No exagero lo más mínimo. Hace años me parecían disparatadas e imposibles este tipo de afirmaciones, pero ahora las hemos experimentado de cerca en toda su crudeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Resultaría fácil probar una por una las afirmaciones que acabo de hacer, pero sería demasiado largo. Por eso, lo que ahora me propongo es simplemente ofrecer un contraste entre la actividad real del Opus Dei y la pastoral cristiana auténtica, la que vemos en Cristo y en su Iglesia. Sinceramente digo que no he llegado a la explicación última de lo que pasa o está pasando en el Opus Dei: para ello tendría que estar en la piel del fundador, o de su primer sucesor, o tal vez conocer los documentos históricos —si existen— más comprometidos. Pero sí puedo intentar una explicación penúltima de lo que realmente es el “talante real” de la Obra, aunque soy consciente de que sólo los muy informados ab intra podrán compartir mi diagnóstico sin sorprenderse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          3. Evidentemente, el carisma de santificación en las realidades seculares es muy atractivo para los cristianos y es un carisma sin duda divino, pues incluso lo ha ratificado el Concilio Vaticano II. No pongo en duda que un planteamiento así de la espiritualidad provenga de inspiración divina. Lo que resulta problemático es que una “infusión divina” de tan hondo calado y proyección no conlleve en la persona receptora unas disposiciones mínimas de honestidad, de sentido sobrenatural y rectitud. De entrada, esto me parece simplemente extraño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde luego, hay que aceptar la posibilidad de que la realidad haya sido ésa, según la probada experiencia del obrar divino en la historia. Es verdad, en efecto, que muchos grandes personajes del Antiguo y del Nuevo Testamento que recibieron gracias muy especiales —patriarcas, profetas, apóstoles— no fueron grandes santos y, a veces, sus vidas dejaron mucho que desear desde el punto de vista moral. Este hecho ciertamente reafirma la gratuidad de los dones divinos y su acción histórica independiente de las cualidades personales de los elegidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y también es cierto que el carisma del Opus Dei, de santificación en lo secular, no es monopolio de su fundador, ya que fue suscitado igualmente con anterioridad a su acción pastoral y en muchos otros lugares del mundo. Es verdad que ninguna organización lo ha impulsado con tanta “eficacia”, hablando al modo humano, y quizás Dios haya querido utilizar las “manías de grandeza” de Escrivá o su talante emprendedor y organizador para su promoción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fundador del Opus Dei fue sobre todo un gestor con ínfulas de poder y una gran capacidad de adaptación, no tanto una persona de principios. Su extraña personalidad, y la fanática sobreprotección por parte de Álvaro del Portillo, le llevaron a manipular la verdad histórica de su biografía y de la misma institución que fundó. Pero tapar, o negar, las enormes deficiencias personales del fundador —como él mismo y sus sucesores han hecho— para “proteger” el carisma, carece de todo sentido: las obras de Dios y su fuerza relucen más genuinas en contraste con las limitaciones de sus portavoces humanos. No suplantemos, pues, a Dios. La Sagrada Escritura no se recata en manifestar los defectos y pecados del mismo San Pedro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Pero vayamos al tema de los medios que emplea y ha empleado el Opus Dei para su desarrollo. Las acciones de Escrivá y sus colaboradores en los primeros tiempos fueron muy “políticas”, casi de nacional-catolicismo, por no decir de tendencia “fascistoide”, aunque pretendieran ser de sólo fines espirituales. Él personalmente estaba suscrito al periódico más integrista que se editaba por aquellas fechas. El ambiente de los años treinta y posteriores en España lo facilitaban sin duda, aunque también había gente de talante bastante más abierto entre los cristianos convencidos: Pedro Poveda es un ejemplo. No olvidemos que los valores y las añoranzas heroico-idealistas del ya muy lejano Siglo de Oro español pervivían en muchos. Y así el nacional-catolicismo era el paradigma de religiosidad más extendido por la “España católica” de aquellos tiempos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo quedó reflejado en Camino y en los escritos de los primeros, hasta bien entrados los años cincuenta. Un hombre como Rafael Calvo Serer, que no se caracterizaba precisamente por la cerrazón, escribía —en La fuerza creadora de la libertad— cosas como éstas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Frente a la negación de la Teología, que está en la base del marxismo y frente a la Teología deísta, que según Rüstov, fundamenta al liberalismo capitalista, el cristiano ha de aplicar los principios de subsidiaridad y solidaridad, fundados en la imagen cristiana del hombre como ser social. A nadie que esté a la altura del tiempo le podrá sorprender que en España mantengamos la fe en la aplicación política de la doctrina católica, que es consustancial con el espíritu de la Victoria. Con la unidad católica como axioma nacional y de acuerdo con una filosofía cristiana de las estructuras sociales, es como hay que ir haciendo carne y sangre de nuestra vida pública el anhelo de justicia" (pp.64-65).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          La mentalidad de activista cristiano del fundador y sus posiciones integristas en la defensa de la fe, tipo “cruzada”, prevalecen sobre los aspectos más espirituales del carisma. Primero se habla de conquistar los ambientes intelectuales y universitarios, combatiendo a la Institución Libre de Enseñanza. Para nada se oye hablar de la santificación del trabajo: éste es un discurso de los años sesenta, con el que más tarde se pretenderá rehacer la historia del pasado —¡como si esto fuera posible!— y, desde la perspectiva canónica, se habla de santidad pero en el contexto de los “estados canónicos de perfección” aunque en medio del mundo y, por tanto, mediante la práctica de los consejos evangélicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Así, poner a Cristo en la cumbre de todas las actividades humanas se entiende en la práctica como conquistar y dominar para Dios todas las estructuras sociales: la cultura, la ciencia, la política, la economía, los lugares de poder fáctico. Como después se demostró en la práctica, el acceso para el control de esos ámbitos seculares era y es una pretensión corporativa, pretendida y organizada: en su momento —sobre todo en España— fueron cátedras universitarias, editoriales, periódicos y revistas, el CSIC, bancos o la creación de sociedades financieras interpuestas, o también la ocupación de puestos políticos y de la Administración del Estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada de esto es una “teología de la secularidad”, y menos de carácter espiritual, sino pura acción monista “político-religiosa” o “religioso-política”, según convenga mirarla. Será Hans Urs von Balthasar, sobre todo, quien haga una crítica de estos enfoques abriendo paso a una verdadera teología del laicado, en la estela de Yves-Marie Congar y otros, al tiempo que proponía una “teología específica” para los institutos seculares: cf. Sponsa Verbi pp.417-51 sobre la teología de los institutos seculares, publicadas primero en 1956. Y en este contexto han de situarse sus críticas al Opus Dei de la España franquista, a comienzos de los años sesenta, de las que nunca se desdijo: al contrario de lo que suelen repetir vagamente muchos fieles de la Prelatura, sin saber exactamente de qué hablan. Hoy, con la perspectiva de lo ya acontecido, bien puede decirse que aquellos escritos fueron realmente proféticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. No es necesario abundar en lo que de sobra se sabe. Sólo alguna puntualización a modo de ejemplo. Antonio Pérez, que fue uno de los más altos responsables del Opus Dei, ha comentado su intervención directísima en la configuración de estas tramas de poder fáctico, político y financiero. Gregorio Ortega se trasladó a Portugal para organizar allí otro tanto. Se compran y se crean bancos. Y, por ejemplo, tres miembros numerarios, con cierta experiencia en esos negocios, intentan montar el “Banco Andorrano” por indicación de los Directores: ¿por qué Andorra y no Valencia, o bien otro lugar? La razón es que buscaban modos de sacar grandes cantidades de dinero de España, con destino a Roma y a otros países. Esto se realizó luego, en buena medida, a través de las sociedades financieras constituidas en Portugal o también con empresas tipo Matesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En sus Memorias, Eugenio Trías ha relatado que, durante un verano trabajando en la Comisión Regional en Alemania, le encargaron hacer fotocopias de notas provenientes de la sede central de Roma, cuyo destino eran las distintas regiones. En una de ellas, para su escándalo, se decía a quienes tuvieran influencias que procurasen colocar a gente de la institución o afectos a ella en cargos de poder. Y podríamos seguir. Ahí está la conocidísima Fundación General Mediterránea o la del Banco Popular, que en buena parte se han dedicado a sufragar inmuebles y otros gastos del Opus Dei con enormes cantidades de dinero. Y en países como Holanda, por citar ahora algo muy actual, se utilizan formas análogas para canalizar los ingresos y aportaciones de los fieles —numerarios, sobre todo— y evadir así impuestos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          En fin, las connivencias con el poder político en España llegaron a ser tan ostensibles y a levantar tanta polvareda que la Santa Sede tuvo que advertir al fundador de que no siguiera por ese camino. Se quiera o no, un periódico o una revista de la institución —aunque fuera sólo titular por intermediarios— nunca será independiente: recuérdese, si no, lo que Agustina cuenta a propósito de Telva y de ciertos anuncios. Son hechos que ponen en evidencia la organización y el control de los medios de comunicación “desde arriba”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hacerse con un medio de comunicación o con una entidad financiera, lo mismo que la participación organizada en la política, no surgen espontáneamente. En una universidad, un colegio o una empresa promovidos y controlados por el Opus Dei, se hace siempre “lo que mandan” (e interesa a) los Directores de la Obra, aunque luego se diga que la institución tiene sólo una finalidad espiritual. Es más, a cualquier fiel del Opus Dei —aun trabajando en un puesto público o privado independiente de la Obra institucional y sus organizaciones— le es muy difícil sustraerse a la influencia de la institución en su ámbito profesional, en interés del Opus Dei, porque su teórica libertad profesional  está condicionada por la “obediencia ciega” que de él se reclama en la así llamada dirección espiritual personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. Por su formación y personalidad, el fundador concebía el reinado de Dios en el mundo como resultado de la instauración de unas “estructuras humanas cristianas”: leyes, cultura, información, poder económico, ordenamiento de la sociedad, costumbres, etcétera. Pero esto es una equivocación, porque el Reino de Dios non est de mundo hoc (Ion 18,36), no es una institución de este mundo, decidida por una acción productiva del hombre, sino un don de Dios. El Reino es interior: intra vos est (Lc 17,21), está dentro de vosotros. Y ni siquiera el Reino puede identificarse con la Iglesia peregrina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Reino de Dios se despliega en el corazón de las personas santas. La presencia y acción divinas animando el corazón de los hombres hacen que las acciones humanas y sus instituciones “se cristianicen”: es decir, queden informadas por la caridad de Dios. El crecimiento y la fecundidad de la Iglesia no es obra de hombres, como si se tratase de una empresa humana, sino del Espíritu.  Y al Espíritu no se le puede forzar: se le ruega, se le descubre, pero no se le manipula, ni se le compra (simonía). La “divinización” de lo humano (la salvación) está en estricta dependencia de Dios. Todo esto es elemental en una noción sacramental de la Iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Pretender la instauración del Reino —de la vida cristiana— como resultado de una acción humana “empresarial”, algo programado y ejecutado con medios de poder fáctico, es olvidarse de lo más elemental del Evangelio y de la vida de Jesús: es olvidarse de su diálogo con Pilatos, en el momento decisivo. Nunca el Señor pretendió crear instituciones humanas de poder, ni amparar su fuerza en los poderes humanos. No empleó la espada, no se metió en políticia, no creó asociaciones culturales. Jesús constituyó su Iglesia con una estructura sacramental para comunicar la vida divina, haciendo presente así —por los sentidos, y en cada tiempo— su acción salvífica. Y todo ello se fundamenta en el don divino, en dependencia constante de la gracia de Dios: la gratuidad del amor de Dios es su característica, no el “poder humano”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Volver la ecuación en sentido inverso es hacer depender a Dios de los hombres, quedándose en el mero plano de los intereses temporales. Sería pretender sustituir una “estructura humana” teóricamente mala (“anticristiana” o empecatada) por otra de signo aparentemente distinto, pero también humana, que de por sí no es capaz de obrar la justicia divina. En el fondo, sería cambiar un totalitarismo por otro: ese no abandonar el plano “humano” del poder fáctico es uno de los errores comunes a las religiones sólo “humanas”, que por eso resultan siempre de corte autoritario y absolutista. Sería —parafraseando a von Balthasar— meter a Cristo en el mundo como tigre, a la fuerza, pero no como el Cordero degollado que lava los pecados en el sacrificio de su muerte y atrae a todos hacia sí. En definitiva, sería una sustitución de Dios por la acción del hombre, como propugna la herejía pelagiana, cuyos rasgos caracterizan no pocos aspectos de la “espiritualidad” fomentada en el Opus Dei.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7. Pero la cosa no se reduce a un problema de espiritualidad trasnochada o mal entendida. Recuérdense esas palabras de Camino y de una de las cartas fundacionales de Escrivá en las que invita a reflexionar sobre el modo de actuación de los enemigos de Cristo: ¿No ves cómo proceden las malditas sociedades secretas?, dice. Y los sigue describiendo como personas que preparan cuadros de mando y trazan sus malévolos planes secretos para dominar, someter, para actuar contra Cristo. Si interpretamos a contrario sensu, no es difícil advertir que en el fondo Escrivá está invitando a contrarrestar esa acción utilizando las mismas armas pero con fines buenos. Y ahí está la clave para entender su “proyecto fundacional”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese mimetismo explica que Escrivá haya creado sobre todo una organización humana con fines humanos, disciplinada sobre el epicentro de su persona —como un ejército en orden de batalla, solía decir— y con unas normas y un gobierno nada transparentes, a fin de no mostrar sus debilidades. No son éstos medios evangélicos. ¿El mejor camino para ese resultado deseado? La “divinización” de todo: de su persona, su institución, su espíritu. En el mejor de los casos, el resultado es sólo una organización opaca al servicio de la fe, que usa las tácticas del secretismo (ahora llamado discreción) y hace gala de un autoritarismo totalitario, férreo, con el pretexto de la “unidad de espíritu”. Ahí todo es “empresarial”, con quinquenios incluidos, como decía EBE. Pero la realidad “creada” acaba siendo poco o nada acorde con el “espíritu del evangelio”: ésta fue la certera intuición de von Balthasar en su crítica. La experiencia ha mostrado luego que se da como una sima entre los grandes principios espirituales (sobrenaturales) enunciados y la realidad práctica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo entender que se haya llegado a estos extremos? Mi opinión es que la cosa está más allá de las limitaciones de formación teológica del fundador y tal vez deba buscarse la explicación en su personalidad: la opacidad y la incoherencia constantes no se explican sólo por ignorancia, por falta de ciencia teológica. En el “proyecto fundacional” está que lo primero es la Obra y después las personas: si no en la teoría, sí en la práctica. La organización es lo que interesa, lo que hay que proteger y defender aun a costa de las personas y, por desgracia, aun de la verdad misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De este modo, la llamada “formación en el espíritu” acaba siendo un bloque absolutamente compacto que todo lo prevé para “configurar” o moldear a las personas de un modo determinado: el que en cada momento “interesa” a la institución, pero con independencia de la verdad sobre las personas y las cosas. ¿Por qué tantas y tantos se agobian y visceralmente rechazan, de modo consciente o inconsciente, los periodos intensos de esa formación específica: cursos anuales, cursos o días de retiro, convivencias de Consejos Locales? Para mí está claro: porque son momentos de “concentración de ideas malsanas”. Y se da como un rechazo espontáneo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El proceso es lógico: esos “medios de formación” suelen carecer habitualmente del atractivo de lo verdadero. La verdad no resplandece porque no se busca en sí misma: al contrario, es sustituida por el interés “sectario”. Incluso en los enfoques ascéticos generales de la espiritualidad —el contenido de los guiones que deben glosarse— desaparece la belleza de la verdad: no atraen porque de hecho responden a una “espiritualidad” manipuladora o manipulante, que además suele buscar respaldo en los enfoques institucionalistas de otros tiempos, pero ignora las mejores aportaciones del magisterio eclesial y de la teología del siglo XX. Por eso “no llenan” el corazón y provocan rechazo. Así es como el Opus Dei institucional ha acabado por generar ambientes cerrados y rarefactos, que inducen a la angustia y a la depresión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto mismo puede verse a la inversa. Cuando la formación se despliega en libertad y no contaminada por el “sectarismo” que pone los intereses de la institución por encima de todo, cuando se abre a las enseñanzas libres de la Iglesia, entonces la angustia desaparece. Y es que entonces desaparece de hecho la manipulación psicológica, tanto si los ponentes de los temas son brillantes como si son mediocres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8. Por tanto, el llamado “espíritu” no es más que una “excusa” verbal y práctica para asegurar la dominación de las personas y someter sus conciencias: nada tiene de “espíritu”, y sí mucho de organización espuria. En caso de resistencia, justifica incluso la acusación de soberbia, si es que ya antes no se ha emprendido el camino de fomentar la bajo autoestima en esos fieles peligrosos. Piénsese, si no, en qué exige el “espíritu”: se reduce siempre a normas o criterios de obligado cumplimiento, que son puro control y disciplina de los fieles. Las personas son de hecho manipuladas, pero no ayudadas ni “acompañadas” en su vida espiritual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto viene a confirmar la mayor importancia de la “gestión” (organización) frente a la espiritualidad. Y explica también que, después de tantos años de andadura histórica del “carisma”, apenas se haya profundizado teológica y filosóficamente en ninguna de las supuestas líneas medulares de la propia espiritualidad. Por eso es de gran utilidad hacer ahora el contraste entre los “medios” del Opus Dei y los medios evangélicos, pues la comparativa desvela mejor cuán lejos de la pastoral eclesial quedan todas las prácticas de esa Prelatura personal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué medios empleó Cristo y emplea su Iglesia? Jesucristo mueve a la conversión mediante la comunicación de la verdad íntima de Dios, las obras de caridad y de misericordia, por la amistad: no os llamo siervos sino amigos, dice a los apóstoles en su despedida. La rectitud, el servicio, la abolición de toda clase de esclavitudes, el respeto exquisito a la libertad sin coacciones, el perdón, ésos son los medios evangélicos: en definitiva, el testimonio de que Dios nos ama en Cristo, que no vino a juzgar ni a condenar sino a morir por todos los pecadores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué medios emplea el Opus Dei en su acción “espiritual” institucional? El enfoque es por demás “humano”, muy de organización humana secreta, sin apenas transparencia, sin objetivos desinteresados, con una amplia tradición de engaños y manipulaciones a sus fieles y a la jerarquía de la Iglesia. Ha sido un desarrollo de fanáticos, si no de locos, lleno de discontinuidades en las actitudes básicas, de acomodaciones y de “redefiniciones” del carisma. Mentir sobre las mismas realidades supuestamente fundacionales me parece de una incoherencia poco compatible con la conexión con Dios. La sencillez es una característica de las gentes de Dios, pues sin esa disposición es difícil recibir nada de lo Alto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero es que la cosa llega a más. Por el puro interés de la institución se realiza una praxis vocacional utilitarista, también la sacerdotal, de coacción moral y psicológica de las conciencias, sin detenerse en el respeto al futuro existencial de las personas, ni en el discernimiento del verdadero querer de Dios. Esto es tan monstruoso, que resulta increíble. Pero el hecho es que, en nombre de Dios, se obliga al sometimiento total de la persona a la institución representada por el Prelado y sus Directores, cuyos actos jamás son transparentes. Y después, a quienes pudieran deteriorar la imagen de ese “Opus Dei” por sus negativas experiencias, se les calumnia, se les difama o se les denigra, sin ningún reparo moral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No existe ningún respeto a la intimidad de las personas, ni a su libertad ni a su autonomía en materias de conciencia, como exige la doctrina de la Iglesia. El empleo de penas canónicas contra derecho para presionar a los sacerdotes está a la orden del día. Se llega a extorsionar y a espiar a la gente con métodos que son delictivos, desde el punto de vista civil y canónico, Baste recordar lo que el fundador en persona hizo con Carmen Tapia, los interrogatorios tipo Gestapo, y con tanto otros como Gregorio Ortega, por ejemplo. Hoy se controlan los números de teléfono con los que se habla desde un centro o desde los móviles, si es posible; la institución se entromete delictivamente en las cuentas privadas de correo electrónico o en ordenadores y agendas, o se contratan los servicios de investigadores privados para “espiar”, porque pocas cosas quedan fuera de sospecha. Y podría seguir describiendo conductas con un largo etcétera de comportamiento de cloacas, practicados por quienes hacia fuera muestran una piel de mansos y afables corderos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pueden ser calificados de “evangélicos” estos “medios”? ¿Son aceptables en la pastoral eclesial que la Jerarquía ordinaria ha confiado a la Prelatura Opus Dei? ¿Existe algún fin sobrenatural que justifique ese tipo de actuaciones? Repugna ya formular las preguntas, pues las respuestas son obvias, sin alternativa. Esas actitudes son más propias de una trama mafiosa que de una organización eclesial, que debería asumir la caridad y la justicia como norte de su obrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9. Es difícil comprender por qué personas “responsables” se comportan de ese modo: ¿en qué “labor” están?, ¿en qué cabeza cristiana cabe que sean lícitas esas obras? Pero la verdad es que, en el Opus Dei, siempre se ha actuado así: se hizo con Panikkar, con Carmen Tapia, con María Angustias Moreno, y con tantos otros menos conocidos. En estos últimos años, porque ya hay mucho que ocultar y se multiplican los problemas para la dirección de la institución, las verdaderas motivaciones están quedando más al descubierto: la corrupción se está haciendo impúdica al llegar a los niveles inferiores, ya que los puestos son cubiertos —por pura necesidad práctica— con gente dispuesta a obedecer en lo que haga falta, sin apenas personalidad ni autonomía de conciencia. Y esto, en efecto, tiene la ventaja de que permite advertir sin filtros disimulados las intenciones de la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, hay algo más que un simple deseo “equivocado” —en los modos— de que Cristo “triunfe” en el mundo: se desea el triunfo del Opus Dei a toda costa, usando para ello los medios que sean necesarios, sin mirar si son buenos o malos, evangélicos o antievangélicos, porque si son ad maiorem Operis Dei gloriam tendrán el marchamo de la complacencia divina. Pero pretender la cristianización con métodos que no sean estrictamente evangélicos es hoy un enfoque doctrinalmente superado, infantil, trasnochado, producto de un “idealismo” humano más que de un auténtico sentido de fe. No negaré que la acción puede obtener algunos éxitos parciales, aparentes, pero para mí es obvio que será incapaz de promover un auténtico “crecimiento del Reino de Dios” en las almas, pues lo que Cristo viene a instaurar no son estructuras sociales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los  enfoques corporativistas de la Prelatura no pueden funcionar porque no son ya ni cristianos: están viciados de raíz por su marginación de la persona. Al final, acaba siendo una pastoral que prevé empresarialmente fines, calcula conveniencias y objetivos, valora luego resultados, pero margina la directa acción de Dios. Es esto lo que lleva a la destrucción de las personas, a no preocuparse por la caridad y, más tarde o más temprano, a una ofuscación que hace posible emplear métodos sectarios, mafiosos y delictivos, sin una particular conciencia de inmoralidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pueden entenderse estas actitudes como fidelidad al fundador? Es posible que sí, si él actuó también de esa manera y, de ahí, la importancia de no manipular los hechos  la historia. Pero es obvio que esos comportamientos nunca son ni serán actos de fidelidad a Jesucristo, ni a ninguna voluntad divina. Hoy tenemos a la vista de todos el luminoso ejemplo de Juan Pablo II pidiendo perdón por los abusos y pecados de los cristianos y de la misma Iglesia institucional, por haber utilizado “métodos no evangélicos” al servicio de la fe, por las aquiescencias tácitas o expresas con la intolerancia y la violencia al servicio de la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez algunos deberían releer con frecuencia algunos párrafos de la carta apostólica Tertio millennio adveniente, donde ese gran Papa decía: “Es justo que (…) la Iglesia asuma con una conciencia más viva el pecado de sus hijos recordando todas las circunstancias en las que, a lo largo de la historia, se han alejado del espíritu de Cristo y de su Evangelio, ofreciendo al mundo, en vez del testimonio de una vida inspirada en los valores de la fe, el espectáculo de modos de pensar y actuar que eran verdaderas formas de antitestimonio y de escándalo» (n. 33). ¿Es el Opus Dei una excepción inmaculada en esa historia? ¿No ha llegado acaso el tiempo de que esta institución reconozca con sinceridad sus propios “demonios familiares”, que tantos males y tantos estragos han venido causando a tantos? ¿No estamos acaso en un tiempo eclesial (providencial) de purificación, que sí es verdadera Voluntad divina?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1753399905528229463-8997936804916166600?l=opusdeilibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/8997936804916166600'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/8997936804916166600'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://opusdeilibros.blogspot.com/2007/01/los-mtodos-pastorales-del-opus-dei.html' title='LOS MÉTODOS PASTORALES DEL OPUS DEI'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1753399905528229463.post-1056823479597038116</id><published>2006-06-01T07:40:00.000-07:00</published><updated>2007-04-17T08:36:16.830-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='concilio vaticano'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='javier echeverria'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='prelado'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='menores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='falsa espiritualidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='prelatura personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='integrismo católico'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='control'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vocacion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='alvaro del portillo'/><title type='text'>¿Por qué Iglesia ofrecía su vida José María Escrivá?</title><content type='html'>Publicado por escriBa, 4 de diciembre de 2006 en &lt;a href="http://www.opuslibros.org/"&gt;opuslibros&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para nosotros, ciertamente, se ha tratado de una muerte repentina;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;para el Padre, sin duda, ha sido algo que venía madurándose -me atrevo a decir-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;más en su alma que en su cuerpo, porque cada día era mayor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la frecuencia del ofrecimiento de su vida por la Iglesia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alvaro del Portillo. Carta: “Nuestro Padre en el Cielo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Procedo sin más a comparar la doctrina sobre la Iglesia contenida en la Carta Encíclica Ecclesiam suam (1964) de Pablo VI y la Tercera Campanada de José María Escrivá (1974). Por último añado la extensa referencia que Juan Pablo II hizo a la Ecclesiam suam en su primera Carta Encíclica, la Redemptor hominis (1979). He entresacado diversos párrafos significativos de ambos documentos que están, a mi juicio, en clara oposición y que prueban cuan lejos se encontraba el fundador del Opus Dei del sentir del Cabeza de la Iglesia: el Papa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las palabras durísimas de Escrivá en su carta de 1974 son una clara llamada al orden para los miembros de la Obra con respecto a lo declarado por Pablo VI para la Iglesia universal diez años antes. Una campanada que sitúa al Opus Dei al filo de romper la Comunión con el Sucesor de san Pedro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He colocado los tres textos según orden cronológico, subrayando aquello que me ha parecido de mayor importancia. Sobran los comentarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pablo VI en su primera Carta Encíclica, la programática Ecclesiam suam, del 6 de agosto de 1964, planteaba que eran tres los caminos por los que el Espíritu le impulsaba a conducir a la Iglesia, respondiendo a los vientos de renovación que desplegaban las amplias velas de la barca de Pedro. Decía él mismo el día anterior a su publicación: El primer camino es espiritual; se refiere a la conciencia que la Iglesia debe tener y fomentar de sí misma. El segundo es moral; se refiere a la renovación ascética, práctica, canónica, que la Iglesia necesita para conformarse a la conciencia mencionada, para ser pura, santa, fuerte, auténtica. Y el tercer camino es apostólico; lo hemos designado con términos hoy en boga: el diálogo; es decir, se refiere este camino al modo, al arte, al estilo que la Iglesia debe infundir en su actividad ministerial en el concierto disonante, voluble y complejo del mundo contemporáneo. Conciencia, renovación, diálogo, son los caminos que hoy se abren ante la Iglesia viva y que forman los tres capítulos de la encíclica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mismo que Ecclesiam suam había sido la Encíclica programática de Pablo VI la Redemptor hominis  es el texto programático dé Juan Pablo II. Pero mientras que la Ecclesiam suam, aparecida en pleno Concilio, estaba centrada en la Iglesia, la Redemptor hominis, publicada en 1979, está centrada en Cristo, y no sin motivo, ya que, después de quince años, el contexto histórico había sido profundamente modificado. Los problemas más agudos que la Iglesia y la teología tenían que arrastrar eran los de la cristología.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un abrazo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;escriBa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la Carta Encíclica Ecclesiam Suam de SS. Pablo VI, 6 de agosto de 1964.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[...] Verdaderamente nos es difícil determinar dichos pensamientos, porque los tenemos que descubrir en la más cuidadosa meditación de la divina doctrina teniendo muy presentes las palabras de Cristo: Mi doctrina no es mía, sino de Aquel que me ha enviado; tenemos, además, que adaptarlos a las actuales condiciones de la Iglesia misma en una hora de intensa actividad y tensión, tanto de su interior experiencia espiritual como de su exterior esfuerzo apostólico; y, finalmente, no podemos ignorar el estado en que actualmente se halla la humanidad en medio de la cual se desenvuelve nuestra misión. (Pablo VI, Ecclesiam Suam, n. 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[...] De esta iluminada y operante conciencia brota un espontáneo deseo de comparar la imagen ideal de la Iglesia —tal como Cristo la vio, la quiso y la amó como Esposa suya santa e inmaculada— y el rostro real que hoy la Iglesia presenta, fiel, por una parte, con la gracia divina, a las líneas que su divino Fundador le imprimió y que el Espíritu Santo vivificó y desarrolló durante los siglos en forma más amplia y más conforme al concepto inicial, y por otra, a la índole de la humanidad que iba ella evangelizando e incorporando; pero jamás suficientemente perfecto, jamás suficientemente bello, jamás suficientemente santo y luminoso como lo quería aquel divino concepto animador. Brota, por lo tanto, un anhelo generoso y casi impaciente de renovación, es decir, de enmienda de los defectos que denuncia y refleja la conciencia, a modo de examen interior frente el espejo del modelo que Cristo nos dejó de sí. El segundo pensamiento, pues, que ocupa nuestro espíritu y que quisiéramos manifestaros, a fin de encontrar no sólo mayor aliento para emprender las debidas reformas, sino también para hallar en vuestra adhesión el consejo y apoyo en tan delicada y difícil empresa, es el ver cuál es el deber presente de la Iglesia en corregir los defectos de los propios miembros y hacerles tender a mayor perfección y cuál es el método mejor para llegar con prudencia a tan gran renovación. (Pablo VI, Ecclesiam Suam, n. 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensamos que la Iglesia tiene actualmente la obligación de ahondar en la conciencia que ella ha de tener de sí misma, en el tesoro de verdad del que es heredera y depositaria y en la misión que ella debe cumplir en el mundo. Aun antes de proponerse el estudio de cualquier cuestión particular, y aun antes de considerar la actitud que haya de adoptar en relación al mundo que la rodea, la Iglesia debe en este momento reflexionar sobre sí misma para confirmarse en la ciencia de los planes de Dios sobre ella, para volver a encontrar mayor luz, nueva energía y mejor gozo en el cumplimiento de su propia misión y para determinar los mejores medios que hagan más cercanos, operantes y benéficos sus contactos con la humanidad a la cual ella misma pertenece, aunque se distinga de aquella por caracteres propios e inconfundibles. (Pablo VI, Ecclesiam Suam, n. 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[...] confiamos que la labor del Concilio será asistida con la luz del Espíritu Santo y será continuada y llevada a feliz termino con tal docilidad a sus divinas inspiraciones, con tal tesón en la investigación más profunda e integral del pensamiento originario de Cristo y de sus necesarias y legítimas evoluciones en el correr de los tiempos, con tal solicitud por hacer de la verdad divina argumento para unir -no ya para dividir- los ánimos en estériles discusiones o dolorosas escisiones, sino para conducirlos a una mayor claridad y concordia, de donde resulte gloria de Dios, gozo en la Iglesia y edificación para el mundo. (Pablo VI, Ecclesiam Suam, n. 11)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[...] La palabra, hoy ya famosa, de nuestro venerable Predecesor Juan XXIII, de feliz memoria, la palabra "aggiornamento", Nos la tendremos siempre presente como norma y programa; lo hemos confirmado como criterio directivo del Concilio Ecuménico, y lo recordaremos como un estímulo a la siempre renaciente vitalidad de la Iglesia, a su siempre vigilante capacidad de estudiar las señales de los tiempos y a su siempre joven agilidad de probar... todo y de apropiarse lo que es bueno; y ello, siempre y en todas partes. (Pablo VI, Ecclesiam Suam, n. 19)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿No es acaso la caridad el descubrimiento cada vez más luminoso y más gozoso que la teología, por una lado, la piedad, por otro, van haciendo en la incesante meditación de los tesoros de la Escritura y los sacramentales, de los que la Iglesia es heredera, depositaria, maestra y dispensadora? Creemos con nuestros Predecesores, con la corona de los Santos, que nuestros tiempos han dado a la Iglesia celestial y terrena, y con el instinto devoto del pueblo fiel, que la caridad debe hoy asumir el puesto que le corresponde, el primero, el más alto, en la escala de los valores religiosos y morales, no sólo en la estimación teórica, sino también en la práctica de la vida cristiana. Esto sea dicho tanto de la caridad para con Dios, que es reflejo de su Caridad sobre nosotros, como de la caridad que por nuestra parte hemos de difundir nosotros sobre nuestro prójimo, es decir, el género humano. La caridad todo lo explica. La caridad todo lo inspira. La caridad todo lo hace posible, todo lo renueva. La caridad todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo tolera. ¿Quién de nosotros ignora estas cosas? Y si las sabemos, ¿no es ésta acaso la hora de la caridad? (Pablo VI, Ecclesiam Suam, n. 22)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la Carta de 14 de febrero de 1974 a los socios del Opus Dei, de José María Escrivá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la humanidad actual, me diréis, no se presenta nada propicia para entender estos deseos de total dedicación a Dios. Efectivamente, el viento que corre, dentro y fuera de la Iglesia, parece muy ajeno a aceptar estos requerimientos divinos tan profundos. Personas alejadas de hecho de Jesucristo, porque carecen de fe, han ido fomentando un clima de renuncia a toda lucha, de concesiones en todos los frentes. Y así, cuando el mundo ha necesitado una fuerte medicina, no ha habido poder moral capaz de parar esta fiebre, esta organizada campaña de impudor y de violencia, que el marxismo explota tan hábilmente, para hundir aun más al hombre en la miseria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[...] No cargo las tintas, hijos míos, ni tengo gusto en dibujar malaventuras: basta abrir los ojos y, eso sí, no acostumbrarse al error y al pecado. Un lamentable modo de acostumbrarse ha ocasionado la petulancia de algunos eclesiásticos que —posiblemente para encubrir su esterilidad apostólica— llamaban signos de los tiempos a lo que, a veces, no era más que el fruto, en dimensiones universales, de esas concupiscencias personales. Con ese recurso, en lugar de imponerse el esfuerzo de averiguar la causa de los males para ofrecer el remedio más oportuno y luchar, prefieren claudicar estúpidamente: los signos de los tiempos componen la tapadera de este vergonzoso conformismo. (José María Escrivá, Tercera Campanada, n. 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta última decena de años, muchos hombres de Iglesia se han apagado progresivamente en sus creencias. Personas con buena doctrina se apartan del criterio recto, poco a poco, hasta llegar a una lamentable confusión en las ideas y en las obras. Un desgraciado proceso, que partía de una embriaguez optimista por un modelo imaginario de cristianismo o de Iglesia que, en el fondo, coincidía con el esquema que ya había trazado el modernismo. El diablo ha utilizado todas sus artes para embaucar, con esas utopías heréticas, incluso a aquellos que, por su cargo y por su responsabilidad entre el clero, deberían haber sido un ejemplo de prudencia sobrenatural. (José María Escrivá, Tercera Campanada, n. 12)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[...] Errores y desviaciones, debilidades y dejaciones he dicho ya: y ahora —como siempre— el mal se envuelve diabólicamente en paños de virtud y de autoridad: y así resulta más fácil que se fortalezca y que produzca más daño. Porque aparecen gentes con una falsa religiosidad, saturada de fanatismo, que se oponen desde dentro a la Iglesia de Jesucristo, dogmática y jurídica, haciendo resaltar —con increíble desorden, cambiando por los del Estado los fines de la Iglesia— lo político antes que lo religioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          A esta situación la llaman algunos —defendiéndola— aggiornamento, cuando es relajación y menoscabo del espíritu cristiano, que trae como consecuencia inmediata —entre otros efectos— la desaparición de la piedad, la carencia de vocaciones sacerdotales o religiosas, el apartar a los fieles en general — ya lo dije— de las prácticas espirituales. Y, por tanto, menos trabajo en servicio de las almas, al paso que los eclesiásticos —al verse ineficaces— se muestran desgraciados y abandonan el proselitismo, porque piensan que procurarán también la infelicidad a otros. (José María Escrivá, Tercera Campanada, n. 20)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se relee sin gran dolor lo que San Pío X describió en su encíclica Pascendi, cuando exponía las características del modernismo, que en ese documento definía como compendio de todas las herejías. Todo aquello que entonces el Magisterio universal de la Iglesia intentó atajar con penetrante visión y energía sobrenatural, aparecía ya con su enorme gravedad, pero era todavía un mal relativamente limitado a algunos sectores. En nuestros días ese mismo mal —idéntico en su inspiración de raíz y con frecuencia en sus formulaciones— ha resurgido violento y agresivo, con el nombre de neomodernismo, y en proporciones prácticamente universales. Aquella enfermedad mortal, antes localizada en unos pocos ambientes malsanos, y contenida dentro de esas fronteras por prudentes medidas de la Santa Sede, ha alcanzado aspectos de epidemia generalizada. Su extensión ha facilitado su virulencia y la manifestación de efectos monstruosos en cantidad y en calidad, que quizá ni siquiera hubiésemos podido imaginar ante los primeros brotes del modernismo. (José María Escrivá, Tercera Campanada, n. 25)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cristiano debe superar cualquier temor a que su fe contraste con las ideologías o valores que, en un determinado momento, traten de imponerse. Querer agradar a todos, y siempre, equivale a prepararse para traicionar. El cristiano tampoco ha de presentarse como un hombre que busca pelea con todos y por cualquier motivo. Pero no ha de soslayar la obligación, gustosa obligación, de proclamar su ideal sin ambigüedades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además, cuenta con el derecho de sentirse apoyado en este comportamiento, por quienes están designados por el Señor para custodiar ese sagrado tesoro. Causa pena el espectáculo de algunas altas deserciones, a la hora de hablar o de decidir con iluminada convicción, a la hora de cortar un abuso. Bien triste resulta que en estos tiempos se haya utilizado la palabra caridad —no causar un dolor al hermano, dicen—, como coartada de la cobardía. (José María Escrivá, Tercera Campanada, n. 28)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la Carta Encíclica Redemptor hominis de SS. Juan Pablo II, 4 de marzo de 1979.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Confianza en el Espíritu de Verdad y de Amor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con plena confianza en el Espíritu de Verdad entro pues en la rica herencia de los recientes pontificados. Esta herencia está vigorosamente enraizada en la conciencia de la Iglesia de un modo totalmente nuevo, jamás conocido anteriormente, gracias al Concilio Vaticano II, convocado e inaugurado por Juan XXIII y, después, felizmente concluido y actuado con perseverancia por Pablo VI, cuya actividad he podido observar de cerca. Me maravillaron siempre su profunda prudencia y valentía, así como su constancia y paciencia en el difícil período posconciliar de su pontificado. Como timonel de la Iglesia, barca de Pedro, sabía conservar una tranquilidad y un equilibrio providencial incluso en los momentos más críticos, cuando parecía que ella era sacudida desde dentro, manteniendo una esperanza inconmovible en su compactibilidad. Lo que, efectivamente, el Espíritu dijo a la Iglesia mediante el Concilio de nuestro tiempo, lo que en esta Iglesia dice a todas las Iglesias no puede —a pesar de inquietudes momentáneas— servir más que para una mayor cohesión de todo el Pueblo de Dios, consciente de su misión salvífica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Precisamente de esta conciencia contemporánea de la Iglesia, Pablo VI hizo el tema primero de su fundamental Encíclica que comienza con las palabras Ecclesiam suam; a esta Encíclica séame permitido, ante todo, referirme en este primero y, por así decirlo, documento inaugural del actual pontificado. Iluminada y sostenida por el Espíritu Santo, la Iglesia tiene una conciencia cada vez más profunda, sea respecto de su misterio divino, sea respecto de su misión humana, sea finalmente respecto de sus mismas debilidades humanas: es precisamente esta conciencia la que debe seguir siendo la fuente principal del amor de esta Iglesia, al igual que el amor por su parte contribuye a consolidar y profundizar esa conciencia. Pablo VI nos ha dejado el testimonio de esa profundísima conciencia de Iglesia. A través de los múltiples y frecuentemente dolorosos acontecimientos de su pontificado, nos ha enseñado el amor intrépido a la Iglesia, la cual, como enseña el Concilio, es «sacramento, o sea signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano».&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. En relación con la primera Encíclica de Pablo VI&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Precisamente por esta razón, la conciencia de la Iglesia debe ir unida con una apertura universal, a fin de que todos puedan encontrar en ella «la insondable riqueza de Cristo», de que habla el Apóstol de las gentes. Tal apertura, orgánicamente unida con la conciencia de la propia naturaleza, con la certeza de la propia verdad, de la que dijo Cristo: «no es mía, sino del Padre que me ha enviado», determina el dinamismo apostólico, es decir, misionero de la Iglesia, profesando y proclamando íntegramente toda la verdad transmitida por Cristo. Ella debe conducir, al mismo tiempo, a aquel diálogo que Pablo VI en la Encíclica Ecclesiam suam llamó «diálogo de la salvación», distinguiendo con precisión los diversos ámbitos dentro de los cuales debe ser llevado a cabo. Cuando hoy me refiero a este documento programático del pontificado de Pablo VI, no ceso de dar gracias a Dios, porque este gran Predecesor mío y al mismo tiempo verdadero padre, no obstante las diversas debilidades internas que han afectado a la Iglesia en el período posconciliar, ha sabido presentar «ad extra», al exterior, su auténtico rostro. De este modo, también una gran parte de la familia humana, en los distintos ámbitos de su múltiple existencia, se ha hecho, a mi parecer, más consciente de cómo sea Se debe gratitud a Pablo VI porque, respetando toda partícula de verdad contenida en las diversas opiniones humanas, ha conservado igualmente el equilibrio providencial del timonel de la Barca. La Iglesia que —a través de Juan Pablo I— me ha sido confiada casi inmediatamente después de él, no está ciertamente exenta de dificultades y de tensiones internas. Pero al mismo tiempo se siente interiormente más inmunizada contra los excesos del autocriticismo: se podría decir que es más crítica frente a las diversas críticas desconsideradas, que es más resistente respecto a las variadas «novedades», más madura en el espíritu de discernimiento, más idónea a extraer de su perenne tesoro «cosas nuevas y cosas viejas», más centrada en el propio misterio y, gracias a todo esto, más disponible para la misión de la salvación de todos: «Dios quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad».&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1753399905528229463-1056823479597038116?l=opusdeilibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/1056823479597038116'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/1056823479597038116'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://opusdeilibros.blogspot.com/2006/06/por-qu-iglesia-ofreca-su-vida-jos-mara.html' title='¿Por qué Iglesia ofrecía su vida José María Escrivá?'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1753399905528229463.post-4982940952883661740</id><published>2006-04-16T07:32:00.000-07:00</published><updated>2007-04-17T08:38:03.291-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='region españa'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opuslibros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='agregados'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='numero de miembros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cifras opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='crisis en el opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vocaciones'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='supernumerarios'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='numerarios'/><title type='text'>La situación actual del Opus Dei en España</title><content type='html'>(Publicado y extraído de &lt;a href="http://www.opuslibros.org/"&gt;www.opuslibros.org&lt;/a&gt;)Tras “la campaña de los 500”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;escriBa, 2 de marzo de 2007&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imagen: Paul Katz&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La campaña de las 500 vocaciones de numerarios y agregados por Región y Sección ha quedado definitivamente relegada en el olvido. No sólo porque no se hayan conseguido los objetivos marcados sino porque los métodos lamentables que se emplearon han sido contraproducentes. Bueno, los –funestos- métodos han sido los de siempre, aunque aplicados de un modo mucho más férreo y descarado...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los 500 y un nombramiento ad hoc&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 19 de octubre de 2002, en el contexto del séptimo Congreso General ordinario de la Prelatura, Ramón Herrando fue nombrado Vicario Regional de España. Sustituyó a Tomás Gutiérrez, que había desarrollado ese cargo desde 1984. Unos meses después de su nombramiento el Prelado le explica, en primicia, en qué consistiría la campaña de los 500 y, como para que al nuevo Vicario no le faltaran motivaciones, añadió: si no pitan, te decapito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora produce risa cuando se explica en la obra que el Padre no nos pidió 500 vocaciones, sino que nos dijo que teníamos que trabajar y rezar tanto como para que la Obra incrementara su labor aproximadamente en esa cifra... o los 500 es como un horizonte que tenemos que contemplar pero no un objetivo concreto...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volvamos a los acontecimientos. Ramón Herrando –con el poderoso estímulo de perder su puesto- se comprometió con el Prelado en conseguir las 1.000 vocaciones cuanto antes, entre 2004 y 2005, ya que la Región de España es guía y modelo para todas las demás Regiones de la Obra. La intención fue iniciar la campaña de los 500 en España antes que en las demás Regiones y antes de comunicarlo a todos los miembros de a pie. Si las cosas iban bien en la Región primogénita de la Obra, sería más fácil levantar los ánimos pesimistas o derrotistas, en especial de la nomenclatura dirigente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se acuñó un concepto muy discutible que ha estado circulando por todas las Delegaciones, Comisión y Asesoría: Hay que acelerar los tiempos. Este término eufemístico lo he oído muchas veces de labios del propio Vicario Regional y hasta a Guillaume Derville, Director Espiritual Central. Ramón Herrando, con su escuadrón de Directores Mayores, comenzó un discreto tour por toda España visitando los Centros de Estudios para enardecer los ánimos y para hablar con Vicarios, Directores, Vocales, Encargados, Delegados, etc. Así iniciaba siempre su discurso: el Padre está preocupado porque sus hijos de España se están aburguesando... y terminaba con la transmisión del requerimiento divino de los 500.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La presión proselitista se vuelve contra la Obra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 2004 se hizo público de puertas adentro que el Padre estaba pidiendo 500 vocaciones y la presión proselitista se radicalizó más que nunca. La presión partió de arriba –del Prelado- y en línea descendente se fue intensificando con métodos y técnicas. En estas afiladas tácticas es donde Javier Echevarría intentaba sustentar su afirmación –obsesivamente repetida desde 2002- de que en la Obra estamos en tiempos de expansión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las siniestras Reuniones de San Rafael semanales muchos de los jóvenes de Casa de cada Centro, junto con los miembros del Consejo local, han estado despachando las intimidades más sagradas de cada objetivo apostólico. Rellenando fichas, informes, y defendiendo a cada candidato/a a convertirse en objeto de los esfuerzos proselitistas del Centro a base de airear confidencias de modo salvaje. ¿Quieres que tratemos apostólicamente a Zutanito?, pues bien: ¡defiéndelo! Este modo de proceder extraordinariamente descarado y llevado a cabo con tanta torpeza por una nutrida piara de esos Directores mediocres ha dado al traste con la última ocurrencia apostólica del Prelado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente parece que fue afortunada la expresión de Ramón Herrando: acelerar los tiempos, ya que la campaña de los 500 ha servido –en definitiva- para acelerar el proceso de degradación en que está sumida la Prelatura. La presión proselitista ha sido fuente de enfrentamientos y tensiones dentro de la Obra, los –pocos- frutos que se obtuvieron se han marchitado prematuramente, con la contrapartida de un gran número de bajas entre los más jóvenes a los que estos métodos (expresados tan a las claras) les partía la conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, muchos se plantean si el objeto de la campaña de los 500 era realmente conseguir esa cifra de vocaciones o –más bien- crear un slogan positivo e ilusionante con el que dar un objetivo (un sentido) al Opus Dei tras la canonización del Fundador. Un objetivo iluso y quimérico con el que entusiasmar y desviar la atención de los problemas reales que ad intra tiene la institución. De hecho, de un modo sospechoso, frecuente e intencionadamente, desde arriba, se ha difundido el bulo de que estamos a punto de llegar a los 500; algo totalmente falso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El inesperado golpe de timón decretado desde Roma&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece que los Directores Mayores de Roma no tuvieron demasiada confianza en conseguir esas 500 vocaciones. Cuando todas las Delegaciones estaban buscando hasta debajo de las piedras a los 50 numerarios necesarios para llenar cada Centro de Estudios por Sección y cuando –por ejemplo- Ramón Herrando acababa de escribir a los Vocales de San Rafael aquella carta pidiendo cartas (A por las 500 vocaciones) en agosto de 2005, desde el Gobierno Central se dio un golpe de timón desconcertante. En verano de ese año llegó de Roma la orden de cerrar definitivamente la mitad de los Centros de Estudios de la Región y abrirlos como Colegios Mayores a partir de septiembre (de 2005). O sea: de la noche a la mañana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Región llevaba años forcejeando con Roma para que le permitieran cerrar definitivamente varios Centros de Estudios sin conseguirlo, por lo que ese golpe de timón del Gobierno Central de la Obra pilló a todos por sorpresa. Es más: por la campaña de los 500 –por ejemplo- se mantuvieron abiertos los Centros de Estudios de Galicia, aunque sólo hubiese un numerario; el de Sevilla, con dos; y el de Valladolid con tres; y se volvió a abrir el de Zaragoza, cerrado un par de años antes. Se ordenó cerrar los que acababan de ser reabiertos y los que debían haberse cerrado años antes. ¿No es esto de locos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El golpe psicológico por la violenta medida, después de haber creado tantas expectativas, fue muy traumático. Desde 2005 muchos de las sedes de los Centros de Estudios cerrados se han transformado en Colegios Mayores abiertos y, para concentrar fuerzas, se han cerrado muchos otros Centros de la labor con universitarios. Para poner en marcha estos nuevos Colegios Mayores se ha llevado a cabo una impresionante campaña de marketing y una inversión económica muy fuerte, en cuya gestión han intervenido especialistas del IESE de la Universidad de Navarra, bajo la dirección de la Comisión Regional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ve que la inversión en medios y esfuerzo no es ninguna broma. Ha sido necesario cerrar muchos Centros de universitarios para poder tener una mínima cantidad de numerarios que puedan atender estos nuevos Colegios Mayores y emplear mucho dinero en reformas. ¿Los resultados? Poco esperanzadores. El primer curso (2005/2006) permanecieron casi vacíos puesto que no hubo tiempo para hacer promoción por lo precipitado del golpe de timón decretado desde Roma. El curso actual (2006/2007) ha estado precedido de una fuerte campaña de marketing que se ha notado, pero la cifra de residentes en estos nuevos Colegios Mayores no ha superado los 10 ó 12 porque no hay numerarios en edad universitaria suficientes como para poder admitir a más residentes sin exponerse a perder el control.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo –con todo- las gestiones para conseguir colegiales no han sido sencillas. Se ha tirado de estructura, haciendo promoción en los Colegios de secundaria y Centros del Opus Dei, ya que el perfil que se busca es el de jóvenes que ya hayan estado en contacto con la Obra anteriormente a través de alguna institución educativa, familiares, etc. Pero como esta tarea tampoco se presentaba muy prometedora, la Obra –que ha de saber sacar provecho de todo- ha estado utilizando a sacerdotes de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz para que, en los lugares donde ejercen su Ministerio, dirijan y conduzcan –así se ha indicado- a los jóvenes que traten, a estos Colegios Mayores del Opus Dei.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O sea que –una vez más- lo que busca la Prelatura son plantas de invernadero, personas que no conozcan nada más allá de los límites del Opus Dei, que vivan y se muevan en ese ambiente. Es decir: todo lo contrario de aquello de José María Escrivá de que no somos plantas de invernadero. Vivimos en medio del mundo, y hemos de estar a todos los vientos, al calor y al frío, a la lluvia y a los ciclones... (Forja, 792). Lo que se ha explicado es que las primeras promociones de colegiales son determinantes para el futuro de esas instituciones porque en un Colegio Mayor los que dan ambiente y los que tiran hacia arriba son los residentes veteranos. Muy bien, pero no deja de ser extraño (cuando menos) que haya que emplear a los sacerdotes agregados y supernumerarios para persuadir a sus feligreses de que acudan a un Colegio Mayor de la Obra como parte de su labor de almas, y más cuando se trata de una indicación dictada desde arriba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La realidad es que en el Opus Dei hay muy poca confianza en poder convencer (seducir) a una persona ajena al mundo hermético de la Obra y por eso siempre se buscan los objetivos más fáciles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lógica absurda de la estrategia de la Comisión Regional&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero es que, al tiempo que se abren nuevos Colegios Mayores - los Centros de Estudios cerrados, mutatis mutandi - se cierran o se reforman radicalmente Colegios Mayores históricos del Opus Dei por falta de alumnos, como Moncloa, La Estila, Miraflores o Guadaira. Mientras imponentes edificios se trocean para transformarlos en pequeños Centros de personas mayores, invirtiendo mucho dinero para reformar lo reformado hace pocos años cuando se pretendía hacer estos Colegios Mayores históricos más competitivos; se promocionan los nuevos gastando también muchísimo dinero. Y todo esto en una época en la que la tradición de los Colegios Mayores se está extinguiendo en la Universidad española.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay caso tan chocante como el de Santiago de Compostela donde el Centro de Estudios cerrado (la Residencia universitaria Coimbra, cuyo edificio se terminó en los años 80 y nunca ha estado lleno) y el gigantesco Colegio Mayor La Estila (abierto en 1948, el segundo de la Obra tras Moncloa) están ambos en la misma calle, la Avenida de Coimbra, y uno en frente del otro. ¿Qué hacer con el edificio del Centro de Estudios de Galicia? Nadie lo sabe, ya que La Estila hace muchos años que está al 15 por 100 de su capacidad, con miles de metros cuadrados sobrantes y ya hubo en él una reforma para modernizar las habitaciones de los residentes que vino seguida de una contrarreforma para cambiar lo que se acababa de reformar y hacer un par de Centros de San Gabriel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cifra de numerarios sigue descendiendo pese a todos los esfuerzos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la actualidad los Centros de Estudios supervivientes alojan cada a uno a menos de 20 numerarios sumando las dos promociones y la mayoría –y los mejores- se salen de la Obra al terminar esos dos años de especial formación. Sin ir más lejos el Centro de Estudios de Pamplona (Mendaur, de varones) ha perdido la mitad de sus residentes estas pasadas navidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De las 10 Delegaciones del Opus Dei en España: Madrid-oeste, Madrid-este, Barcelona, Valencia, Granada, Sevilla, Galicia, Valladolid, Pamplona y Zaragoza, mantienen su Centro de Estudios las de Madrid-este, Barcelona, Valencia, Pamplona y Granada. Las restantes Delegaciones tienen que enviar a sus candidatos al Centro de Estudios más cercano y esperar que desde Comisión les asignen numerarios jóvenes recién salidos del horno. El reparto de jóvenes de San Miguel ha generado tensiones, desconcierto y caos. A una Delegación, el año pasado, se le asignaron 3 jóvenes numerarios varones que deberían llegar a sus nuevos Centros en septiembre de 2006, como muy tarde. No llegaron y –claro- todos los Directores de la Delegación en pie de guerra puesto que habían estado echando cuentas para estirar del todo a esos jóvenes tan necesarios. La respuesta de Comisión: pues... que no hay. Y es verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ahora, ¿qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En definitiva, este es el panorama apostólico de la Región de España del Opus Dei. La campaña de los 500 ha sido contraproducente en todos los sentidos: ha reventado y agotado a muchos, a otros ha escandalizado y para todos ha supuesto una fuente de frustraciones y sufrimientos. La perseverancia ha descendido sobretodo entre los jóvenes y se ha impuesto un ambiente de desilusión y derrotismo. Contemplando la realidad de la Región de España se entiende hasta qué punto las teorías de los de la AOP para dar una imagen de éxito y de expansión, tienen la misma credibilidad que el cuento de la lámpara de Aladino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora lo que el Opus Dei pretende es arrimarse a nuevas familias jóvenes en edad de procrear y empezar a hacer la labor desde cero. Con muy pocos y muy críticos supernumerarios jóvenes y una generación prácticamente perdida en su totalidad para la labor de San Miguel, no queda más remedio que tratar a nuevas familias para –el día de mañana- tener liquidez suficiente en los Centros de San Rafael.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del mismo modo que se comienza en un nuevo país, así tiene que recomenzar el Opus Dei tras 80 años en España. Ahora en la Región de España se cumple literalmente aquella frase de José María Escrivá: en la Obra, siempre, en los comienzos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poderoso caballero es don Dinero: ya se han puesto en marcha muchos nuevos Colegios de primaria y secundaria; (aunque Escrivá dijo que el Opus Dei no tendría colegios para no igualarse a los religiosos y religiosas) y una incipiente red de guarderías para aprovechar la oportunidad de tratar a familias jóvenes en las que el padre y la madre trabajen fuera de casa y no puedan encargarse de sus hijos pequeños, una situación tan frecuente en la España actual. Así –con paciencia y con destreza- conseguir introducirse en esas familias y ganar a los hijos a través de los padres que no sospechan la trama que se teje a su alrededor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro cartucho que está quemando el Opus Dei es el de la profesionalización de la  Asociación de Cooperadores. Para llevar a cabo todos estos proyectos de infraestructura (de palanca material, de dinero) son necesarios muchísimos recursos y una buena fuente la constituyen las personas que cooperan económicamente con la Prelatura. Por ejemplo, una buena manera de conseguir una contundente inyección económica es crear una Fundación de ayuda a la enseñanza católica, para que aquellos padres que deseen que sus hijos se eduquen en un Colegio católico puedan llevarlos allí aunque no tengan recursos. Esto es muy bonito si no fuera porque luego –extraoficialmente- se añade que los únicos colegios verdaderamente católicos de España son los del Opus Dei y el dinero de la Fundación será para becar sólo y exclusivamente a alumnos de esos Centros educativos de la Obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin exagerar podría decirse que en la Región de España se considera que cada vocación supone una determinada inversión económica, que a base de gastar dinero en una persona creando las guarderías donde criarle, los colegios para educarle, los clubs para distraerle, las convivencias para recrearle, las residencias para alojarle, las parroquias para catequizarle, las asociaciones donde emplearle, editoriales para adoctrinarle, universidades donde licenciarle, etc; puede conseguirse, del modo mejor, la vocación al Opus Dei.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como es necesario tanto dinero - Madre, yo al oro me humillo, él es mi amante y mi amado..., que diría Quevedo- se ha reestructurado la Asociación de Cooperadores porque todos los medios, para una Obra tan derrochadora, se quedan cortos. Más aún, se ha estado tratando el tema de aprovechar a los ex miembros en buen plan para bien del Opus Dei y se está buscando la fórmula para que la Obra pueda apoyarse en los ex miembros -¡lo nunca visto!- nombrándoles Cooperadores. Muy de puertas adentro, se despacha este tema: la Obra tiene que aprender a hacer la labor en los lugares donde lleva mucho tiempo y donde hay muchas personas que han sido de Casa, hay que encontrar la manera de apoyarse en estas personas sin que por ello parezca que la infidelidad a la vocación es una nadería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ha indicado que de oficio las personas que dejen el Opus Dei cuasi in oculto, sobretodo si es a iniciativa de la Prelatura, sean nombrados Cooperadores aunque el interesado no lo sepa, a menos que diga que no expresamente. Así se busca dar rentabilidad a tantos que se salen de la Obra y se consiguen futuros colaboradores; y –mejor que mejor- se puede dar la imagen de esa bendita experiencia, que no deja de ser una gracia especial de Dios: los que abandonan su vocación mantienen siempre un cariño grande a la Obra; es lógico que sigan amando lo que amaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro, hay que encontrar el equilibrio necesario para que las personas que han sido de Casa puedan seguir colaborado con la Obra, es necesario esforzarse en tratarles bien (sin familiaridades), en que se sientan a gusto. Lo que pasa es que ese equilibrio no es sencillo porque o mandas al infierno a los que se han salido del Opus Dei, o te expones a que los que siguen dentro de la Obra se animen a irse. En fin, ya se sabe que el pecunio ...hace propio al forastero, poderoso caballero es don Dinero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como el apostolado y proselitismo en el Opus Dei han dejado de ser una aventura divina para convertirse, más bien, al género de suspense y terror; se está insistiendo mucho en otras cuestiones, en otras tareas ocupacionales para que los miembros de la Obra que no puedan gastar sus energías en el proselitismo –no hay materia prima- tengan algo que hacer. En el séptimo Congreso de la Prelatura de 2002, verbigracia, se decidió encomendar a la Sección de mujeres la tarea de influir especialmente en el mundo de la moda y a la Sección de varones influir en el mundo del deporte y del cine. Con todo esto llega a veces a parecer que el Opus Dei se encuentra ad portas de convertirse en una sociedad mercantil de activismo social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la fallida campaña de inversión en los 500, se pasó a invertir en la obtención de  supernumerarios jóvenes para llenar los Centros el día de mañana, pero parece que los retoños de San Gabriel tampoco llegan aunque a finales de 2006 se dijese ad intra la falsedad de que ese año habían pitado más supernumerarios jóvenes en Madrid que los que pitaron en 2005 en toda la Región. Hay Delegaciones en las que en 2006 no ha pitado ningún miembro de San Gabriel menor de 40 años y –de hecho- ya no hay convivencias específicas para supernumerarios jóvenes. Fracaso tras fracaso hemos terminado invirtiendo más que nunca en el imperio económico y material del Opus Dei –marca registrada- de España. Con tantos palos de ciego, desorientación, arbitrariedad, contradicción en las estrategias, cambios de rumbo repentinos, desórdenes y despropósitos los Directores de Roma y de Madrid están terminando de rematar a la maltrecha Región de España del Opus Dei.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Personalmente soy de los que piensan que el hundimiento de la Prelatura, la crisis actual, profunda e irreversible, no se debe a un error de estrategia sino a algo simple y esencial que falla: los miembros de la Obra no creen en el Opus Dei, desconfían y mantienen las distancias; se refugian y se esconden de la Prelatura porque las razones  de la institución no convencen, ni sus métodos, ni sus sombras, ni nada. Aunque ...da al bajo silla, y al cobarde hace guerrero –pax in... bello!-, poderoso caballero es don Dinero; esta falta de fe en el espíritu, carisma, revelación de la Obra no puede suplirse con dinero aunque se emplee en grandes sumas. Evidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además en la Obra se ha cambiado la paternidad por el paternalismo y –por ello- se nos trata a los miembros como a párvulos y cuando alguna autoridad doctrinal del Opus Dei accede a verter en nuestros oídos algo del licor de sabiduría que chorrea del espíritu de la Obra... es mucho peor. Aunque ahora el Prelado y el Vicario Regional estén in albis sobre qué sendero seguir en España, seguro que en otro exabrupto divino hallan el non plus ultra del querer de ese dios de la Obra que lo solucionará todo y nos hará fieles y felices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todo esto no es de extrañar que haya quien -breviter faciam- afirme que la Obra está seca, como una madre incapaz de tener hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una muestra del fanatismo proselitista de la campaña de los 500&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ilustrar cual ha sido la realidad de la desaforada movilización en pos de las 500 vocaciones a destajo, copio –a continuación- una de las fórmulas magistrales empleadas para adoctrinar sobre el modo en que ha de efectuarse el proceso de captación. En estos últimos años muchos Directores se han estado intercambiando, como si de cromos se tratara, sus recetas para conseguir una suculenta vianda de vocaciones de San Miguel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este es el nivel de inmoralidad que existe entre la clase dirigente del Opus Dei a día de hoy. Las vocaciones no se ven precisamente como un don divino concedido desde toda  la eternidad por la Providencia misericordiosa de Dios  para bien de la persona; no son precisamente estas consideraciones las que mueven a la Prelatura. Aquí va una receta que es prueba de la técnica sectaria del proselitismo en el Opus Dei y que se ha estado utilizando en las dos Delegaciones de Madrid, en la Sección de mujeres de la Obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Un fuerte abrazo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;EscriBa&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1753399905528229463-4982940952883661740?l=opusdeilibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/4982940952883661740'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/4982940952883661740'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://opusdeilibros.blogspot.com/2006/04/la-situacin-actual-del-opus-dei-en.html' title='La situación actual del Opus Dei en España'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1753399905528229463.post-3338508756996844483</id><published>2006-04-14T08:05:00.000-07:00</published><updated>2007-04-17T08:41:42.393-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='prelatura personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='directores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='documnetos opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='control'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vocacion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='recurso santa sede'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='denunciar metodos opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='menores'/><title type='text'>El recurso a la Santa Sede – E.B.E.</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;a name="_Toc151380308"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';color:black;"   lang="ES"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';color:black;"   lang="ES"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/EBE_Recurso/EBE_Recurso.htm"&gt;Publicado en Opuslibros &lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;(Acerca  del testimonio público)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoToc2" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;"  &gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/EBE_Recurso/EBE_Recurso.htm#2"&gt;Presentarse      en público&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/EBE_Recurso/EBE_Recurso.htm#2"&gt;&lt;span style="display: none; text-decoration: none; color: rgb(0, 0, 0);font-size:8;" &gt;_      2&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoToc2" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;"  &gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/EBE_Recurso/EBE_Recurso.htm#3"&gt;La Santa      Sede&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/EBE_Recurso/EBE_Recurso.htm#3"&gt;&lt;span style="display: none; text-decoration: none; color: rgb(0, 0, 0);font-size:8;" &gt;_      3&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoToc2" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;"  &gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/EBE_Recurso/EBE_Recurso.htm#4"&gt;La presentación&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/EBE_Recurso/EBE_Recurso.htm#4"&gt;&lt;span style="display: none; text-decoration: none; color: rgb(0, 0, 0);font-size:8;" &gt;_      4&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoToc2" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;"  &gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/EBE_Recurso/EBE_Recurso.htm#5"&gt;Lo público      y lo privado&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/EBE_Recurso/EBE_Recurso.htm#5"&gt;&lt;span style="display: none; text-decoration: none; color: rgb(0, 0, 0);font-size:8;" &gt;_      5&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoToc2" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;"  &gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/EBE_Recurso/EBE_Recurso.htm#6"&gt;Escenarios      posibles&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/EBE_Recurso/EBE_Recurso.htm#6"&gt;&lt;span style="display: none; text-decoration: none; color: rgb(0, 0, 0);font-size:8;" &gt;_      6&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoToc2" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;"  &gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/EBE_Recurso/EBE_Recurso.htm#7"&gt;Motivaciones&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/EBE_Recurso/EBE_Recurso.htm#7"&gt;&lt;span style="display: none; text-decoration: none; color: rgb(0, 0, 0);font-size:8;" &gt;_      7&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;     &lt;p class="MsoToc2" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;"  &gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/EBE_Recurso/EBE_Recurso.htm#8"&gt;Prudencia      o reserva&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/EBE_Recurso/EBE_Recurso.htm#8"&gt;&lt;span style="display: none; text-decoration: none; color: rgb(0, 0, 0);font-size:8;" &gt;_      8&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoToc2" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;"  &gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/EBE_Recurso/EBE_Recurso.htm#9"&gt;Probabilidades&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/EBE_Recurso/EBE_Recurso.htm#9"&gt;&lt;span style="display: none; text-decoration: none; color: rgb(0, 0, 0);font-size:8;" &gt;_      9&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoToc2" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;"  &gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/EBE_Recurso/EBE_Recurso.htm#10"&gt;Obstáculos&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/EBE_Recurso/EBE_Recurso.htm#10"&gt;&lt;span style="display: none; text-decoration: none; color: rgb(0, 0, 0);font-size:8;" &gt;_      10&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoToc2" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;"  &gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/EBE_Recurso/EBE_Recurso.htm#11"&gt;Riesgos      para la Fe&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/EBE_Recurso/EBE_Recurso.htm#11"&gt;&lt;span style="display: none; text-decoration: none; color: rgb(0, 0, 0);font-size:8;" &gt;_      11&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoToc2" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;"  &gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/EBE_Recurso/EBE_Recurso.htm#12"&gt;Los      resultados&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/EBE_Recurso/EBE_Recurso.htm#12"&gt;&lt;span style="display: none; text-decoration: none; color: rgb(0, 0, 0);font-size:8;" &gt;_      12&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoToc2" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;"  &gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/EBE_Recurso/EBE_Recurso.htm#13"&gt;Anexo:      qué esperar&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/EBE_Recurso/EBE_Recurso.htm#13"&gt;&lt;span style="display: none; text-decoration: none; color: rgb(0, 0, 0);font-size:8;" &gt;_      13&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Si la  Opus Dei es hoy una institución con un gran respaldo por parte de la Iglesia, es  porque &lt;b&gt;construyó esa fortaleza dentro del sistema&lt;/b&gt;. Ya sea del sistema de  valores, del sistema jurídico, del sistema de autoridad, etc., que forman parte  de la Iglesia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Su  prestigio y su poder no se deben al dinero ni a las influencias políticas o  sociales de las que hoy pueda gozar la Obra. Estas son cuestiones externas, que  van por &lt;i&gt;fuera&lt;/i&gt; del sistema, cuando no &lt;i&gt;ocultas al sistema&lt;/i&gt;. La  legitimidad de la Obra es la &lt;b&gt;reputación que obtuvo dentro de la Iglesia&lt;/b&gt; y  que no tiene nada que ver con un prestigio material. Es un prestigio obtenido a  modo de condecoración, concedido por la misma Iglesia. Por eso, no importa que  los miembros crean en una iluminación de Escrivá. Sin la Iglesia, la Obra no  sería lo que es.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 54pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;color:black;"   lang="ES" &gt;No  dejo de lado la capacidad de movilizar gente que tiene la Obra –ej., la  beatificación de Escrivá- o los numerosos sacerdotes que ordena cada año,  elementos que le permiten ganar espacio dentro de la Iglesia y hacer su propia  demostración de poder, directa o indirectamente. Pero este es, de todos modos,  un prestigio &lt;i&gt;posterior&lt;/i&gt; en la línea temporal. Le antecede todo un  prestigio doctrinal y disciplinal (al menos teórico y aparente) que es el que  termina siendo aprobado oficialmente en los papeles. Aunque debo reconocer que  el prestigio de la Obra es una mezcla entre un &lt;i&gt;prestigio jurídico&lt;/i&gt; (“hacer  los deberes” que pide la Iglesia) y un &lt;i&gt;prestigio de facto&lt;/i&gt; (la  &lt;i&gt;invención&lt;/i&gt; de la institución), que se ayudan y acompañan. La  &lt;i&gt;invención&lt;/i&gt; es tan importante como la &lt;i&gt;aprobación&lt;/i&gt;. La Obra no es la  prelatura, sino que la prelatura es la forma que legitima el funcionamiento de  la Obra. No son para nada términos idénticos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 54pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 54pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;color:black;"   lang="ES" &gt;Por el  lado del prestigio de facto, la Obra fue &lt;i&gt;inventando&lt;/i&gt; su reputación,  mediante diversas historias internas y en especial por &lt;b&gt;el culto al  fundador&lt;/b&gt;. Es la imagen que cada uno conoció de manera directa, &lt;b&gt;sin  mediación de la Iglesia&lt;/b&gt;, especialmente quienes coincidieron con la etapa  anterior a la erección como prelatura. Imagen que fue ratificada por el  pragmatismo y &lt;b&gt;el culto a la eficacia&lt;/b&gt;, que se concretaba en edificaciones  y vocaciones. Como bien lo resumía un consiliario, hace unos años: &lt;i&gt;dólares y  vocaciones&lt;/i&gt; es lo que busca y necesita siempre la Obra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 54pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 54pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;color:black;"   lang="ES" &gt;Pero a  su vez este prestigio fue acompañado y confirmado por las diversas aprobaciones  que la Obra fue recibiendo de la Iglesia, gracias a su perseverante y metódica  insistencia. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 54pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 54pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;color:black;"   lang="ES" &gt;Una  barca que fue avanzando con ayuda de estos dos remos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 54pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 54pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;color:black;"   lang="ES" &gt;Pero  que puede retrocede, si los remos cambian de dirección. Si bien la Obra es muy  fuerte construyendo su prestigio por la vía de los hechos, depende totalmente  del otro remo que le presta la Iglesia con su apoyo. Si la Iglesia deja de  remar, la Obra comenzará a girar en círculos. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 54pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Y esa  legitimidad que hoy tiene, la obtuvo de manera &lt;i&gt;reglamentaria&lt;/i&gt;. Su ascenso  le fue &lt;i&gt;concedido&lt;/i&gt; por la Iglesia. Esta es su fortaleza, su carta de  presentación, su fachada pública para todo lo demás. El resto son  especulaciones, hasta que se demuestre lo contrario…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Y aquí      es donde intervienen de manera fundamental los testimonios personales.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Si  hay algo fundamental para la Obra es &lt;b&gt;convertir a todo exmiembro en un  &lt;i&gt;outsider&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;, en alguien fuera del sistema. Y no es extraño, por ello,  que uno mismo se sienta fuera del sistema al dejar la Obra y no intente reclamar  nada dentro de la Iglesia, o directamente prefiera dirigir todo reclamo  exclusivamente fuera de la Iglesia, el cual, en cierta manera, es estéril e  inofensivo. Precisamente es lo que busca la Obra, y hasta ahora le ha dado  resultado. ¿Cuántas personas han presentado hasta el día de hoy reclamos  formales a la Iglesia por la vía reglamentaria, adecuadamente preparados?  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 54pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;color:black;"   lang="ES" &gt;Creo  que dos son los sentimientos más fuertes que dominan en esta situación: o bien  una &lt;i&gt;desconfianza&lt;/i&gt; hacia la Iglesia (que “dejó hacer”) o bien una sensación  de &lt;i&gt;impotencia&lt;/i&gt; frente a la Obra (que “hace lo que quiere”). &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 54pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 54pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;color:black;"   lang="ES" &gt;Existe  una tercera posición: es no hacerle caso a ninguno de esos dos sentimientos y  actuar según la lógica de cualquier organización, esto es, informar a la  instancia superior lo sucedido. La Obra no es tan poderosa ni la Iglesia puede  desoír fácilmente los reclamos legítimamente presentados. Y si lo hiciera, sería  muy grave. Lo que no conviene es prejuzgar lo que pueda suceder, pues ello  invitaría a la inacción. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;No  son pocas las personas que descreen de las críticas a la Obra justamente porque  no son encauzadas por los caminos ordinarios.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;La  Obra es &lt;i&gt;formalista&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;legalista&lt;/i&gt;. Pero no por casualidad ni  gratuitamente. Le es profundamente redituable. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a name="2"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Presentarse      en público&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Desde  &lt;i&gt;el destierro&lt;/i&gt; moral y psicológico se regresa gradualmente. Es un largo  camino la vuelta desde la periferia hacia el centro. Una forma es hacerlo  mediante el ejercicio de la libertad de expresión. Opuslibros fue desde su  inicio un acto de presencia fundamental, &lt;i&gt;fundacional&lt;/i&gt; diría, por su  carácter excepcional. Echó las bases para recuperar la propia identidad y  dignidad. Hoy es un espacio para que muchos exmiembros expresen libremente su  &lt;b&gt;opinión&lt;/b&gt; sobre la institución.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Pero  es necesario seguir avanzando, para obtener una verdadera  reivindicación.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Hay  muchas formas de “lo público”. Internet es una de ellas, con los diversos  niveles que comporta (desde periódicos online hasta sitios personales como los  blogs). Y Opuslibros es una forma de dar a conocer la Obra  públicamente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Otra,  es la vía “oficial”, que no tiene tanto que ver con la libertad de expresión  sino con &lt;b&gt;procedimientos&lt;/b&gt;. La vía oficial es la única válida en todo lo que  hace al funcionamiento de las instituciones. Se puede expresar libremente las  opiniones, pero estas no siempre influyen tanto como un procedimiento (judicial,  burocrático, etc.). En cualquier caso, se trata de &lt;b&gt;dos caminos  complementarios&lt;/b&gt;, ninguno suplanta al otro y uno es tan necesario como el  otro. No son opciones excluyentes.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;En la  medida en que la crítica a la Obra no sea presentada por los canales oficiales,  esto siempre será un serio obstáculo para su credibilidad. Pero sobre todo, un  obstáculo para su efectividad a nivel de las estructuras  institucionales.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;No  importa tanto la respuesta que se obtenga como la presentación que se haga.  Cuando algo está bien presentado y fundamentado, no puede recibir una  contestación de cualquier tipo sin que la autoridad pague un gran descrédito por  ello.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Cada  uno ha hecho un recorrido por dentro del laberinto de la Obra y ha encontrado  cosas buenas y cosas malas (en diferentes proporciones). Especial interés tienen  estas últimas, porque la Obra las intenta mantener en silencio. Dar a conocer  estas situaciones es, entre otras cosas, un acto de justicia para con uno mismo  que las padeció. Lo mejor, ante todo, es presentarse a la autoridad que está por  encima de la Obra, o sea la Santa Sede.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a name="3"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;La      Santa Sede&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Pero  antes de seguir, es pertinente hacerse una pregunta. La presentación del  testimonio por la vía reglamentaria sólo puede ser hecha frente a la Santa Sede,  porque la Obra como tal depende directamente del Vaticano. No hay otra instancia  intermediaria.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Por  eso es bueno preguntarse frente a quién se está, antes de dirigir cualquier  escrito. Aquí se pueden tomar varias actitudes, que van desde la más idealista  hasta la más cínica. En el medio, muchos matices.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;El  Vaticano es un país, cuyo gobierno es de tipo monárquico. El soberano es el  Papa. No hay ninguna constitución que limite su poder (como las monarquías  constitucionales). Tanto el Papa como muchos de sus funcionarios poseen  inmunidad diplomática, son intocables. No es un dato menor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Hace  unos años, en Irlanda una persona quiso hacerles juicio a un obispo, un nuncio y  al mismo Papa, por haber sufrido abuso sexual de parte de un sacerdote (acusado  de 66 casos más), quien fue trasladado de una parroquia a otra luego de sus  primeros abusos, en lugar de ser llevado a la justicia. De esta  irresponsabilidad acusaba al obispo, al nuncio y al Papa. Evidentemente, esta  persona fue mal asesorada o su indignación le impidió ver que era imposible e  infructuosa la tarea que se proponía. En estos casos es mejor no presentar un  recurso de este tipo, porque empeora la situación, provocando además una gran  impotencia y un resentimiento mayor.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;En  síntesis: la posición personal de cualquier cristiano frente al Vaticano es muy  débil, sobre todo si lo que quiere es reclamar algo que involucre directamente a  la Santa Sede como tal. El caso de la Obra cae dentro de esa órbita. Por eso es  un tema tan delicado de tratar, con alta probabilidad de provocar un directo  rechazo o un desinterés.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Recurrir  al Vaticano no es tarea sencilla. No se le puede reclamar nada propiamente, y  toda comunicación dirigida hacia él ha de redactarse en un tono muy cuidado. De  lo contrario, las palabras emitidas en un tono equivocado caerán en el  vacío.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a name="4"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;La      presentación&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;El  testimonio de cada uno es muy valioso. Es mucho más valioso de lo que parece,  aunque a alguno no le parezca. Por eso es importantísimo cuidarlo y darlo a  conocer de manera adecuada. Una gran mayoría de personas que defiende a la Obra,  no conocen realmente lo que sucede allí dentro. Sólo quienes han estado  &lt;i&gt;adentro&lt;/i&gt; pueden dar a conocer los abusos (de confianza, de autoridad,  etc.) y ser testigos calificados. Pero para ello, es necesario &lt;i&gt;cuidar&lt;/i&gt; el  testimonio, &lt;b&gt;que ni se pierda ni se deforme&lt;/b&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Si se  quiere circular por dentro del circuito oficial, hay que &lt;b&gt;acatar ciertas  reglas&lt;/b&gt;, ciertos modos de decir y ciertos modos de presentar las cosas. Lo  cual ayuda mucho a puntualizar y aclararse uno mismo qué fue lo que sucedió y de  qué manera. Es sorprendente lo que se puede descubrir revisando detenidamente  los acontecimientos, detalles que jamás se habían tenido en cuenta. Es una labor  de investigación e introspección.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Es  muy importante documentar lo sucedido (adjuntando, si existieran, los  testimonios de psiquiatras o psicólogos, por ejemplo), y lo mejor para ello es  escribir detenidamente los sucesos. Es el modo de hacer la historia personal e  institucional-no-oficial.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;En  principio, no creo que sea conveniente presentar nada en grupo, entre otras  cosas porque significaría un &lt;i&gt;acto de fuerza&lt;/i&gt; y eso de por sí no sería una  buena carta de presentación. Es oportuno que cada caso tenga su propia entidad y  no sea algo genérico, un número más. Con el paso del tiempo, la acumulación de  testimonios permitiría a la Iglesia obtener el &lt;i&gt;común denominador&lt;/i&gt; que hace  semejantes a casos tan dispares. La conclusión caería por su propio peso, sin  necesidad de ningún acto de fuerza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Al  formular el testimonio o reclamo, no se puede, por ejemplo, presentarlo en forma  de queja, exigencia o ataque de ningún tipo. Se ha de buscar el mayor equilibrio  posible en la redacción del escrito, lo cual no es ningún impedimento para  señalar excesos, abusos o cualquier clase de hecho grave. No es necesario  recurrir a adjetivos calificativos especiales para reforzar lo que se quiere  decir. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Más  que recibir &lt;b&gt;una opinión o una teoría&lt;/b&gt; personal, lo que le interesa a la  autoridad es la descripción de &lt;b&gt;los hechos&lt;/b&gt;, la cual es suficiente para dar  cuenta de la gravedad. De esta manera, además, se evitan polémicas o juicios  demasiado subjetivos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Una  vez redactado y revisado, utilizando el tiempo que haga falta, sin apuros, se  puede presentar el escrito a la Santa Sede. A partir de ese momento, lo que se  necesita es &lt;b&gt;paciencia&lt;/b&gt;. Porque el sistema tarde o temprano contesta. Tal  vez habrá que insistir, mandando otras cartas, si no se recibe al menos una  respuesta formal.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 54pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;color:black;"   lang="ES" &gt;En la  Opus Dei, en cambio, si se presenta un reclamo &lt;i&gt;vía interna&lt;/i&gt; antes de dejar  la institución, la Obra entra en “contradicción”, porque &lt;b&gt;no tiene  respuestas&lt;/b&gt; para una gran cantidad de cosas y luego, &lt;b&gt;no es honesta&lt;/b&gt; en  tantas otras y por lo tanto no puede dar una respuesta sincera. Puede  &lt;i&gt;retrasar la respuesta&lt;/i&gt; (es lo que hace usualmente), pero no la puede dar,  finalmente, porque honestidad es lo que no tiene. En última instancia, la  decisión que tomará la Obra, si se insiste en obtener una respuesta, será la  trampa o la incoherencia y generalmente –en estos casos- la incoherencia es una  manifestación de la trampa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 54pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;color:black;"   lang="ES" &gt;¿De  qué sirve llegar a esa instancia cuando uno ya intuía anticipadamente el  resultado? Pues &lt;b&gt;una cosa es saber algo y otra demostrarlo&lt;/b&gt;. Es obtener la  prueba, ni más ni menos. A partir de allí, uno puede tomar otra decisión, con el  enorme respaldo de haber agotado las instancias institucionales, o peor aún,  haber demostrado la deshonestidad institucional. Más que un éxito exterior, ir  por la vía reglamentaria asegura &lt;b&gt;una satisfacción&lt;/b&gt; de conciencia. No es lo  más importante “ganar” externamente en estas situaciones. Irse de la Obra  habiendo llevado al sistema a su propia contradicción, puede ser una de las  satisfacciones más profundas, porque, cual sea la verdad de la Obra, queda  patente como nunca.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 54pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;color:black;"   lang="ES" &gt;En el  caso de la Iglesia, doy por supuesto que se trata de una &lt;b&gt;institución  honesta&lt;/b&gt; como tal, de lo contrario estaríamos en serios problemas y no  valdría la pena hacer nada. Lo mismo sucede con la Obra cuando se recurre  internamente por la vía reglamentaria: como se parte de la suposición de que la  Obra &lt;i&gt;debe ser&lt;/i&gt; honesta, ella misma no puede responder de manera  incoherente sin poner en evidencia su trampa. Y es lo que sucede.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Es  fundamental &lt;b&gt;buscar asesoramiento&lt;/b&gt; adecuado para presentar las cosas de la  forma más diplomática posible. No hipócrita, porque eso sería contrario a la  verdad. Pero sí hay que buscar formas que sean convenientes, que sean amables  aunque sin dejar de ser fuertes, de ser necesario.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a name="5"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Lo      público y lo privado&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Al  hacer pública la crítica a la Obra se ha de elegir uno de los dos caminos: o  dentro de la Iglesia o fuera de la Iglesia. Al menos, sino, primero dentro de la  Iglesia y luego –acabada esa etapa- fuera de la Iglesia. Pero nunca acudir a la  Iglesia en segundo lugar, pues difícilmente acepte algo así. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Hacer  públicamente &lt;b&gt;una presentación paralela&lt;/b&gt;, denunciando a la Obra  &lt;i&gt;dentro&lt;/i&gt; de la Iglesia y &lt;i&gt;fuera&lt;/i&gt; de ella a la vez, implicaría  automáticamente un desprestigio y desautorización para la misma Iglesia y por lo  tanto no lo toleraría. Sería considerada una afrenta (distinto es, por ejemplo,  el caso de los delitos sexuales, porque son ámbitos diferentes el de la justicia  civil y el disciplinal eclesial, y de hecho es conveniente acudir a los  dos).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Se  acude &lt;i&gt;fuera&lt;/i&gt; del sistema sólo cuando, o bien no se confía ya en él, o bien  no se obtiene ninguna respuesta más de él. Es el caso extremo. Pero eso es, en  todo caso, en una segunda etapa y no al mismo tiempo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Salvo  una excepción: que se haga de manera anónima.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Por  eso es muy importante &lt;b&gt;el anonimato que facilita Opuslibros&lt;/b&gt;, pues evita  causar desprestigio alguno a la Iglesia y al mismo tiempo se hacen pública las  críticas a la Obra. Es decir, se puede proceder por la vía reglamentaria (abrir  un procedimiento) sin abandonar la vía externa al sistema (opinar).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Por  eso posiblemente la Obra quiera saber los nombres de quienes escriben aquí: para  &lt;b&gt;descalificarlos dentro de la Iglesia&lt;/b&gt; y anular así todo cuestionamiento  que ponga en peligro el lugar de la Obra dentro de la Iglesia. No es cobardía,  el anonimato es jurídicamente necesario.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 54pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;color:black;"   lang="ES" &gt;En la  medida en que sea la Obra quien revele la identidad, será ella la que cometa la  trasgresión y no quien se comprometió a mantener su identidad en el anonimato y  fue expuesto por la Obra. No creo, por lo tanto, que la Obra pueda descalificar  un testimonio por esta vía.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;***&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;No sé  si todos, pero una gran mayoría de los que escriben o leen en Opuslibros han  sido testigos de cómo &lt;b&gt;la Obra se maneja por fuera del sistema&lt;/b&gt; para  obtener sus beneficios y cometer su fraude y esto es lo que en gran manera se  señala o denuncia en esta web. La Obra funciona utilizando verdaderos mecanismos  conspirativos en todo lo que hace al proselitismo (desarrollando sus planes &lt;i&gt;a  espaldas&lt;/i&gt; del candidato), tanto para &lt;i&gt;obtener&lt;/i&gt; vocaciones como para  &lt;i&gt;descartar&lt;/i&gt; aquellas que ya no le interesan más. Pero también en lo que  hace al gobierno y la instrumentalización de la dirección espiritual, por el  modo en que maneja la &lt;b&gt;confidencialidad&lt;/b&gt; (Cfr. &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;a href="http://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;amp;sid=7597"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;"  &gt;Silencio de  oficio&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt; y  &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;a href="http://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;amp;sid=7621"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;"  &gt;Confidencialidad y   aborto&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;).  Este funcionar en las sombras puede ser puesto en evidencia con sólo describir  situaciones vividas por cada uno, sin necesidad de teorizar ni de  descalificar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Exponer  ese fraude a la luz de los procedimientos legales es esencial para que la Obra  no pueda seguir más funcionando de la manera que lo hace.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;El  requisito fundamental para la Obra –por elección propia- es mantenerse en el  sistema y al mismo tiempo manejarse fuera del sistema sin que nadie sea testigo  de ello o al menos pueda demostrarlo fehacientemente. Aquí reside su obsesión  por el control y el secretismo, por exigir &lt;b&gt;todo &lt;i&gt;por escrito&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; y en  cambio no dar &lt;b&gt;nada por escrito&lt;/b&gt; (procesos de admisión y dimisión, por  ejemplo).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Teniendo  esta &lt;b&gt;doble vida&lt;/b&gt;, la Obra puede mantener su prestigio público  &lt;i&gt;otorgado&lt;/i&gt; por la Iglesia. Si esas maniobras se hicieran públicas o  evidentes, la Iglesia ya no le podría mantener ese respaldo  fácilmente.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Por  ello, criticar o denunciar a la Obra sólo desde &lt;i&gt;fuera del sistema&lt;/i&gt; es  infructuoso y además contraproducente, porque &lt;b&gt;toda crítica hecha  exclusivamente desde fuera es hostil&lt;/b&gt; para el sistema como tal. En este caso,  el sistema es la Iglesia y toda crítica hecha fuera de &lt;i&gt;la vía  reglamentaria&lt;/i&gt; se convierte automáticamente en insubordinación (de ahí la  importancia estratégica de que Opuslibros no sea confesional y además permita el  anonimato). &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Contrariamente,  acudir primero a la Iglesia es una buena manifestación de lealtad para con  ella.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a name="6"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Escenarios      posibles&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Varias  son las posibles respuestas frente a la presentación de un testimonio. Una es  que no haya contestación. En ese caso, hay que insistir como la viuda del  Evangelio hasta recibir algún tipo de respuesta. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 2cm; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;color:black;"   lang="ES" &gt;«Había  un juez en una ciudad, que ni temía a Dios ni respetaba a los hombres. Había en  aquella ciudad una viuda que, acudiendo a él, le dijo: "¡Hazme justicia contra  mi adversario!" Durante mucho tiempo no quiso, pero después se dijo a sí mismo:  "Aunque no temo a Dios ni respeto a los hombres, como esta viuda me causa  molestias, le voy a hacer justicia para que no venga continuamente a  importunarme."» (Lc. 18, 2-5)&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Puede  suceder entonces, que se reciba una respuesta inadecuada. ¿Qué quiere decir  esto? Que la respuesta refleje que no ha sido comprendida la carta que se envío.  Es decir, que no se haya efectuado una buena comunicación. En este caso también  hay que volver a insistir, pero esta vez aclarando, si hiciera falta, lo que se  quiso decir en la primera carta.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Se  puede recibir también un acuse de recibo, frío y burocrático. No está mal,  porque de lo que se trata es de que el testimonio sea recibido. No se puede  pretender una respuesta en profundidad, pues lo que se espera es que el  testimonio sea estudiado más adelante junto con otros. Sería mejor recibir una  carta alentadora, pero no hay que esperarla como algo seguro ni menos exigirla.  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Lo  importante es que el testimonio no sea rechazado, y si lo fuera, sería vital  conocer las razones por las cuales sufrió ese destino.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;¿Puede  la Iglesia no contestar nunca? Es muy difícil. Habría que otorgar el beneficio  de la duda, sobre todo si se diera el caso de que la respuesta se hubiera  extraviado en el camino de vuelta (lo cual puede suceder). Si no se recibiera  nunca una respuesta, habría que revisar si hubo algún elemento ofensivo en el  testimonio que se envió. Si a pesar de haber hecho bien las cosas, no hubiera  respuesta, tal vez habría que mandar una última carta lamentando el  hecho.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a name="7"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Motivaciones&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Tanto  las respuestas como los escenarios posibles responden a la pregunta que da pie a  todo el proceso: ¿para qué quiero presentar mi testimonio? La motivación es  fundamental, porque explica muchas de las cosas que vendrán o que no vendrán  luego.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Creo  que entre las mejores motivaciones debe estar el &lt;b&gt;contribuir al funcionamiento  de las instituciones&lt;/b&gt;, en este caso, al funcionamiento de las propias  instituciones que hacen al gobierno de la Iglesia. Cada uno como fiel de la  Iglesia forma parte de &lt;i&gt;su sistema&lt;/i&gt; y puede con todo derecho asistir a  quienes gobiernan. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;En  este caso, la función de ayudar con el propio testimonio acerca del  malfuncionamiento de una prelatura que depende directamente de la Santa Sede, es  una tarea irremplazable y de mucha ayuda para quienes tienen la obligación de  custodiar tanto la doctrina como la salud espiritual de las personas  encomendadas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Finalmente,  se puede acudir herido a dar testimonio, pero no se debe actuar motivado por la  herida. Los problemas personales necesitan ser atendidos de una forma muy  distinta a los problemas institucionales. Y la solución de uno no coincide con  la del otro, ni en lugar ni en tiempo. Curación y justicia son dos cosas  distintas, aunque en muchos puntos puedan coincidir. La curación tiene que ver  con lo más personal mientras que la justicia tiene que ver con el funcionamiento  de las instituciones.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Por  eso el dar testimonio como una forma de contribuir con la Iglesia es un signo de  recuperación personal muy importante.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a name="8"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Prudencia      o reserva&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;La  Iglesia&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt; de  suyo es reservada con todos los temas que pueden producir escándalo o un cierto  sensacionalismo en la opinión pública. El tema de la Obra –por la naturaleza  peculiar de esta prelatura- despierta curiosidad, cuando no polémica.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Por  eso, al menos mientras se lleve a cabo el recurso a la Santa Sede, es muy  importante no hacer publicidad del procedimiento que se está desarrollando. De  lo contrario, la falta de reserva o prudencia puede ser motivo para desestimar  el testimonio presentado. De lo que se trata es de evitar escándalos prematuros  o presiones de la opinión pública sobre el juicio de la Iglesia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Creo  que no hay ningún problema en admitir públicamente que se ha presentado un  testimonio crítico, o en señalar elementos que son de dominio público y que  pueden ser consultados por cualquiera en sitios de Internet como  Opuslibros.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;El  asunto es no dar detalles de lo que uno mismo escribió, para evitar que el  juicio público se anticipe al de la Iglesia. Es un reconocimiento público de  respeto y lealtad por el juicio de la Iglesia y esto la Iglesia lo tiene en  cuenta a la hora de considerar el valor de un testimonio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Por  lo tanto, el anonimato se justifica no sólo por posibles represalias de parte de  la Obra o sus círculos cercanos, sino también para preservar la validez del  testimonio presentado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;***&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;¿Hasta  cuándo mantener esta reserva? Difícil contestar. Lo cierto es que no se puede  esperar indefinidamente, pues aunque los tiempos de la Iglesia se midan en  siglos, los tiempos de las personas no. Será la prudencia de cada uno la que  juzgará. Pues como tampoco se tiene conocimiento cierto de los procedimientos  que la Iglesia pueda o no llevar a cabo internamente, tampoco se tiene una  medida precisa de los tiempos. Lo deseable sería que la Iglesia misma diera a  conocer algún tipo de criterio o directiva para saber uno mismo a qué atenerse.  Una cosa es que un proceso lleve cinco años y esté en marcha y otra muy distinta  es que se trate de cincuenta años con ritmos variables. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;La  gran desventaja es que no se &lt;i&gt;conocen los tiempos&lt;/i&gt; y ni&lt;i&gt; los  procedimientos&lt;/i&gt;, por lo cual uno está en manos de &lt;i&gt;la espera&lt;/i&gt;, que puede  ser concreta o indeterminada (lo cual desalienta mucho). La Iglesia es soberana  y no puede ser presionada. Salvo de manera indirecta, es decir, conociendo sus  procedimientos internos y usándolos a favor propio.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;En  este sentido, la Obra fue muy pragmática en el proceso de beatificación de su  fundador, &lt;i&gt;empujando &lt;/i&gt;los tiempos más que acelerándolos, por la  presentación de todos los papeles y requisitos necesarios en tiempo y forma. La  burocracia tiene una inercia enorme y la Obra se esforzó en vencer esa fuerza  por medio de una apabullante eficacia de los procesos burocráticos. Quien no  conoce los procedimientos, &lt;i&gt;espera&lt;/i&gt; a saber cuál es el próximo paso y por  lo tanto está en manos del burócrata. En cambio, quien los conoce, &lt;i&gt;se  adelanta&lt;/i&gt; y aturde con la eficacia al burócrata a quien pone a trabajar como  si fuera su propio empleado. La diferencia es abismal. La Obra así lo hizo y  consiguió su objetivo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a name="9"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Probabilidades&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Más  allá de lo que uno pueda hacer, existe la posibilidad de que lo hecho no sirva  de mucho. Por eso es importante que la motivación principal no sea tanto lo que  se logre (como consecuencia) con el testimonio sino que &lt;i&gt;el testimonio mismo  &lt;/i&gt;sea visto como parte del funcionamiento de las instituciones. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Es  decir, dar testimonio forma parte del “circuito institucional”. Dar testimonio  (de lo que no funciona) es algo que la institución espera (más allá de quienes  gobiernen), porque forma parte del “sistema de salud”. Por eso la mejor manera  de contribuir al funcionamiento de la Iglesia es dando testimonio de lo que  funciona mal dentro de la Prelatura Opus Dei.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 54pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;color:black;"   lang="ES" &gt;¿No es  un tanto ingenua esta visión? ¿No es acaso conveniente para las instituciones  ocultar sus propias miserias? Seguramente si lo que se denuncia toca de cerca al  corazón institucional, es probable que se encuentren serios  obstáculos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 54pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;color:black;"   lang="ES" &gt;En el  ámbito de las instituciones en general, la estabilidad del sistema siempre está  por encima de la verdad como valor (aunque esto pueda consternar). Es una  cuestión &lt;i&gt;biológica&lt;/i&gt;, no moral. Entre la verdad y la integridad, el sistema  elige la supervivencia. Y la verdad muchas veces lleva al martirio. &lt;b&gt;El  sistema no tiene vocación de mártir&lt;/b&gt;, su misión es permanecer con vida a toda  costa. No tendría por qué haber semejante contradicción, pero cuando así se la  percibe, el sistema elige esquivar la verdad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Sin  embargo, de los pocos casos que se conocen que han dado testimonio, es alto el  porcentaje de su poca efectividad. Tal vez la causa de este “fracaso” tenga que  ver con dos preguntas: 1) ¿fueron presentados correctamente? (calidad) y 2)  ¿fueron muchos los presentados? (cantidad). El mejoramiento de estos dos  elementos seguramente influirá en las probabilidades de efectividad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Un  tercer elemento a tener en cuenta es que los tiempos de la Iglesia son  desconocidos, más bien tendiendo a lentos. Por lo cual puede suceder que lo que  uno considere un fracaso, sea en realidad un problema de lentitud.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a name="10"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Obstáculos&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Siempre  es posible pensar que la única causa real por la cual los testimonios resultan  inútiles es el mismo &lt;b&gt;desinterés de la Iglesia&lt;/b&gt; o un interés especial en no  prestar interés. ¿Qué pasaría si se diera esta situación? No es una pregunta  disparatada, porque &lt;i&gt;la esencia&lt;/i&gt; del testimonio (que se quiere dar) es  sobre una institución que ha engañado y mentido &lt;i&gt;usando el nombre de Dios&lt;/i&gt;,  institución que fue aprobada y alentada por las autoridades de la  Iglesia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Este  es un punto muy delicado y que no se puede evitar, porque el vínculo entre la  Obra y la Iglesia es ineludible. Cabe excusar a la Iglesia de mil formas, pero  el vínculo con la Obra no deja, aún así, de ser problemático en  extremo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Esta  inquietud se puede intensificar si se tiene en cuenta un mal antecedente muy  reciente, y es el modo en que los abusos sexuales cometidos por sacerdotes  fueron encubiertos por altos sectores de la jerarquía de la Iglesia. Esto ha  sido patente en muchos lugares de Estados Unidos (Boston, Chicago) y en otros  países.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Considerando  que se trataba de &lt;i&gt;una persecución&lt;/i&gt; a la Iglesia, quise interiorizarme en  el tema y tuve la oportunidad de conversar con una persona que trabajaba en la  recuperación de sacerdotes abusadores. Me confirmó –contra lo que imaginaba- que  normalmente las denuncias son reales y no inventos ni falsedades debidas a algún  tipo de venganza. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Este  dato estadístico cambia dramáticamente los términos del asunto: ya no se puede  hablar de persecución sino de encubrimiento (el mismo criterio se puede aplicar  para la Obra y sus numerosas denuncias en contra).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;En  muchos casos las victimas reportaron el hecho a las autoridades de la Iglesia,  quienes oyeron pero no tomaron medidas efectivas (salvo el traslado del  abusador, de una parroquia a otra). En algunos casos la Iglesia estableció  acuerdos con las víctimas con la condición de que firmaran unas clausulas de  confidencialidad para que no hablaran de lo sufrido con nadie más.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Este  encubrimiento llevado a cabo por sectores jerárquicos de la Iglesia fue  profundamente desmoralizante, no sólo por los &lt;i&gt;traslados&lt;/i&gt; sino también, en  algunos casos, por el silenciamiento que buscaron a través de abogados  (contratados por la jerarquía) que comenzaron a intimidar a las víctimas para  que no hablaran, según testificaron ellas mismas (tengo entendido que esto  ocurría al margen de la cláusula de confidencialidad).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Pero  quedarse con ese solo dato sería una derrota. Para revertir este tipo de  conductas hay que hacer uso de los recursos institucionales, presentando los  testimonios a la Iglesia y esperando la respuesta. Si bien el encubrimiento de  los casos de abuso sexual es un triste antecedente, también es una bochornosa  experiencia que difícilmente la Iglesia querrá que se repita.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Dar  testimonio es posiblemente lo único que uno puede hacer dentro de la Iglesia,  pero no es poco. Y luego fuera del ámbito oficial de la Iglesia se pueden hacer  muchas cosas, especialmente ayudar a las víctimas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;***&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;El      sistema de la Iglesia mostró ser vulnerable. &lt;b&gt;La Obra se hizo pasar por      una institución altamente confiable, doctrinal y moralmente&lt;/b&gt;, cuando en      verdad resultó que muchas de sus realidades las emulaba. Así engañó      a muchos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;La      Iglesia&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt; no      va a explicar cómo sucedió eso, ni tampoco hay manera de obligarla a ello.      Serán los historiadores quienes, tal vez en algún momento, puedan llegar a      dar razones históricas de lo sucedido.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;En  este sentido, las soluciones se han de buscar &lt;i&gt;hacia delante&lt;/i&gt;, lo que  implica una suerte de “hacer la vista gorda” con una mezcla de “olvidar y  perdonar”. Sencillamente porque un enfrentamiento con la jerarquía de la Iglesia  no llevaría a nada y por otro lado la única forma de frenar la mala praxis de la  Obra, es con la cooperación de la Iglesia. Esto dicho en términos puramente  pragmáticos y políticos, para nada moralmente ideales.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Suponiendo  un escenario de corrupción generalizada, lo mejor que se puede hacer más que  nunca es contribuir al funcionamiento de las instituciones, a mantenerlas con  vida, porque la corrupción sobrevive a la sombra del mal funcionamiento de  aquellas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a name="11"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Riesgos      para la Fe&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Es  una dura tarea la que se presenta por delante. Dar testimonio no es algo  divertido. Puede ser profundamente decepcionante.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Presentarse  a declarar frente a la Iglesia puede significar &lt;i&gt;un riesgo&lt;/i&gt; para la propia  fe. No digo la fe dogmática (en la Trinidad, por ejemplo) sino la fe en un  sentido más amplio. El resultado puede ser desesperanzador por lo cual hay que  estar preparado. O de lo contrario, tal vez convenga no presentar nada. Es muy  duro comprobar –si así sucediera, lo que es una posibilidad- el desinterés o la  hostilidad por parte de las autoridades de la Iglesia. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;No es  algo agradable lo que van a oír o leer, pues ellos mismos están de alguna manera  involucrados. La supervisión del funcionamiento de la Opus Dei es  responsabilidad de las mismas autoridades a las cuales uno se va a  dirigir.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Antes  de hacer nada, hay que plantearse seriamente la posibilidad de chocarse con algo  peor de lo que se quería denunciar. Si uno está dispuesto a pasar por ello, de  suceder, el golpe no será tan fuerte.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;El  otro tema es cuánto interés o desinterés pueden despertar tales testimonios en  el resto de la Iglesia. Aunque pueda parecer incomprensible, es muy probable que  al resto de los fieles de la Iglesia no le interese para nada el tema Opus Dei  (sobre todo si afecta a la jerarquía de la Iglesia), pues lo que desean es que  &lt;i&gt;su&lt;/i&gt; Iglesia funcione armoniosamente. Este &lt;i&gt;egoísmo colectivo&lt;/i&gt; es una  reacción instintiva. Ojos que no ven, corazón que no siente: prefieren no ver  para no sentir y si alguien les ayuda a ver, le echarán la culpa a esos ojos por  el dolor que siente el corazón.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Mientras  lo que uno puede desear es el esclarecimiento de la verdad, gran parte del resto  de la Iglesia probablemente desee que todo el tema conflictivo pase rápidamente  al olvido y desaparezca de la memoria.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;En  este sentido, la Jerarquía no está tan equivocada &lt;i&gt;políticamente&lt;/i&gt; cuando  detecta la conveniencia de evitar que el fuego se encienda o se expanda, pues es  lo que la &lt;i&gt;masa&lt;/i&gt; de los fieles desea en lo más íntimo (pienso que esta es  la justificación &lt;i&gt;política&lt;/i&gt; –la Razón de Estado- para los encubrimientos).  Es decir, más allá de los escándalos que puedan despertar (en la opinión  pública), las medidas tomadas por la Iglesia están tácitamente respaldadas por  una gran parte de su pueblo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;De  todas formas, cuando fallan, estos métodos provocan más fuego del que se  pretendía apagar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a name="12"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Los      resultados&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;¿Pero  acaso no es cierto que muchos han ido &lt;b&gt;por la vía reglamentaria&lt;/b&gt; y &lt;b&gt;han  fracasado&lt;/b&gt;, cuando no comprobado que existía una cierta  connivencia?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;No  hay que esperar &lt;b&gt;respuestas concretas&lt;/b&gt; o resultados inmediatos. Es un  proceso largo la recolección y análisis de testimonios, que lleva tiempo. Lo  único importante es &lt;b&gt;que el testimonio sea recibido&lt;/b&gt;. Por eso, si de alguna  manera es &lt;i&gt;rebotado&lt;/i&gt; (hay muchas formas de dar a entender esto) o  directamente no tiene respuesta alguna, será necesario insistir paciente y  respetuosamente hasta recibir la respuesta mínimamente adecuada, es decir, un  llano acuse de recibo. Pues el primer paso de todos es que la Iglesia reciba el  testimonio. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Recibir  un testimonio supone &lt;b&gt;un compromiso&lt;/b&gt;, por eso la Iglesia se cuida muy bien  de qué recibe y qué rechaza.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Tampoco  hay que esperar resultados espectaculares. No los va a haber, menos en un ámbito  como el de la Iglesia. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Lo  que haga luego la Iglesia, está fuera de alcance. De parte de uno, lo máximo que  puede ser hecho es dar testimonio y a lo sumo allí termina todo la contribución  que se puede dar. No es poca, pero es limitada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Si lo  que se busca es &lt;b&gt;denunciar a la Obra en la sociedad&lt;/b&gt;, ahí no es necesaria  ni siquiera la fe. Pero pienso que mucho &lt;b&gt;más importante&lt;/b&gt; que denunciar a  la Obra frente a la sociedad, &lt;b&gt;es hacerlo dentro de la Iglesia&lt;/b&gt; en primer  lugar. Entre otras cosas, porque el prestigio que tiene le ha sido concedido por  la misma Iglesia y no por una instancia secular. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;De  cuestionamientos externos, la Obra podría resistir durante largo tiempo, pues se  escudaría en la Iglesia y la Iglesia como tal la protegería. Pero de  cuestionamientos internos graves, la Obra no es invulnerable, más aún cuando hay  miles de testimonios en su contra que se pueden presentar hoy. Ahí sería la  misma Iglesia la que se encargaría de sancionar a la Obra y neutralizar su poder  destructivo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 54pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;color:black;"   lang="ES" &gt;Es  más, la Obra se escuda en la fe para deslegitimar muchas de las críticas que  recibe &lt;i&gt;por fuera del sistema&lt;/i&gt;, argumentando que quienes critican a la Obra  critican a la Iglesia. Si bien no es muy fuerte el argumento –se lo puede  &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;a href="http://opuslibros.org/escritos/criticar_opus_flavia.htm"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;"  &gt;rebatir&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:8;color:black;"   lang="ES" &gt; por  la lógica-, resulta eficaz en los hechos, porque pone a las críticas  &lt;i&gt;afuera&lt;/i&gt; de la Iglesia, y en la medida en que no suben por la vía  reglamentaria, las críticas son recibidas como elementos extraños, cuando no  hostiles para todo el sistema.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;***&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Puede  suceder que al final de la jornada uno concluya que todo lo hecho fue en vano,  que no obtuvo ningún resultado. Es una de las posibilidades. Pero si se hizo en  conciencia, lo más importante ya se logró: dar testimonio. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Lo  importante del hecho de dar testimonio no es lo que se consiga, sino lo que uno  mismo consigue dentro de sí. Respecto de resultados externos, no creo que se  consiga nada a la altura de las propias expectativas.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;El  dar testimonio es más bien una forma de dar por terminado oficialmente un  extenso proceso personal. Por eso, en cierta manera, no hay más resultados que  esperar. Es la &lt;b&gt;conclusión de una etapa&lt;/b&gt;. Si los pastores de la Iglesia no  quieren hacer nada al respecto será, más que nunca, un problema sólo de ellos  (respecto a los pastores que se apacientan a sí mismos y se olvidan de sus  ovejas, cfr. Ez. 34).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Ningún  resultado exterior podrá &lt;b&gt;compensar lo que se ha perdido&lt;/b&gt; en la esfera  personal. Y por ello mismo, ninguna expectativa podrá ser colmada por proceso  alguno que lleve a cabo la Iglesia sobre la Obra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;a name="13"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Anexo:      qué esperar&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Si  hay algo que es improbable que suceda, como consecuencia de los testimonios  críticos a la Obra, es un cambio espectacular. Nomás ver lo que aconteció  respecto del caso del padre Maciel.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Pienso  que dentro de lo razonable, lo factible y lo conveniente, lo que se puede lograr  con el tiempo y con mucha paciencia, son al menos cuatro cosas:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;a)&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-family:'Times New Roman';font-size:7;"  &gt;    &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;una  &lt;b&gt;intervención&lt;/b&gt; de la institución por parte de la Iglesia: intervención que  no sería escandalosa pero que en los hechos implicaría una acción directa por  parte de la Santa Sede (pensemos en el caso de la Compañía).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;b)&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-family:'Times New Roman';font-size:7;"  &gt;    &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Una  &lt;b&gt;declaración de la Iglesia&lt;/b&gt; que resuma los puntos censurables más  destacados de la praxis institucional de la prelatura. A partir de esos puntos  debería realizarse una reforma institucional, pero muy lenta y nada  llamativa.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;c)&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-family:'Times New Roman';font-size:7;"  &gt;    &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Una  &lt;b&gt;declaración de perdón&lt;/b&gt; en nombre de la prelatura, posiblemente realizada  por la misma autoridad interventora, pero que no pasaría a mayores  consecuencias. Podría resultar para muchos algo totalmente teórico y sin valor,  como puede ser la reivindicación de Galileo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;d)&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-family:'Times New Roman';font-size:7;"  &gt;    &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Un  &lt;b&gt;saneamiento&lt;/b&gt; de la institución, para que toda su conducta censurable no  vuelva a repetirse.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Entre  algunas de las cosas improbables o de las cuales no conviene formarse una  esperanza, porque difícilmente sucederán, están:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;&lt;/span&gt; &lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;a)&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-family:'Times New Roman';font-size:7;"  &gt;    &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Obtener,  por parte de la Obra, algún tipo de compensación material, salvo que se  planteara un juicio en el ámbito civil;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;b)&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-family:'Times New Roman';font-size:7;"  &gt;    &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Lograr  que la Obra desaparezca como institución de un día para el otro;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;c)&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-family:'Times New Roman';font-size:7;"  &gt;    &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Un  &lt;i&gt;mea culpa&lt;/i&gt; de la misma Iglesia debido a su responsabilidad sobre el  control de la Obra;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;d)&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-family:'Times New Roman';font-size:7;"  &gt;    &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Un  esclarecimiento de la verdad histórica, sobre el rol que tuvo la Iglesia en todo  lo que respecta al ascenso y consolidación de la Obra;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;e)&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-family:'Times New Roman';font-size:7;"  &gt;    &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;La  des-canonización de Escrivá;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;f)&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-family:'Times New Roman';font-size:7;"  &gt;    &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Una  declaración crítica sobre las doctrinas y enseñanzas de Escrivá, pues implicaría  una desautorización de la misma canonización;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left: 36pt; text-indent: -18pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;g)&lt;span style="font-style: normal; font-variant: normal; font-weight: normal; line-height: normal; font-size-adjust: none; font-stretch: normal;font-family:'Times New Roman';font-size:7;"  &gt;    &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:'Verdana','sans-serif';font-size:10;color:black;"   lang="ES" &gt;Una  apertura de los archivos secretos de la Obra.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1753399905528229463-3338508756996844483?l=opusdeilibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/3338508756996844483'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/3338508756996844483'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://opusdeilibros.blogspot.com/2007/04/el-recurso-la-santa-sede-ebe.html' title='El recurso a la Santa Sede – E.B.E.'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1753399905528229463.post-5463702488027688543</id><published>2006-04-14T07:38:00.000-07:00</published><updated>2007-04-17T08:43:49.493-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='documnetos opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sacerdocio'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='menores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='falsa espiritualidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='prelatura personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='integrismo católico'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='directores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='control'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sigilo sacramental en el opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vocacion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus libros'/><title type='text'>¿Malos pastores para el Opus Dei?</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:100%;"&gt;Publicado en &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;a style="font-family: trebuchet ms;" href="http://www.opuslibros.org/"&gt;Opuslibros&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:trebuchet ms;font-size:100%;"&gt; por &lt;/span&gt;&lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:100%;"  &gt;Federico, el  8 de diciembre de 2006 &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: center;font-family:trebuchet ms;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;No hay forma de agradecer suficientemente a &lt;span class="SpellE"&gt;Opuslibros&lt;/span&gt;, la oportunidad que nos da, de poder leer todos esos &lt;b style=""&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/documentos_internos.htm"&gt;documentos internos secretos&lt;/a&gt;&lt;/b&gt; del Opus Dei. Ni tampoco a esos miembros de la Obra que en un acto de conciencia cristiana, que siente repugnancia de lo oculto y secreto, han facilitado esos documentos. Hay que citar al respecto la voz de Dios en las Escrituras, que por boca de Pablo dice: &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;«&lt;b&gt;Vivid como hijos de la luz; pues el fruto de la luz consiste en toda bondad, justicia y verdad. Examinad qué es lo que agrada al Señor, y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, antes bien, denunciadlas. Porque lo que éstos hacen en secreto da vergüenza decirlo; y al ser denunciadas, quedan al descubierto. Pues todo lo que queda descubierto es luz. Por lo cual está dicho: “Despierta tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y Cristo te iluminará”&lt;/b&gt;». (Ef. 5, 8-14)&lt;i&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;Al leer la publicación interna de la Obra llamada Cuadernos 3 (“&lt;b style=""&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/Cuadernos3/Indice.htm"&gt;Vivir en Cristo&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;”), me han sorprendido el concepto y las afirmaciones que sobre el sacramento de la Penitencia y los confesores, aparecen en el apartado denominado “&lt;span style="text-transform: uppercase;"&gt;el buen pastor&lt;/span&gt;” (p. 130), del capítulo 16 (“&lt;b style=""&gt;&lt;span style="text-transform: uppercase;"&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/Cuadernos3/Capitulo_16.htm"&gt;La Confesión&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;”&lt;span class="GramE"&gt;).&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;&lt;span style="text-transform: uppercase;"&gt;s&lt;/span&gt;e dicen cosas en ese apartado, que no me parece que puedan aceptarse sin repugnancia, dentro de lo que es la doctrina de la Iglesia sobre el sacramento del perdón:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 63.8pt; text-indent: -63.8pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;              &lt;/span&gt;«&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;Todos mis hijos tienen libertad para confesarse con cualquier sacerdote aprobado por el Ordinario, &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;y&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b style=""&gt; &lt;i&gt;no está obligado a decir a los Directores de la Obra que lo ha hecho. ¿Uno que haga esto peca? ¡No! ¿Tiene buen espíritu? ¡No! Está en camino de escuchar la voz del mal pastor&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="GramE"  style="font-size:100%;"&gt;».&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;No entiendo cómo puede calificarse a un confesor de la Iglesia Católica como mal pastor para un católico. Esto es contrario a la doctrina expresada en el &lt;b style=""&gt;&lt;a href="http://www.vatican.va/archive/ESL0022/_INDEX.HTM"&gt;Catecismo de la Iglesia Católica (&lt;span class="SpellE"&gt;C.I&lt;/span&gt;.)&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 63.8pt; text-indent: -63.8pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;              &lt;/span&gt;«1465 Cuando celebra el sacramento de la Penitencia, &lt;span style="color:red;"&gt;el sacerdote ejerce el ministerio del Buen Pastor&lt;/span&gt; que busca la oveja perdida, el del Buen Samaritano que cura las heridas, del Padre que espera al Hijo pródigo y lo acoge a su vuelta, del justo Juez que no hace acepción de personas y cuyo juicio es a la vez justo y misericordioso. En una palabra, el sacerdote es el signo y el instrumento del amor misericordioso de Dios con el pecador&lt;span class="GramE"&gt;».&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;¿No será que el concepto, que de este sacramento se tiene en el Opus Dei, es otro que el de la Iglesia? ¿No será que se quiere gravar la conciencia de los fieles con una finalidad del sacramento, que no es la propia del perdón de los pecados y la reconciliación con la Iglesia&lt;span class="GramE"&gt;?&lt;/span&gt;:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 63.8pt; text-indent: -63.8pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style=""&gt;              &lt;/span&gt;«1422 “Los que se acercan al sacramento de la penitencia obtienen de la misericordia de Dios el perdón de los pecados cometidos contra &lt;span class="GramE"&gt;El&lt;/span&gt; y, al mismo tiempo, se reconcilian con la Iglesia, a la que ofendieron con sus pecados. Ella les mueve a conversión con su amor, su ejemplo y sus oraciones” (LG 11)&lt;span class="GramE"&gt;».&lt;/span&gt; (&lt;span class="SpellE"&gt;C.I&lt;/span&gt;.&lt;span class="GramE"&gt;).&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;Todavía me parece más grave, cuando se citan las Escrituras, como apoyo en la argumentación que califica de mal pastor a un confesor ajeno al Opus Dei:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 63.8pt; text-indent: -63.8pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;              &lt;/span&gt;«A la luz de esas palabras, dictadas por el amor a nuestra santificación, seguimos desentrañando la parábola evangélica. &lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;¿Y&lt;/i&gt; &lt;i&gt;no podrían ir otros pastores a buscar a mis ovejas &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;apacentarlas bien? No. El Señor lo dice terminantemente: &lt;/i&gt;&lt;span class="SpellE"&gt;qui&lt;/span&gt; non &lt;span class="SpellE"&gt;intrat&lt;/span&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;per&lt;/span&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;ostium&lt;/span&gt; in &lt;span class="SpellE"&gt;ovile&lt;/span&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;ovium&lt;/span&gt;, sed &lt;span class="SpellE"&gt;ascendit&lt;/span&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;aliunde&lt;/span&gt;, &lt;span class="SpellE"&gt;ille&lt;/span&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;fur&lt;/span&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;est&lt;/span&gt; et &lt;span class="SpellE"&gt;latro&lt;/span&gt; (&lt;span class="SpellE"&gt;Ioann&lt;/span&gt;. X, 1); &lt;i&gt;quien no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que&lt;/i&gt; &lt;i&gt;sube por otra parte, es un ladrón &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;salteador. ¿Acaso no podrá ir&lt;/i&gt; &lt;i&gt;alguno de buena voluntad a dar una ayuda, a tomar un hatillo de&lt;/i&gt; &lt;i&gt;ovejas &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;y&lt;/i&gt; &lt;i&gt;darles buen pasto, &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;y&lt;/i&gt; &lt;i&gt;volverlas al redil? No. ¡No! &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;Y&lt;/i&gt; &lt;i&gt;no soy&lt;/i&gt; &lt;i style=""&gt;yo&lt;/i&gt; &lt;i&gt;quien lo dice, sino el mismo Señor. Los que no tienen misión dada por los Directores, no son buenos pastores, aunque hagan milagros&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="GramE"&gt;&lt;span style=""&gt;».&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;“&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;¿Y&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b style=""&gt; &lt;i&gt;no podrían ir otros pastores a buscar a mis ovejas &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;apacentarlas bien? No. El Señor lo dice terminantemente&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; (...)”. Me sorprende ese espíritu posesivo que, en vez de asegurar que las ovejas son de Cristo, afirma “&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;mis ovejas&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;” y después lo confirma “&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;terminantemente&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;” con palabras de “&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;El Señor&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;”.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;“&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;Los que no tienen misión dada por los Directores, no son buenos pastores, aunque hagan milagros&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;”. Es una afirmación difícil de aceptar: ¿se supedita Dios a los directores del Opus Dei, para regalar algunos de sus dones a sus criaturas? ¿El hacer milagros (manifestación de la omnipotencia divina), carece de importancia ante la misión de dirección en el Opus Dei? Pero, bueno, ¿qué se está diciendo?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;          &lt;/span&gt;El &lt;span class="SpellE"&gt;C.I&lt;/span&gt;. sobre los sacramentos dice: «1128 &lt;i&gt;Tal es el sentido de la siguiente afirmación de la Iglesia (&lt;span class="SpellE"&gt;cf&lt;/span&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;Cc&lt;/span&gt;. &lt;span class="GramE"&gt;de&lt;/span&gt; Trento: DS 1608&lt;span class="GramE"&gt;)&lt;/span&gt;: &lt;span class="GramE"&gt;los&lt;/span&gt; sacramentos obran ex opere &lt;span class="SpellE"&gt;operato&lt;/span&gt; (según las palabras mismas del Concilio: "&lt;span class="GramE"&gt;por&lt;/span&gt; el hecho mismo de que la acción es realizada"), es decir, en virtud de la obra &lt;span class="SpellE"&gt;salvífica&lt;/span&gt; de Cristo, realizada de una vez por todas. De ahí se sigue que "el sacramento no actúa en virtud de la justicia del hombre que lo da o que lo recibe, sino por el poder de Dios" (S. Tomás de A., &lt;span class="SpellE"&gt;STh&lt;/span&gt; 3,68,8&lt;span class="GramE"&gt;).&lt;/span&gt; En consecuencia, siempre que un sacramento es celebrado conforme a la intención de la Iglesia, el poder de Cristo y de su Espíritu actúa en él y por él, independientemente de la santidad personal del ministro. Sin embargo, los frutos de los sacramentos dependen también de las disposiciones del que los recibe&lt;/i&gt;&lt;span class="GramE"&gt;».&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 63.8pt; text-indent: -63.8pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;              &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt;«&lt;/span&gt;Hemos de saber reconocer la voz del buen pastor, esos silbos amorosos, familiares, de quien podrá conducimos al redil, y cuidarnos y devolvernos la vida quizá perdida, o mejorarla, y curarnos de dolencias y flaquezas. &lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;Vosotros iréis a sacerdotes hermanos vuestros, como&lt;/i&gt; &lt;i&gt;voy yo. &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;Y&lt;/i&gt; &lt;i&gt;les abriréis el corazón de par en par -¡podrido, si estuviese podrido!-, con sinceridad, con ganas de curaros; si no, esa podredumbre no &lt;/i&gt;se &lt;span class="GramE"&gt;&lt;i&gt;curaría&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt; nunca. Si fuésemos a una persona que sólo&lt;/i&gt; &lt;i&gt;puede curarnos superficialmente la herida... &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;es&lt;/i&gt; &lt;i&gt;porque seríamos cobardes, porque no seríamos buenas ovejas, porque iríamos a ocultar&lt;/i&gt; &lt;i&gt;la verdad, en daño nuestro. &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;Y&lt;/i&gt; &lt;i&gt;haciéndonos este mal, buscando a un médico de ocasión, que no puede dedicarnos más que unos segundos, que &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;no&lt;/i&gt; &lt;i&gt;puede meter el bisturí, &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;cauterizar la herida, también&lt;/i&gt; &lt;i&gt;estaríamos haciendo un daño a la Obra. Si tú hicieras esto, tendrías&lt;/i&gt; &lt;i&gt;mal espíritu, serías un desgraciado. Por ese acto no pecarías, pero&lt;/i&gt; &lt;i&gt;¡ay de ti!, &lt;span class="GramE"&gt;habrías&lt;/span&gt; comenzado a errar, a equivocarte. Habrías comenzado a oír la voz del mal pastor, al no querer curarte, al no&lt;/i&gt; &lt;i&gt;querer poner los medios. &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;Y&lt;/i&gt; &lt;i&gt;estarías haciendo un daño a los demás&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="GramE"&gt;&lt;span style=""&gt;».&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;Al perdón de los pecados se le califica como curar “&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;superficialmente la herida...&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;”, y se indica explícitamente, que en la confesión con un sacerdote que no sea de la Obra, si se tiene el corazón podrido (¿?), “&lt;span class="GramE"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;esa&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt; podredumbre no &lt;/i&gt;se &lt;i&gt;curaría nunca&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;”; &lt;span class="GramE"&gt;es&lt;/span&gt; decir, los sacerdotes católicos, si no son de la Obra, no pueden curar la podredumbre del corazón de un miembro de la Obra. Me parece una afirmación que no posee una base que pueda sostenerse con un mínimo de sentido doctrinal cristiano, además de ser de una dureza de expresión fuera de lo normal. De cualquier forma, resulta muy pedagógica, si lo que se pretende es que quede grabada en la conciencia del miembro (adepto) que la lee, para gravarla con preceptos humanos no eclesiales.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;Se descalifica al miembro que se confiesa en alguna ocasión con un sacerdote que no es de la Obra. Y se le califica, sin emplear la expresión, de mala oveja, aprovechando un término utilizado por Jesús, para cargar más la conciencia: “&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;porque no seríamos buenas ovejas, porque iríamos a ocultar&lt;/i&gt; &lt;i&gt;la verdad, en daño nuestro&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;”&lt;span style=""&gt;. ¿Es que se creen con el derecho de conocer la totalidad de las verdades de las personas? ¿Qué obsesión compulsiva tienen con la obtención de información? (“&lt;/span&gt;&lt;span class="GramE"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;meter&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt; el bisturí&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;span style=""&gt;”). ¿Será por aquello de que la información es poder? ¿Y los miembros de a pie&lt;span class="GramE"&gt;...&lt;/span&gt;?, ¿&lt;span class="GramE"&gt;no&lt;/span&gt; tienen derecho de conocer ninguna de todas esas cosas que se les ocultan? Cuando ingresan, se les ocultan hasta las obligaciones que han contraído.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;Quizá la explicación de esta forma de concebir la confesión, esté en esa afirmación: “&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;estaríamos haciendo un daño a la Obra&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;”, que eufemísticamente después se interpreta como: “&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;estarías haciendo un daño a los demás&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;”. Entonces, el efecto anteriormente escrito (“&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;en daño nuestro&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;”) no sería lo que realmente preocupa, sino que se considera, que confesarse alguna vez con un sacerdote que no sea de la Obra, daña a la Obra. Parece que esta puede ser una razón, que lleve a desaconsejar otro confesor que no sea el asignado por los directores: “&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;no tener la cobardía de ir a lavar fuera de la Obra la ropa sucia&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;”, porque, podría entenderse, que esto puede desprestigiar al Opus Dei. En definitiva, y según creo, siempre primero, y por encima de todo, la Obra. Me pregunto, ¿por quién murió Jesucristo?, ¿&lt;span class="GramE"&gt;dónde&lt;/span&gt; queda la Iglesia?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;Otra de las razones posibles para desaconsejar otro confesor, que no sea el asignado por los directores, puede ser el hecho de que con otros confesores, los directores no pueden conocer todas las circunstancias de todas las personas a su cargo (&lt;b style=""&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;a href="http://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;amp;sid=7358"&gt;&lt;span class="SpellE"&gt;Theswan&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/escritos/por_la_boca_compaq.htm"&gt;Compaq&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;, &lt;b style=""&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;amp;sid=6502"&gt;&lt;span class="SpellE"&gt;Sonsoles&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;,&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; &lt;b style=""&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;amp;sid=4560"&gt;&lt;span class="SpellE"&gt;Brian&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;), teniendo en cuenta, como algunos han escrito aquí, que se les aconseja en la confesión, contar los pecados al director laico (&lt;span class="SpellE"&gt;cf&lt;/span&gt; &lt;b style=""&gt;&lt;a href="http://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;amp;sid=6277"&gt;Antonio &lt;span class="SpellE"&gt;Esquivia&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="SpellE"&gt;s&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;, &lt;b style=""&gt;&lt;a href="http://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;amp;sid=6329"&gt;&lt;span class="SpellE"&gt;Bastián&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;); e incluso se da el caso, de poner esta condición como penitencia (&lt;span class="SpellE"&gt;cf&lt;/span&gt; &lt;b style=""&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/escritos/alguien_sabe.htm#sigilo"&gt;&lt;span class="SpellE"&gt;Satur&lt;/span&gt;-12&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;) (“&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Y &lt;span style=""&gt;si el médico se porta como debe, procurará que el enfermo, por debilidad, por inadvertencia, no deje &lt;/span&gt;de &lt;span style=""&gt;contarle alguna cosa que pueda ser de interés&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;”&lt;span class="GramE"&gt;)&lt;span style="" lang="ES"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;A &lt;b style=""&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/html/Laly.htm"&gt;&lt;span class="SpellE"&gt;Lali&lt;/span&gt; Riera&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;, con experiencia en la elaboración de instrucciones para los sacerdotes, le parece que la confesión en la Obra, se utiliza para el control de las personas: &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;«&lt;i&gt;La confesión, que para la iglesia es un secreto que antes se corta uno la lengua que hablar, está ventilada en principio a los directores y éstos a su vez dan toda clase de instrucciones al sacerdote para que diga a la penitente. Yo he empleado horas en elaborar entre varias personas las instrucciones que hay que dar para cada una y también me he dado cuenta de que lo que se me ha dicho no es del cura sino de los directores, así de podrida está la confesión&lt;span class="GramE"&gt;!&lt;/span&gt; Confiesan tanto que incluso inventan pecados porque no saben qué decir. Se obliga a que sea tan detallada para un mayor control, cosa, que la iglesia no lo pide. La confesión es para el arrepentimiento no para el control&lt;/i&gt;». Si existen abusos, puede que estos provengan del hecho de que los sacerdotes, como dice &lt;span class="SpellE"&gt;Lali&lt;/span&gt; Riera, reciben instrucciones de los directores laicos de la Obra, y participan en las deliberaciones de los &lt;span style="text-transform: uppercase;"&gt;c&lt;/span&gt;onsejos locales de dirección de la prelatura personal (&lt;span class="SpellE"&gt;cf&lt;/span&gt; . &lt;b style=""&gt;&lt;a href="http://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;amp;sid=8241"&gt;&lt;span class="SpellE"&gt;Agua_va&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;), donde se tratan los asuntos de dirección espiritual de los miembros (&lt;span class="SpellE"&gt;cf&lt;/span&gt; Galileo &lt;b style=""&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/escritos/direccion_espiritual.htm"&gt;1º&lt;/a&gt;&lt;/b&gt; y &lt;b style=""&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/escritos/enelopusdei_nohaydireccion.htm"&gt;2º&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;). El mismo hecho de obligar a que los miembros se confiesen, por lo menos, una vez a la semana, se tenga materia para ello o no, podría entenderse (si no fuera por las penas canónicas que conlleva), como una búsqueda de información para el control de las personas por la institución.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 63.8pt; text-indent: -63.8pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;&lt;span style=""&gt;              &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;«&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;Porque ese otro, que no &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;es&lt;/i&gt; &lt;i&gt;Buen Pastor, &lt;/i&gt;non &lt;span class="SpellE"&gt;venit&lt;/span&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;nisi&lt;/span&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;ut&lt;/span&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;furetur&lt;/span&gt; et &lt;span class="SpellE"&gt;mactet&lt;/span&gt; et &lt;span class="SpellE"&gt;perdat&lt;/span&gt; &lt;span class="GramE"&gt;(&lt;/span&gt;&lt;span class="SpellE"&gt;Ioann&lt;/span&gt;. X, &lt;i&gt;10&lt;span class="GramE"&gt;)&lt;/span&gt;;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; &lt;span class="GramE"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;no&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt; viene sino para robar &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;matar &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;hacer estrago. Nosotros necesitamos tener un espíritu determinado &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;y&lt;/i&gt; &lt;i&gt;concreto. Nuestro espíritu está muy claro: nuestra ascética, nuestra mística, clarísima. &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;Y&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;todo lo que sea deformar este espíritu, &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;es&lt;/i&gt; &lt;i&gt;robar &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;matar&lt;span style=""&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;Robar y matar: el oficio del mal pastor, del que no entra por la puerta, del que no tiene interés ninguno, o muy poco, por las ovejas&lt;span class="GramE"&gt;&lt;span style=""&gt;».&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;Es realmente duro calificar a un confesor de ladrón y asesino de las ovejas del redil de la Obra. También se especifica qué es robar y matar para el que escribe: robar y matar es deformar el espíritu del Opus Dei. ¿Qué tendrá este espíritu que posee tal característica&lt;span class="GramE"&gt;...&lt;/span&gt;? La verdad es que no entiendo la dimensión, absurdamente desorbitada, que le dan a la prelatura. Esta es una clásica práctica de las sectas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 63.8pt; text-indent: -63.8pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;              &lt;/span&gt;«Y en esta doctrina estamos contemplando el celo del Buen Pastor que teme por la salud nuestra, que quiere darnos la vida con abundancia. No estamos ya en el terreno del derecho o de la obligación estricta, sino en otro orden de cosas que, recogiendo y elevando el espíritu del derecho y del deber, lo trasciende: el orden del Buen Pastor. &lt;b style=""&gt;&lt;span lang="EN-GB"&gt;Ego sum pastor bonus. Bonus pastor animam suam dar pro ovibus suis (Ioann. &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b style=""&gt;X, 11&lt;span class="GramE"&gt;)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;; &lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;Yo&lt;/i&gt; &lt;i&gt;soy el Buen Pastor. El Buen Pastor sacrifica su vida por sus ovejas. Hace todos los sacrificios. &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;Y&lt;/i&gt; &lt;i&gt;vosotros debéis estar dispuestos a hacerlos todos también. &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;Y&lt;/i&gt; &lt;i&gt;el primero &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;es&lt;/i&gt; &lt;i&gt;éste: no ejercitar aquel derecho -porque el derecho lo tenemos- si lo podemos evitar, y lo podremos evitar siempre &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;o&lt;/i&gt; &lt;i&gt;casi siempre&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="GramE"&gt;»&lt;span style=""&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;Se afirma (supongo que será un desliz, o que yo lo entiendo mal) que el “&lt;b&gt;Buen Pastor&lt;/b&gt;” (el fundador), “&lt;b&gt;quiere darnos la vida con abundancia&lt;/b&gt;”, es decir, tiene capacidad para dar la vida, porque se está “&lt;b&gt;en otro orden de cosas&lt;/b&gt;” (“&lt;b&gt;el orden del Buen Pastor&lt;/b&gt;”&lt;span class="GramE"&gt;).&lt;/span&gt; Bueno..., bueno... ¿Qué están diciendo? ¿A qué altura lo están elevando&lt;span class="GramE"&gt;...&lt;/span&gt;? ¿Qué nuevo orden es ese?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;Al traducir la frase evangélica, el fundador aprovecha para poner en su boca las palabras de Jesús, y las amplía (“&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;Hace todos los sacrificios&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;”), para pasar de inmediato, a pedir una correspondencia a los que leen. Bueno, puede que sea legítima esta forma de expresarse, aunque yo no la utilizaría.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;Resulta difícil de entender en este tiempo, que se pida que los miembros de una institución de la Iglesia, renuncien a un derecho sobre un sacramento. Que no deja de ser renunciar a la libertad, a la plenitud de una ayuda y un derecho dado por Jesucristo a los cristianos. ¿Cómo entiende la Obra la libertad y el sacramento de la Penitencia? ¿Sabe la Iglesia esto? Y, menos mal, que se reconoce, que los miembros tienen el derecho de confesarse con quien les dé las ganas (que es la razón más sobrenatural para el fundador, según ya se ha escrito aquí&lt;span class="GramE"&gt;).&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 63.8pt; text-indent: -63.8pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;              &lt;/span&gt;«&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;La primera manifestación &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;de&lt;/i&gt; &lt;i&gt;que &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;os&lt;/i&gt; &lt;i&gt;dais, es no tener la cobardía de ir a lavar fuera de la Obra la ropa sucia. Si es que queréis ser santos; si no, estáis de más&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="GramE"&gt;&lt;span style=""&gt;».&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;En lo anterior se afirma que para ser santo, hay que darse al Opus Dei (no a Dios, sino al Opus Dei), y la “&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;primera manifestación&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;” de esa donación “&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;es no tener la cobardía de ir a lavar fuera de la Obra la ropa sucia&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;”. En caso contrario, es que no se quiere ser santo, y se está “&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;de más&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;” en esta institución de la Iglesia. El lavar fuera de la Obra la ropa sucia, es recurrir a la Iglesia, a sus sacerdotes, a fin de poder ser perdonados de los pecados mediante la confesión. No le sirve al Opus Dei el sacramento del perdón de la Iglesia, cuando no es ejercido por los presbíteros de la Obra. Parece que distinguen diferencias en la confesión que no son doctrinales.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;          &lt;/span&gt;¿Por qué ponen tanto empeño en que las personas se den a la institución? ¿Por qué ese empeño en poseer a las personas y todas sus pertenencias? Es lo que en otra ocasión yo denominaba irónicamente el &lt;b&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;amp;sid=7239"&gt;recogimiento&lt;/a&gt; propio de la vida interior&lt;/b&gt; de la prelatura. Y todo esto porque se promete la santidad: ¿quién puede darla sino sólo Dios?, &lt;span class="GramE"&gt;ya&lt;/span&gt; que para el hombre es imposible (&lt;span class="SpellE"&gt;cf&lt;/span&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;Mt&lt;/span&gt;. 19, 25&lt;span class="GramE"&gt;).&lt;/span&gt; Por tanto, esto parece contrario a lo que dice Jesucristo en el Evangelio. ¿Es darse a la Obra una garantía de santidad..., o de inocencia infantil? «Mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres, mejor es refugiarse en el Señor que fiarse de los jefes&lt;span class="GramE"&gt;».&lt;/span&gt; (&lt;span class="titlectura"&gt;Sal 117, 8-9&lt;span class="GramE"&gt;).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;El despojo al que someten a sus miembros en favor de sus jerarcas (&lt;span class="SpellE"&gt;cf&lt;/span&gt; &lt;b style=""&gt;&lt;a href="http://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;amp;sid=7383"&gt;Oráculo&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;), me parece que merece las palabras de Dios en las Escrituras: «Vivo &lt;span style="text-transform: uppercase;"&gt;y&lt;/span&gt;o, dice el Señor Dios, que por haber sido mi rebaño para ser robado, y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del campo porque no había pastor, por no haber cuidado mis pastores mi ganado, sino que los pastores se apacentaron a sí mismos, y no apacentaron mis ovejas; por tanto, &lt;span class="SpellE"&gt;oh&lt;/span&gt; pastores, oíd la palabra del Señor. Así ha dicho el Señor Dios: He aquí, yo estoy contra los pastores; y demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las ovejas; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré mis ovejas de sus bocas, y no les servirán más a ellos para comida. Porque esto dice el Señor Dios: He aquí que &lt;span style="text-transform: uppercase;"&gt;y&lt;/span&gt;o mismo iré a buscar mis ovejas, y las visitaré&lt;span class="GramE"&gt;».&lt;/span&gt; (Ezequiel 34, 8-11&lt;span class="GramE"&gt;).&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;El apartado termina calificando de villano, cobarde y soberbio al que se confiesa alguna vez con sacerdotes que no son de la Obra. Un buen método de disuasión, pero que no me parece muy moral. ¿Es ascética?, ¿&lt;span class="GramE"&gt;es&lt;/span&gt; mística?, ¿&lt;span class="GramE"&gt;o&lt;/span&gt; son técnicas sectarias?:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 63.8pt; text-indent: -63.8pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;              &lt;/span&gt;«Es la cobardía, una especie de villanía que se mete en el alma que no es humilde, lo que puede llevar a no comprender bien esta doctrina, y quizá a no vivirla. Por eso, hemos de prevenirnos con humildad, con la humildad de sabernos con los pies de barro, y de saber también que nadie se escandalizará si algún día hubiese de comprobarlo en nosotros. &lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;Hijos míos, que no &lt;/i&gt;os &lt;i&gt;avergüence ser miserables, si en algún caso lo sois; no &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;os&lt;/i&gt; &lt;i&gt;acobardéis porque tengáis en el corazón el&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;span class="SpellE"&gt;&lt;span class="GramE"&gt;&lt;b style=""&gt;fomes&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="GramE"&gt;&lt;b style=""&gt; ,&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;b style=""&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;peccati&lt;/span&gt;. &lt;i&gt;No &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;os&lt;/i&gt; &lt;i&gt;asustéis de nada. ¡Fieles de verdad! ¡Sinceros! ¡Sinceros! Tengamos el sentido común &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;el espíritu sobrenatural de saber que si el Padre, por ser padre &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;por ser madre, deja las cosas muy anchas, vosotros, por ser ovejas firmes, seguras, por dejar trabajar al Buen Pastor, con buen sentido, sabréis no usar de ciertos derechos, para en cambio tener mayor eficacia en la labor de vuestra santificación &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;de la santificación de toda la Obra, de la santificación de vuestros hermanos &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;y&lt;/i&gt; &lt;i&gt;de tantas almas, &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;de la&lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;I&lt;span style=""&gt;glesia&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;span class="GramE"&gt;&lt;span style=""&gt;».&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;Reconocen que lo escrito en este apartado es una doctrina, doctrina nueva no eclesial, diría yo (“&lt;b&gt;lo que puede llevar a no comprender bien esta doctrina&lt;/b&gt;”&lt;span class="GramE"&gt;).&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;No me parece, que aceptar lo legislado por la Iglesia para el sacramento del la Penitencia, pueda calificarse como dejar “&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;las cosas muy anchas&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;” para los miembros del Opus Dei.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;Se insiste en desaconsejar el uso de la libertad cristiana en la utilización del sacramento, para “&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;tener mayor eficacia en la labor de vuestra santificación &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;de la santificación de toda la Obra&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;”. ¿Santificar la Obra mediante la renuncia de derechos básicos cristianos&lt;span class="GramE"&gt;...&lt;/span&gt;? Imposible.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;Sin embargo, la praxis corriente de la Iglesia, recogida en algunos cánones, como los que siguen, del &lt;b style=""&gt;&lt;a href="http://www.vatican.va/archive/ESL0020/_INDEX.HTM"&gt;Código de Derecho Canónico&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;, aparta explícitamente, como es lógico, de esta doctrina del Opus Dei:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 63.8pt; text-indent: -63.8pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;              &lt;/span&gt;«240 § 1 Además de los confesores ordinarios, vayan regularmente al seminario otros confesores; y, quedando a salvo la disciplina del centro, los alumnos también podrán dirigirse siempre a cualquier confesor, tanto en el seminario como fuera de él».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 63.8pt; text-indent: -63.8pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="margin-left: 63.8pt; text-indent: -63.8pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;              &lt;/span&gt;«630 § 1 Los Superiores reconozcan a los miembros la debida libertad por lo que se refiere al sacramento de la penitencia y a la dirección espiritual, sin perjuicio de la disciplina del instituto».&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;A continuación transcribo completo este apartado de Cuadernos 3 que he venido comentando.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Federico&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: center;font-family:trebuchet ms;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;____________________________________________________________&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: center;font-family:trebuchet ms;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Página 130 del capítulo 16 (“&lt;b style=""&gt;&lt;span style="text-transform: uppercase;"&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/Cuadernos3/Capitulo_16.htm"&gt;La Confesión&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;”) de Cuadernos 3 (“&lt;b style=""&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/Cuadernos3/Indice.htm"&gt;Vivir en Cristo&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;”)&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p  class="MsoNormal" style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: center;font-family:trebuchet ms;" align="center"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;EL BUEN PASTOR&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 35.25pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;sup&gt;&lt;span lang="ES"&gt;17&lt;/span&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;. Efectivamente; sólo Dios &lt;i&gt;y &lt;/i&gt;aquéllos a quienes Dios haya querido dar tal potestad para ejercerla en su nombre. El Sacramento de la Penitencia -expresión de esa delegación divina a los hombres- es, como todo sacramento, un rito sensible, pero de índole judicial, en el que el sacerdote en nombre de Dios concede el perdón a quien, sinceramente arrepentido de sus pecados, se haya confesado de ellos, &lt;span style=""&gt;y&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;acepte la debida penitencia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 35.5pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;No basta para ejercer ese poder divino la potestad de orden, recibida con la ordenación sacerdotal; se requiere también la potestad de jurisdicción, que es la facultad dada al sacerdote de ejercitar prácticamente el poder de absolver: &lt;span style=""&gt;y&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;esta potestad es indispensable, porque la absolución es un acto judicial -juzgar para retener &lt;span style=""&gt;o&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;perdonar-, &lt;span style=""&gt;y&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;el juez que no está legítimamente constituido como tal, &lt;span style=""&gt;o&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;que no tiene jurisdicción, no puede juzgar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 36pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;Pero la confesión, además de la estricta función judicial, tiene una misión medicinal, de magisterio, de paternidad, de buen pastor. Por eso, para obtener todos los frutos de la confesión, es tradicional en la Iglesia la recomendación de que los fieles procuren confesarse siempre con el mismo sacerdote, que pueda juzgar con más hondura, curar con más eficacia, enseñar con más claridad, guiar con más seguridad. Cuanto mayor sea el conocimiento que el confesor tiene del penitente, mayor será la eficacia de la confesión: &lt;i&gt;pues si el enfermo se avergüenza de confesar al médico su herida, lo que la medicina ignora &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;no&lt;/i&gt; &lt;i&gt;lo cura&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;sup&gt;&lt;span lang="ES"&gt;18&lt;/span&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 36.45pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;De la misma manera que los hombres &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span lang="ES"&gt;no&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt; &lt;i&gt;manifiestan sus enfermedades corporales a todos, ni a cualquiera, sino a aquéllos que tienen pericia para curárselas, así también debe hacerse la confesión de los pecados a aquéllos que puedan curarlos&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;sup&gt;&lt;span lang="ES"&gt;19&lt;/span&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;. Esta doctrina tradicional, incluso con la misma gráfica imagen, nos la ha repetido nuestro Padre muchas veces. &lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;Decidme: un enfermo que se quiere curar, ¿qué hace? &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;Va &lt;span style=""&gt;a un médico determinado, que le conoce. -Míreme bien, hágame análisis, tómeme la presión, la temperatura... &lt;/span&gt;Y &lt;span style=""&gt;le reconoce, &lt;/span&gt;y &lt;span style=""&gt;le ausculta, &lt;/span&gt;y &lt;span style=""&gt;le mira por rayos &lt;/span&gt;X, &lt;span style=""&gt;bien mirado. &lt;/span&gt;Y &lt;span style=""&gt;si el médico se porta como debe, procurará que el enfermo, por debilidad, por inadvertencia, no deje &lt;/span&gt;de &lt;span style=""&gt;contarle alguna cosa que pueda ser de interés. &lt;/span&gt;Y &lt;span style=""&gt;el enfermo, si no &lt;/span&gt;es &lt;span style=""&gt;un loco, se apresurará a decir al médico todos los síntomas, todas las circunstancias, que a él le parece que&lt;/span&gt; &lt;span style=""&gt;son manifestaciones &lt;/span&gt;de &lt;span style=""&gt;su enfermedad, hasta las más nimias. &lt;/span&gt;No &lt;span style=""&gt;se le ocurre ir a un médico cualquiera &lt;/span&gt;-y &lt;span style=""&gt;luego a otro, &lt;/span&gt;y &lt;span style=""&gt;a un tercero,&lt;/span&gt; y &lt;span style=""&gt;a más...- para que le &lt;/span&gt;dé &lt;span style=""&gt;una aspirina, sino que corre al médico&lt;/span&gt; &lt;span style=""&gt;que le conoce bien.&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 36.2pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;Es la parábola del Buen Pastor, que se cumple en cada uno de nosotros. De la mano de nuestro Padre hemos penetrado en su sentido. &lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;Yo&lt;/i&gt; &lt;i&gt;querría señalaros una vez más&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;-nos ha dicho- &lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;cuál &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;es&lt;/i&gt; &lt;i&gt;el espíritu nuestro en un medio maravilloso &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;de&lt;/i&gt; &lt;i&gt;santificación, en un medio que está instituido por Jesucristo, porque &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;es&lt;/i&gt; &lt;i&gt;sacramento: la confesión.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;Un medio de importancia trascendental para santificarnos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 35.75pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;La estricta misión de juez la puede ejercer cualquier sacerdote que tenga jurisdicción, licencias; aunque incluso esta misión pueda venir dificultada alguna vez por insuficiente conocimiento. Pero la misión de buen pastor, no. &lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;¿Sabéis quién &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;es&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;para mis ovejas, el Buen Pastor? El que tiene misión dada por mí. &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;Y yo&lt;/i&gt; &lt;i&gt;la doy ordinariamente a los Directores &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;a los sacerdotes &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;de&lt;/i&gt; &lt;i&gt;la Obra. Gente que no conoce el Opus Dei no está dispuesta para ser el pastor de mis ovejas, aunque sean buenos pastores &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;de&lt;/i&gt; &lt;i&gt;otras ovejas &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;aunque sean santos.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 36pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Conviene que os confeséis con los sacerdotes que están designados. &lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Y&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span lang="ES"&gt; &lt;i&gt;está dispuesto que, al menos, hay que ir a ellos para recibir la bendición. Podéis ir a confesaros con cualquier sacerdote que tenga licencias del Ordinario. De esta manera, &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;yo&lt;/i&gt; &lt;i&gt;defiendo la libertad, pero con sentido común. Todos mis hijos tienen libertad para confesarse con cualquier sacerdote aprobado por el Ordinario, &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;y&lt;/i&gt; &lt;i&gt;no está obligado a decir a los Directores de la Obra que lo ha hecho. ¿Uno que haga esto peca? ¡No! ¿Tiene buen espíritu? ¡No! Está en camino de escuchar la voz del mal pastor.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 35.25pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;A la luz de esas palabras, dictadas por el amor a nuestra santificación, seguimos desentrañando la parábola evangélica. &lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;¿Y&lt;/i&gt; &lt;i&gt;no podrían ir otros pastores a buscar a mis ovejas &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;apacentarlas bien? No. El Señor lo dice terminantemente: &lt;/i&gt;&lt;span class="SpellE"&gt;qui&lt;/span&gt; non &lt;span class="SpellE"&gt;intrat&lt;/span&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;per&lt;/span&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;ostium&lt;/span&gt; in &lt;span class="SpellE"&gt;ovile&lt;/span&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;ovium&lt;/span&gt;, sed &lt;span class="SpellE"&gt;ascendit&lt;/span&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;aliunde&lt;/span&gt;, &lt;span class="SpellE"&gt;ille&lt;/span&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;fur&lt;/span&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;est&lt;/span&gt; et &lt;span class="SpellE"&gt;latro&lt;/span&gt; (&lt;span class="SpellE"&gt;Ioann&lt;/span&gt;. X, 1); &lt;i&gt;quien no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que&lt;/i&gt; &lt;i&gt;sube por otra parte, es un ladrón &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;salteador. ¿Acaso no podrá ir&lt;/i&gt; &lt;i&gt;alguno de buena voluntad a dar una ayuda, a tomar un hatillo de&lt;/i&gt; &lt;i&gt;ovejas &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;y&lt;/i&gt; &lt;i&gt;darles buen pasto, &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;y&lt;/i&gt; &lt;i&gt;volverlas al redil? No. ¡No! &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;Y&lt;/i&gt; &lt;i&gt;no soy&lt;/i&gt; &lt;i style=""&gt;yo&lt;/i&gt; &lt;i&gt;quien lo dice, sino el mismo Señor. Los que no tienen misión dada por los Directores, no son buenos pastores, aunque hagan milagros.&lt;/i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: left; text-indent: 35.25pt;font-family:trebuchet ms;" align="left"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 35.25pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;Hemos de saber reconocer la voz del buen pastor, esos silbos amorosos, familiares, de quien podrá conducimos al redil, y cuidarnos y devolvernos la vida quizá perdida, o mejorarla, y curarnos de dolencias y flaquezas. &lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;Vosotros iréis a sacerdotes hermanos vuestros, como&lt;/i&gt; &lt;i&gt;voy yo. &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;Y&lt;/i&gt; &lt;i&gt;les abriréis el corazón de par en par -¡podrido, si estuviese podrido!-, con sinceridad, con ganas de curaros; si no, esa podredumbre no &lt;/i&gt;se &lt;i&gt;curaría nunca. Si fuésemos a una persona que sólo&lt;/i&gt; &lt;i&gt;puede curarnos superficialmente la herida... &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;es&lt;/i&gt; &lt;i&gt;porque seríamos cobardes, porque no seríamos buenas ovejas, porque iríamos a ocultar&lt;/i&gt; &lt;i&gt;la verdad, en daño nuestro. &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;Y&lt;/i&gt; &lt;i&gt;haciéndonos este mal, buscando a un médico de ocasión, que no puede dedicarnos más que unos segundos, que &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;no&lt;/i&gt; &lt;i&gt;puede meter el bisturí, &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;cauterizar la herida, también&lt;/i&gt; &lt;i&gt;estaríamos haciendo un daño a la Obra. Si tú hicieras esto, tendrías&lt;/i&gt; &lt;i&gt;mal espíritu, serías un desgraciado. Por ese acto no pecarías, pero&lt;/i&gt; &lt;i&gt;¡ay de ti!, habrías comenzado a errar, a equivocarte. Habrías comenzado a oír la voz del mal pastor, al no querer curarte, al no&lt;/i&gt; &lt;i&gt;querer poner los medios. &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;Y&lt;/i&gt; &lt;i&gt;estarías haciendo un daño a los demás.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 35.25pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;Sabemos bien que nuestra vida interior repercute en los demás y en la Obra entera. &lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;Tú conoces la doctrina del Cuerpo Místico, de&lt;/i&gt; &lt;i&gt;la Comunión de los Santos. Pues estarías haciendo daño a tus hermanos, &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;a los que están por venir, &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;a ti mismo, al cuerpo entero de la Obra. Porque además aquel mal pastor no venía a buscarte,&lt;/i&gt; &lt;i&gt;habrías sido tú el responsable. Porque ese otro, que no &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;es&lt;/i&gt; &lt;i&gt;Buen Pas&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="SpellE"  style="font-size:100%;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;tor&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;, &lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;b style=""&gt;non &lt;span class="SpellE"&gt;venit&lt;/span&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;nisi&lt;/span&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;ut&lt;/span&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;furetur&lt;/span&gt; et &lt;span class="SpellE"&gt;mactet&lt;/span&gt; et &lt;span class="SpellE"&gt;perdat&lt;/span&gt; (&lt;span class="SpellE"&gt;Ioann&lt;/span&gt;. &lt;/b&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span lang="ES"&gt;X, &lt;i&gt;10);&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt; &lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;no viene sino para robar &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;matar &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;hacer estrago. Nosotros necesitamos tener un espíritu determinado &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;y&lt;/i&gt; &lt;i&gt;concreto. Nuestro espíritu está muy claro: nuestra ascética, nuestra mística, clarísima. &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;Y&lt;/i&gt;, &lt;i&gt;todo lo que sea deformar este espíritu, &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;es&lt;/i&gt; &lt;i&gt;robar &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;matar.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;Robar y matar: el oficio del mal pastor, del que no entra por la puerta, del que no tiene interés ninguno, o muy poco, por las ovejas.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 36pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;La enseñanza es clara, diáfana: &lt;span class="SpellE"&gt;&lt;i&gt;omnia&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;mihi&lt;/span&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;licent&lt;/span&gt;, sed non &lt;span class="SpellE"&gt;omnia&lt;/span&gt; expediunt&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;sup&gt;&lt;span lang="ES"&gt;20&lt;/span&gt;&lt;/sup&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;; si todo me es lícito, no todo me es conveniente. Y en esta doctrina estamos contemplando el celo del Buen Pastor que teme por la salud nuestra, que quiere darnos la vida con abundancia. No estamos ya en el terreno del derecho o de la obligación estricta, sino en otro orden de cosas que, recogiendo y elevando el espíritu del derecho y del deber, lo trasciende: el orden del Buen Pastor. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span lang="EN-GB"&gt;Ego sum pastor bonus. Bonus pastor animam suam dar pro ovibus suis (Ioann. &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span lang="ES"&gt;X, 11)&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;; &lt;b style=""&gt;&lt;i style=""&gt;Yo&lt;/i&gt; &lt;i&gt;soy el Buen Pastor. El Buen Pastor sacrifica su vida por sus ovejas. Hace todos los sacrificios. &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;Y&lt;/i&gt; &lt;i&gt;vosotros debéis estar dispuestos a hacerlos todos también. &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;Y&lt;/i&gt; &lt;i&gt;el primero &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;es&lt;/i&gt; &lt;i&gt;éste: no ejercitar aquel derecho -porque el derecho lo tenemos- si lo podemos evitar, y lo podremos evitar siempre &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;o&lt;/i&gt; &lt;i&gt;casi siempre. Propósito firme: el primer sacrificio &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;es&lt;/i&gt; &lt;i&gt;no olvidar, en la vida, lo que expresan en Castilla de un modo muy gráfico: que la ropa sucia &lt;/i&gt;se &lt;i&gt;lava en casa. La primera manifestación &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;de&lt;/i&gt; &lt;i&gt;que &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;os&lt;/i&gt; &lt;i&gt;dais, es no tener la cobardía de ir a lavar fuera de la Obra la ropa sucia. Si es que queréis ser santos; si no, estáis de más.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-indent: 37.2pt;font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;Es la cobardía, una especie de villanía que se mete en el alma que no es humilde, lo que puede llevar a no comprender bien esta doctrina, y quizá a no vivirla. Por eso, hemos de prevenirnos con humildad, con la humildad de sabernos con los pies de barro, y de saber también que nadie se escandalizará si algún día hubiese de comprobarlo en nosotros. &lt;b style=""&gt;&lt;i&gt;Hijos míos, que no &lt;/i&gt;os &lt;i&gt;avergüence ser miserables, si en algún caso lo sois; no &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;os&lt;/i&gt; &lt;i&gt;acobardéis porque tengáis en el corazón el&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;i&gt; &lt;/i&gt;&lt;span class="SpellE"&gt;&lt;span class="GramE"&gt;&lt;b style=""&gt;fomes&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="GramE"&gt;&lt;b style=""&gt; ,&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;b style=""&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;peccati&lt;/span&gt;. &lt;i&gt;No &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;os&lt;/i&gt; &lt;i&gt;asustéis de nada. ¡Fieles de verdad! ¡Sinceros! ¡Sinceros! Tengamos el sentido común &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;el espíritu sobrenatural de saber que si el Padre, por ser padre &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;por ser madre, deja las cosas muy anchas, vosotros, por ser ovejas firmes, seguras, por dejar trabajar al Buen Pastor, con buen sentido, sabréis no usar de ciertos derechos, para en cambio tener mayor eficacia en la labor de vuestra santificación &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;de la santificación de toda la Obra, de la santificación de vuestros hermanos &lt;/i&gt;&lt;i style=""&gt;y&lt;/i&gt; &lt;i&gt;de tantas almas, &lt;/i&gt;y &lt;i&gt;de la&lt;/i&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;I&lt;span style=""&gt;glesia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: left;font-family:trebuchet ms;" align="left"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;(17) &lt;span class="SpellE"&gt;&lt;i&gt;Marc&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;. &lt;/i&gt;II, 7;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="text-align: left;font-family:trebuchet ms;" align="left"&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:100%;"&gt;(18) San Jerónimo, &lt;i&gt;In &lt;span class="SpellE"&gt;Eccle&lt;/span&gt;. &lt;span class="SpellE"&gt;&lt;span class="GramE"&gt;comm&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;. &lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;i&gt;&lt;span lang="EN-GB"&gt;10, 11;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:trebuchet ms;"&gt;&lt;span lang="EN-GB"  style="font-size:100%;"&gt;(19) San Basilio, &lt;i&gt;Reg. brev. tract. &lt;/i&gt;229;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;span style=";font-family:trebuchet ms;font-size:100%;"  lang="ES" &gt;(20) I &lt;i&gt;Cor. &lt;/i&gt;VI, 12;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1753399905528229463-5463702488027688543?l=opusdeilibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/5463702488027688543'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/5463702488027688543'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://opusdeilibros.blogspot.com/2006/04/malos-pastores-para-el-opus-dei.html' title='¿Malos pastores para el Opus Dei?'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1753399905528229463.post-1981207651293910120</id><published>2006-04-14T07:25:00.000-07:00</published><updated>2007-04-17T08:45:16.886-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='ex opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='documnetos opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='menores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='falsa espiritualidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='prelatura personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='integrismo católico'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='captacion menores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='secta destructiva'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='control'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='iglesia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vocacion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus libros'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='proselitismo'/><title type='text'>La cadena del proselitismo</title><content type='html'>&lt;b style=""&gt;&lt;span lang="ES"  style="font-size:14;"&gt;Publiccado por &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: center;" align="center"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Gervasio, &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;span lang="ES"&gt;30 de marzo de 2007&lt;b style=""&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;en Opuslibros.org&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Después de haber pitado, mi mayor desilusión fue darme cuenta de que en la Obra todo se reduce a proselitismo, que ese es su único fin, que todo gira en torno al proselitismo y que cualquier otra cosa buena o mala que del proselitismo pueda derivarse es mero subproducto. Al hacerme de la Obra —ingenuo de mí— me creía que había que convertir al infiel, hacer practicar su fe a quien no lo hacía —incluido yo mismo— y cosas por el estilo. También eventualmente proselitismo. Pero lo entendía como consecuencia de entusiasmar a otros en las mencionadas tareas de convertir al infiel, hacer practicar su fe a quien no lo hacía —incluido yo mismo— y cosas por el estilo. Hacer proselitismo como un fin en sí mismo nunca lo entendí y es de suponer que moriré sin entenderlo. Por eso fue para mi un gran alivio pasar una temporada larga en Villa &lt;span class="SpellE"&gt;Tevere&lt;/span&gt;. Allí no había que hacer proselitismo. ¡Qué maravilla! Sólo encomendar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;No entiendo ese hacer proselitismo, para que a su vez el prosélito produzca otros prosélitos. Y así sucesivamente. Es la mecánica de las cadenas. El fundador de la cadena pide a seis personas que le envíe cada uno diez euros, con lo cual reúne sesenta euros. Pero esas seis personas, si consigue cada uno de ellos otras seis personas que les envíen seis euros, no pierden el dinero. Cada uno acaba ganando cincuenta euros. Y así ¿hasta cuando? Hasta que la cadena se rompe “no se sabe por qué”. Es un misterio que se rompan las cadenas, pero se rompen. ¿Si todos hiciesen lo que el fundador? ¿Si todos hiciesen lo que los primeros? No es tan difícil. Seis personas por barba. ¡Qué fácil! Y el fundador nos dio los criterios, y el ejemplo y las directrices y los medios y todo. Poniéndolas en práctica, las cosas tendrían que salir. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;De pequeño me dijeron que había unas llamadas “aporías”. Nunca las he entendido muy bien. Hay una aporía según la cual Aquiles, gran corredor, nunca puede adelantar a una lenta tortuga. La explicación de por qué no la puede alcanzar es correcta, al parecer, pero el caso es que Aquiles de hecho alcanza a la tortuga. Algo así sucede con las cadenas. De hecho se rompen, aunque inexplicablemente. Ninguna dura demasiado tiempo. La Obra me parece que está en ese momento de cadena rota, a juzgar por las noticias que me llegan. La cadena proselitista no tiene motivo para romperse, pero se ha roto. No se sabe por qué. Por eso lo que digo a continuación es pura opinión aventurada, pura intuición masculina, que como es sabido es muy inferior a la femenina. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Dentro de la Obra hay gente frustrada. La fuente de frustraciones es consecuencia en la generalidad de los casos del cumplimiento de obligaciones que no conducen a ningún resultado positivo. Haz esto, haz lo otro, haz lo de más allá. Y el obligado a hacerlo en muchas ocasiones está convencido de que para nada sirve, de que es incluso contraproducente. Alguien es capaz de soportar condiciones de vida muy duras, cumplir deberes muy costosos, si tiene el convencimiento de que ello conduce a una meta precisa. Pero esa misma actividad —y aun otras mucho menos exigentes y &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;menos duras— resultan &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;frustrantes si se sabe que no conducen a buen término. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;La vocación comienza con la esperanza de que, haciéndote del Opus Dei, serás santo y feliz. ¿Qué se debe hacer? Seguir el camino trazado por el fundador, que inicialmente consiste en vivir un plan de vida —dos horas diarias de prácticas piadosas muy tradicionales— y participar en unos llamados “apostolados”, que en definitiva consisten en lograr que haya gente que pida la admisión en la Obra. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Podríamos hablar de &lt;i style=""&gt;las tres edades de la vida interior frustrante&lt;/i&gt;. En la primera se tiene el deseo de ser santo, de ser proselitista, de empujar a la humanidad hacia el bien. El deber coincide con el deseo y eso es delicioso. Es la situación del que trabaja en lo que le gusta. Le gusta hacer deporte y además es su profesión y le pagan por ello. Por añadidura hay resultados perceptibles y gratificantes. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Después viene la segunda fase de la vida interior frustrante. Uno ya ha logrado el hábito de dedicar dos horas todos los días a prácticas de piedad. Pero eso ya no se aprecia como un logro. Yo ya he adquirido el hábito de dedicar diariamente dos horas a prácticas de piedad. ¿Y qué? Yo he traído a dos amigos a la Obra, para que cumplan ese mismo plan de vida. ¿Y qué? ¿Va a ser ese mi sino hasta el día que me muera: traer gente a la Obra para que hagamos todos el mismo plan de vida? Y los que vengan lo mismo y así sucesivamente. ¿No estaré haciendo el canelo? ¿Sirve esto para algo?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;A esto hay que añadir que uno va adquiriendo      las virtudes propias del pájaro solitario. Sin darse cuenta, uno se ha convertido      en una &lt;i style=""&gt;rara &lt;span class="SpellE"&gt;avis&lt;/span&gt;&lt;/i&gt; entre los demás ciudadanos “nuestros iguales”. Lo      de menos es lo de la soltería, cosa que cualquiera entiende. Lo peculiar es      que todos perciben que uno depende para todo de unos extraños superiores.      Como diría García &lt;span class="SpellE"&gt;Lorca&lt;/span&gt; “porque yo ya no soy yo,      ni mi casa es ya mi casa”. Y por qué y para qué. En los centros del Opus Dei      también eres una &lt;i style=""&gt;rara &lt;span class="SpellE"&gt;avis&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;      porque te ocupas y hablas de cosas —ejerces una profesión— alejadas de los      apremiantes intereses del Opus Dei. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;La llamada “dirección espiritual que nos da la Obra”, donde ciertamente no caben capillitas ni falta que hacen, resulta por lo general despersonalizada. Uno puede haber hecho la charla fraterna, a lo largo de un año, con tres o cuatro personas diferentes y no digamos a lo largo de la vida. En esas condiciones uno no puede ser salvajemente sincero, sencillamente por falta de tiempo y de las condiciones necesarias. ¿Cómo puedo yo darme a conocer hablando a ratitos con personas diferentes? Lo de la sinceridad salvaje resulta aplicable sólo en relación con la pureza y no siempre. La cuarta vez que, nada más pitar, fui sinceramente salvaje con mi confidente, me regañó:&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;— ¡Cállate! No sigas. Que puede oírte el jardinero. Yo creo que te ha oído.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Efectivamente estábamos haciendo la charla en el jardín, mientras el jardinero iba y venía. Espero no haberlo escandalizado demasiado. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Los que reciben la fraternal charla se ajustan al protocolo para recibir charlas al que uno también se ajusta tanto para darlas como para recibirlas. Esas plantillas, protocolos o como deban ser llamados son útiles. Y la verdad yo los echaba de menos para confesarme. Casi siempre tenía que hacer tremendos esfuerzos de imaginación para tener algo de qué acusarme.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;¿Va mi vida a consistir en dar y recibir      charlas fraternas, además de llevar a cabo dos horas de prácticas de piedad      diarias? No, porque&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;además tienes que      encontrar, seducir y convencer a gente para que ellos a su vez &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;hagan lo mismo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Cada vez percibes con mayor evidencia que a la Obra tú, tu entorno y tus circunstancias le importan un rábano. Y te exige que los demás —sean o no de la Obra— te importen un rábano también, lo mismo que sus circunstancias. Les importas —es verdad— en la medida en que puedas ayudar a la Obra. Y sólo en ese medida. La Obra y sus circunstancias y su entorno es lo que tiene interés. Te das cuenta de que en la charla fraterna no interesas a nadie. Y si eres tú el que recibes la charla fraterna lo que debes lograr&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;es que los que te han sido confiados no creen problemas de ningún tipo, que no den la lata, que aporten dinero y vocaciones. Y ya está.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;El ideal de charla que uno desearía hacer y recibir es de este tenor. &lt;i style=""&gt;Preocupaciones:&lt;/i&gt; estoy muy preocupado porque no correspondo bien ni a la Obra, ni a nuestro Padre. La Obra se desvive por mí. Me da medios de formación. Me facilita el camino hacia la santidad. Y yo no sé como corresponder. &lt;i style=""&gt;Tristezas:&lt;/i&gt; me entristece ser tan poco mortificado. Ayer sin ir más lejos comí una galleta. Debiera no haberla comido, ofreciéndolo por las intenciones del Padre. &lt;i style=""&gt;Alegrías: &lt;/i&gt;me alegra mucho que el Padre nos haya escrito una carta exigiéndonos más. Todos los días la leo y la releo y me siento ¡tan contento!, ¡tan contento!, ¡tan contento! ¡Me hace tanto bien! &lt;i style=""&gt;Tentaciones:&lt;/i&gt; tengo tentaciones contra la fraternidad. Sin ir más lejos ayer tuve la tentación de no dormir en el suelo la víspera de mi día de &lt;span class="SpellE"&gt;guardía&lt;/span&gt;. Se me ocurrían cosas como “ya dormirás en el suelo otro día en que estés menos cansado” o cosas así. Al final no cedí y acabé durmiendo en el suelo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;— Veo que flaqueas en tema de fraternidad. Así que este va a ser tu examen particular. ¿Cuántas correcciones fraternas he hecho yo? ¿Cuántas solías hacer al mes hasta ahora? ¿Dos? Pues ahora harás por lo menos cuatro. Ese será tu modo de mejorar en fraternidad. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Hay que olvidarse de uno mismo. Los      demás deben también olvidarse de ellos mismos. Si al llevar su charla les      hace demasiado caso, si das demasiada importancia a sus problemas, no alcanzan      el olvido de sí. Con gentes de vida interior latosa no vamos a ninguna parte.      Hay cosas más importantes que las preocupaciones de gentes egoístas o no suficientemente      entregadas. Pero eso más importante no es, como en el caso de la madre Teresa      de Calcuta, los pobres que no tiene donde caerse muertos, o algo así, sino      la propia Obra. La Obra y su futuro. La Obra y su pasado. La Obra y la prensa.      La Obra y la televisión. La Obra y sus enemigos. La Obra y sus amigos. La      Obra y el gato con botas. Tu dinero es necesario para la Obra. Tus energías      son necesarias para la Obra. Tus amigos son necesarios para la Obra. ¿Y la      Obra qué hace? La respuesta no es satisfactoria: muchas prácticas piadosas,      poca justicia y poca caridad. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Un buen día, con la misma naturalidad      con que aparece el sol por la mañana aparece la tercera etapa de la vida interior      frustrante. Siguiendo con el símil del deportista, uno se da cuenta de que      está cumpliendo una serie de obligaciones que no son simplemente estériles.      Sigues teniendo la obligación de hacer una hora de gimnasia de mantenimiento      diariamente. Pero no logras tonificar tu musculatura. Lo más que logras es      tener de vez en cuando una rotura de músculos, lo que le obliga ir al fisioterapeuta,      encontrar excusas para no hacer deporte, trampear como se puede. La obligación      de hacer deporte acaba resultando y percibiéndose como una obligación de autodestrucción.      ¿Es eso la unión transformante de que hablan los místicos? Como diría Ortega:      &lt;i&gt;¡No es eso! ¡No es eso!&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;   &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Pero ciertos directores y directoras      &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;sí alcanzan la unión transformante.      Son los únicos —diría yo— que la alcanzan. Ellos son Opus Dei y el Opus Dei      son ellos. Para los cargos de responsabilidad dentro de la Obra se eligen      personas de espíritu y santidad probada. La santidad del numerario corre paralela      con los cargos que ocupa, a los que por supuesto no está apegado. Recuerdo      a Emilio Navarro, aleccionándonos a los que nos íbamos a incorporar por vez      primera a un centro de estudios en estos términos: &lt;i&gt;el que vale algo saldrá      del centro de estudios de director local o por lo menos de subdirector o de      secretario&lt;/i&gt;. Los que ocupan cargos de gobierno, incluido el fundador, siempre      me han parecido un poco trepas, actitud que en tales casos es virtud, la de      la magnanimidad. Es que quieren ser santos —he aquí la rectitud de intención—      lo cual es aspirar a algo grande. Y se perpetúan en el cargo, al que por supuesto      no están apegados. Si uno consigue tener &lt;span class="GramE"&gt;un mercedes&lt;/span&gt;      con chofer y todo ello pagado por los numerarios, las numerarias, los agregados,      las agregadas, los supernumerarios y la supernumerarias, los cooperadores      y las cooperadoras; en esa caso, se encuentra ya muy cercano a la santidad.      Ha logrado la perfecta unidad de vida entre lo ascético, lo apostólico y su      propio trabajo que es ser director del Opus Dei. Todo en él es Opus Dei: lo      que piensa, lo que dice, lo que rechaza. Si el que tiene mercedes con chofer      lo tiene como consecuencia de su actividad profesional, la santidad ya no      está tan clara. Es sospecho de aburguesamiento y no de santidad. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Todos estábamos contentos al principio; pero luego hay algo que conduce a la frustración. Esa frustración acaba siendo una frustración vital, profunda, existencial. En estas páginas de &lt;span class="SpellE"&gt;Opuslibros&lt;/span&gt; he leído muchas de estas frustraciones. Yo también tuve las mías. Me voy a limitar a una. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Una de las obligaciones que me resultaban      más frustrantes era asistir al curso anual, desde el primero al que asistí.      Para quien no lo haya padecido resumo brevemente en qué consiste. Se trata      de una estancia de veinticinco días en régimen de internado en un lugar aislado.      No tiene lugar una sola vez en la vida, sino anualmente. Se vive a toque de      timbre, según un horario, haciendo todos lo mismo al mismo tiempo: rezar,      estudiar, dormir, reír, hacer deporte. El director puede cambiar el horario,      cosa que hace con frecuencia, por lo que hay que estar atento a los timbrazos.      Todo me resultaba desagradable. En las llamadas tertulias no me correspondía      hablar, pues tengo pocas dotes personales de gracejo y de entretenimiento.      Además cuando hablo suelo ser poco edificante. Los que reunían ambas dotes      y tenían cargos de gobierno eran los que hablaban en las llamadas tertulias.      Se estudiaba latín, pero de tal modo organizado, que nadie aprendía latín.      Deporte tampoco se podía hacer, porque el tiempo de deporte era simultáneo      para todos, por lo que una cancha de tenis permitía jugar un partido al día      a dos personas o a lo más a cuatro si el partido era de dobles. Tampoco se      podía hacer oración a gusto. Me resultaba difícil hacer oración por la mañana,      porque en el oratorio diariamente hay un cura de predicación gritona. Por      la tarde tampoco se podía hacer a gusto la oración, pues había de hacerse      paseando por el jardín. Hacer la oración fuera del oratorio es una necesidad      cuando uno trabaja. Y nada tiene de particular. El fundador afirmaba que su      oración más sublime tuvo lugar en un tranvía. En mi caso tenía que llegar      tarde al trabajo, después de hacerla en el oratorio, porque la organización      del Opus Dei había llegado a la conclusión de que no basta que alguien afirme      en la charla que cumple las normas, sino que &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;la      organización debe comprobarlo visualmente. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Y no sigo porque la mayoría de vosotros conocéis qué es un curso anual de veinticinco días de los que no te perdonan ni uno. ¡Lo que yo podría haber aprovechado veinticinco días al año, si me hubiesen dejado organizándome a mi aire! Lo directores con mercedes por supuesto no hacen curso anual. Tienen cosas más importantes en las que ocuparse.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Los asistentes a un curso anual son      clasificables en dos categorías. Unos en el&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;curso anual lo pasan bien, se divierten y se relajan. Pero también      hay otros, ciertamente una minoría —minoría silenciosa por lo demás—, que      lo pasan mal. Yo me contaba entre estos últimos. Ese encontrarme en minoría      hacía que me sintiese muy alejado del Opus Dei. Este no es mi mundo, pensaba.      Este no es mi sitio. Yo aquí no pinto nada. Y así lo contaba en la charla      fraterna. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Al llegar a mi centro y hacer vida      ordinaria, la crisis de vocación iba cediendo poco a poco, generalmente al      cabo de dos meses. Y así iba tirando de curso anual en curso anual. En el      último de ellos me sinceré conmigo mismo y me dije. ¿Tú querrías realmente      para tus sobrinos este género de vida? ¿Estarías dispuesto a enviarlos a cursos      anuales para el resto de sus días? Mi respuesta sincera fue negativa. Es cierto      que había una mayoría que en los cursos anuales se lo pasaba bien, se divertían,      se relajaban y posiblemente aumentaban su piedad. Y es precisamente eso lo      que me llevaba a la conclusión de que aquel no era mi mundo. Yo no crecía      más que en frustración. Además entre los que se lo pasan bien predominaban      los infantilizados, los mediocres, los poco trabajadores. ¡Cosa más fácil      que vegetar en un curso anual! Los representantes de la minoría eran invariablemente      personas de gran categoría en los diversos aspectos de la personalidad, santidad      incluida. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Tomada la decisión de abandonar una vida frustrante —los cursos anuales no eran lo único desde luego—, cuando se presentó la oportunidad de llevarla a la práctica no vacilé. En el curso anual, estaba dentro pero me sentía fuera. Eso les pasa a una minoría en la Obra. Están dentro, pero se sienten fuera. Y con el tiempo se acaban yendo. Se fueron unos pocos desgraciados. Pero luego aparecen otros pocos y otros pocos…&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Diagnosticaba antes que la Obra parece      estar en una situación de cadena rota, a juzgar por noticias que me llegan.      Cuando se rompe una cadena no se suele romper toda ella simultáneamente. Hay      muchas ramificaciones, algunas de las cuales pueden perdurar. Pero, conocido      el fuerte centralismo institucional presente en la Obra, no es de esperar      que ese vaya ser el resultado, no parece que ese esté siendo el resultado.      &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;La Obra se está trasformando en algo      parecido a la &lt;span class="SpellE"&gt;Old&lt;/span&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;Order&lt;/span&gt;      &lt;span class="SpellE"&gt;Amish&lt;/span&gt;. La &lt;span class="SpellE"&gt;Old&lt;/span&gt; &lt;span class="SpellE"&gt;Order&lt;/span&gt;      &lt;span class="SpellE"&gt;Amish&lt;/span&gt; es una Iglesia anabaptista asentada en Estados      Unidos y Canadá cuyos miembros siguen a Jacob Amman (c.1644-1730). Viven de      un modo muy autosuficiente y autónomo. Tienen sus propias tierras de cultivo.      No envían a sus hijos a las escuelas públicas, que rechazan, sino que tiene      sus propios medios de enseñanza. Tienen su propio idioma, que en un dialecto      germánico. Son piadosos. Su número se calcula en 80.000 distribuidos en 1.200      distritos. La necesidad de preservar los propios valores, las propias esencias,      la propia identidad, en suma, los hace muy cerrados a cualquier innovación      tanto eclesial como mundana.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;El la Obra percibo rasgos semejantes.      Como a los &lt;span class="SpellE"&gt;Amish&lt;/span&gt; tampoco a los miembros de la Obra      les sirven las escuelas públicas para llevar a sus niños, ni tampoco las de      los religiosos. Tienen sus propios colegios. Tienen su propias Universidades,      insuficientes en número. Las carreras de humanidades en general y sobre todo      la carrera de filosofía de las Universidades estatales no son aptas para sus      jóvenes, pues fácilmente se deforman en ellas. Tienen su propio santuario      de peregrinación, &lt;span class="SpellE"&gt;Torreciudad&lt;/span&gt;. Tienen su propia      intelectualidad. Uno de sus más significativos intelectuales era Carlos Cardona      Pescador (&lt;span class="SpellE"&gt;q.e.p.d&lt;/span&gt;.), que fue director espiritual      de la Obra. De él dependía la llamada “censura interna”, que es la que da      permiso a las personas de la Obra para que publiquen. Eso de “censura interna”      suena un poco mal y su nombre fue sustituido por el de “asesoría de publicaciones”.      Ello quedaba justificado porque a la función de censura —esta frase o esta      idea hay que cambiarla, esto no se puede publicar si no es así o &lt;span class="SpellE"&gt;asá&lt;/span&gt;— se añadió la de asesorar sobre lecturas. Inicialmente      sólo había dos libros aconsejados. Curiosamente de los dos era autor Carlos      Cardona Pescador (&lt;span class="SpellE"&gt;q.e.p.d&lt;/span&gt;.). Uno se titulaba “Metafísica      del bien común”. Era su tesis doctoral, muy floja. No me acuerdo del nombre      del segundo libro; pero era el resultado de su&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;otra tesis doctoral —la segunda— que estuvo      a punto de ser rechazada por el tribunal que la juzgó. Cuando falleció la      reseña periodística dio la noticia de que había fallecido “el filósofo Carlos      Cardona”. Lo que omitió decir es que se trataba de un filósofo desconocido      en los círculos filosóficos. Y lo propio sucede con sus teólogos. Como consecuencia      del Derecho particular canónico al que están sometidos, el Opus Dei les “asesora”      —nunca les “censura”—, sus escritos. Por lo demás son intelectuales como los      otros intelectuales sus iguales.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;El Opus Dei tiene también sus propios &lt;span class="SpellE"&gt;clubs&lt;/span&gt; juveniles, su propio servicio doméstico, sus propios      proveedores, sus propias casas de decoración, sus propias sociedades mercantiles      o civiles para esto y para lo otro. Hacen bien. No lo critico. Se trata generalmente      de actividades lícitas. Los miembros del Opus Dei suelen aclarar que hay que      distinguir dos cosas: las obras corporativas y las que no lo son. De las primeras      se hace cargo oficialmente el Opus Dei. Las casas de retiro son casi siempre      obras corporativas. Pero un colegio de segunda enseñanza no tiene por qué      serlo y generalmente no lo es. Tienen razón. En honor a la verdad hay que      decir que hay entidades que son del Opus Dei y hay otras que no lo son —“nada      tienen que ver con el Opus Dei”—, lo que no impide constatar que se trata      de una editorial donde suele publicar la gente del Opus Dei o de un colegio      al que envían sus hijos la gente del Opus Dei, etc.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;Tiene sus propias casas de retiros muy parecidas las unas a las otras. Las casas de retiro —lo mismo que los &lt;span class="SpellE"&gt;clubs&lt;/span&gt;, los centros y demás edificios— tienen el planteamiento de una franquicia. Tienen que cumplir con un motón de requisitos —cuidadosamente inspeccionados por los directores— para que puedan ser homologados, incluido el nombre. Se aceptan fácilmente los nombres de árboles: los robles, los tilos, los pinos, las acacias, etc. Los nombre de torre, peña y monte seguidos de algo, especialmente si son nombres concordes con la toponimia del lugar: &lt;span class="SpellE"&gt;torrecorada&lt;/span&gt;, torre cerrada, torre corrida, monte mar, monte río, monte lago, peña blanca, peña&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;negra, peña &lt;span class="SpellE"&gt;merciana&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Tienen su propia lengua oficial que no es el inglés, sino el castellano. El fundador no entendía inglés y decidió que el idioma oficial de la Obra fuese el castellano, con todo lo que esto&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;limita las pretensiones de universalidad de la Obra. Ese mundillo peculiar acaba produciendo un lenguaje peculiar. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;— ¿Que es eso de &lt;i style=""&gt;abrirse en abanico?&lt;/i&gt;, me preguntó un amigo      presuponiendo que yo, por haber sido del Opus Dei, debería conocer su significado.      &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Se lo expliqué lo mejor que pude. Había acudido a él un numerario que le hablaba de cosas de la Obra entre ellas de que faltaba &lt;i style=""&gt;apertura en abanico&lt;/i&gt; en relación con no sé que situación o con no sé qué persona&lt;i style=""&gt;. &lt;/i&gt;Otra cosa que tampoco entendía era a qué pudiera referirse su amigo cuando le hablaba de “labor de San Rafael” o de “vocal &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;de San Gabriel”. No digamos ya cuando decía cosas como “trataba” a un “chico de San Rafael” muy “encajado”. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;— ¿Qué es la &lt;i style=""&gt;corrección fraterna&lt;/i&gt;?&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Eso ya no se lo supe explicar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Me sorprendió inicialmente que un numerario      ya mayor confiase a un amigo que no es de la Obra cosas que tiene que ver      con la &lt;i style=""&gt;corrección fraterna&lt;/i&gt; y la      &lt;i style=""&gt;apertura en abanico&lt;/i&gt;. Lo pensé un poco más      y llegue a la conclusión de que, si no ¿con quien lo iba a hablar? A los del      Opus Dei les pasa como a los militares. No pueden criticar al mando entre      ellos mismos porque es delito de conspiración. Tampoco pueden enfrentarse      al mando o enjuiciar sus decisiones porque es delito de rebeldía. Como consecuencia      acuden a alguien fuera del mundo militar, que de nada entiende del ejército      ni se interesa en ese tema. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;    &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Como los militares, como los &lt;span class="SpellE"&gt;Amish&lt;/span&gt;, los del Opus Dei viven en un&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;mundo cerrado. El mando militar impone la solapa      ancha, para modernizar sus uniformes y cuando acaba de dar esa orden la moda      civil ya ha vuelto a cambiar. Las numerarias iban casi siempre con falda plisada&lt;span style=""&gt;       &lt;/span&gt;durante una época. Parecía un uniforme. Un amigo mío para referirse      a una numeraria, como no conocía muy bien la distinción entre numeraria y      supernumeraria, &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;decía: &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;— Sí. Una de esas que llevan falda plisada.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;A lo que voy. Que me estoy divirtiendo mucho. Para que la cadena no se interrumpa, se ha adoptado un sistema de circuito cerrado, que es como funcionan actualmente la mayoría de las fuentes ornamentales de las plazas y jardines. Hay un despliegue de surtidores, de juegos de agua, de chorros diversos y de luces, pero el agua no se renueva. Es siempre la misma. Necesita sólo un poquito de agua nueva nada más. La suficiente para recebar. Pero esa fuente no aporta agua al huerto, ni produce flores, ni verdor, no apaga la sed, no sirve para que las personas &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;ni para los animales, para que alguien pueda asearse, refrescarse o solazarse. Me recuerdan al Opus Dei. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;Gervasio&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1753399905528229463-1981207651293910120?l=opusdeilibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/1981207651293910120'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/1981207651293910120'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://opusdeilibros.blogspot.com/2006/04/la-cadena-del-proselitismo.html' title='La cadena del proselitismo'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1753399905528229463.post-2273404091921973131</id><published>2006-04-08T07:41:00.000-07:00</published><updated>2007-04-17T08:46:57.893-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='cosas que fallan en el opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='documnetos opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='reforma del opus dei'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='exopus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='menores'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='falsa espiritualidad'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='prelatura personal'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='integrismo católico'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='control'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='sectas'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='vocacion'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='opus libros'/><title type='text'>NECESIDAD DE UNA REFORMA EN EL OPUS DEI</title><content type='html'>&lt;span class="content"&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Publicado en &lt;a href="http://www.opuslibros.org/"&gt;Opuslibros  &lt;/a&gt;por &lt;/span&gt;&lt;span class="content"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;strong&gt;Marcus Tank&lt;/strong&gt;, 1 de diciembre de 2006&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;i style=""&gt;dedicado especialmente a todos sus fieles&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;img src="http://www.opuslibros.org/spaw/images/marcusTank.jpg" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: center;" align="center"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Imagen: Rene Magritte, "El castillo en los Pirineos"&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;          1. Si echamos una mirada de conjunto, con perspectiva, a lo que está ocurriendo con el Opus Dei, saliéndonos de la visión fanática de los que gobiernan y juzgan todo como si el fundador fuese el mismísimo Dios y, por esa razón, dan a sus palabras y escritos valor de eternidad y los consideran doctrina de fe, nos encontramos con serias incongruencias. Para percibirlo es necesario hacer un ejercicio de “desfanatización” mental y del corazón. Borrar el formateo supuestamente “sobrenatural” al que son sometidos los miembros de la institución y quedarse con la fe de la Iglesia...&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style=""&gt;         &lt;/span&gt;Una vez conseguido el objetivo o, al menos intentado, se descubre que la “encarnación” del espíritu de la Obra poco tiene que ver con la pretendida entraña secular de dicho espíritu. En el Opus Dei se vive como religiosos, en especial numerarios y agregados. Existe vida de comunidad: célibes que habitan juntos en lugares especiales, provistos de oratorio y sacristía, bajo el mando de unos superiores estrictamente jerarquizados, con unos actos y rezos comunitarios perfectamente establecidos, con un plan de vida determinado, y con una práctica de la pobreza igual que los religiosos. Este aspecto de la pobreza no es en modo alguno secular, pues no se tienen bienes personales —propiedad privada— ni se dispone de lo que se gana con autonomía; los bienes son de la institución. Tampoco existe autonomía en lo referente a la profesión debido a la exigencia de supeditarla al querer de los directores. Es decir, los anclajes de cualquier ser humano &lt;i style=""&gt;in saeculo&lt;/i&gt; están completamente abolidos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La consecuencia es que el “espíritu” nada tiene que ver con la práctica real. Esta es una incongruencia del fundador, que plasmó así lo que dijo que vio. Él afirmaba hasta la saciedad lo de “no somos religiosos”, pero luego eso se quedó en una verdad puramente canónica, que no real, pues se vive &lt;i style=""&gt;ad modum religiosorum&lt;/i&gt;, al estilo de los religiosos. Me parece que lo que acabo de decir resulta evidente a todo el mundo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;  &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;2. Una segunda incongruencia se pone de manifiesto al observar que no se practican los &lt;i style=""&gt;&lt;a href="http://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;amp;sid=12"&gt;&lt;i style=""&gt;Estatutos&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; de la Prelatura aprobados por la Iglesia, sino una legislación interna distinta y no coincidente. Legislación ésta, incompatible con la pastoral eclesial y dolosamente ocultada a la autoridad de la Iglesia, pues no se ha presentado para su aprobación. Es decir, se actúa fuera de la ley común mediante unos “escritos internos”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Aclaremos que sólo son auténticos carismas divinos aquellos que han sido debidamente ratificados por la Iglesia (cf. &lt;i style=""&gt;&lt;a href="http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html"&gt;&lt;i style=""&gt;Lumen gentium&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;, 12 y 45). En el caso del Opus Dei, el carisma divino hay que encontrarlo en los &lt;i style=""&gt;&lt;a href="http://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;amp;sid=12"&gt;&lt;i style=""&gt;Estatutos&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;: además, éstos fueron debidamente supervisados por el fundador, según siempre se dice. Por lo tanto, nadie tiene obligación moral de practicar otra norma que no sean los &lt;i style=""&gt;&lt;a href="http://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;amp;sid=12"&gt;&lt;i style=""&gt;Estatutos&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; que la Iglesia ha dado a la Prelatura.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Pero las “normas de vida” reales de los fieles del Opus Dei acaban siendo todas las indicaciones de sus documentos o escritos internos “secretos”. Agradecemos a Agustina la reciente publicación del &lt;i style=""&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/vdmcgl/indice.htm"&gt;&lt;i style=""&gt;Vademécum del Gobierno Local&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; de 2002, donde se dice: &lt;i style=""&gt;Estos y otros escritos que reciben los Consejos locales no tienen únicamente como fin dar criterio a los Directores. Por tanto, éstos no se limitan a leerlos y meditarlos y guardarlos después. Son doctrina viva y clara que han de transmitir a los demás. Una vez que los Directores los han leído y meditado, a fondo, los comentan en la reunión del Consejo local: de esa comunicación de ideas obtendrán el mayor provecho posible personal y para el Centro, y abundante experiencia práctica para utilizar en Círculos, charlas personales, etc.; y el sacerdote, en pláticas y meditaciones. Con este estudio permanente —responsabilidad grave de los Directores—, conservan fácilmente en su memoria los criterios básicos y las experiencias sobre cómo desempeñar su tarea, evitando omisiones, improvisaciones, pérdidas de tiempo o actuaciones personales; y así, además, realizan con perfección su principal trabajo profesional&lt;/i&gt; (pp.18-19). O sea, son más que normas, pues este apartado termina incluso diciendo&lt;i style=""&gt;:&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;i style=""&gt;&lt;span style="font-family:'Trebuchet MS';"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;Si alguna vez el Consejo local no entiende un documento enviado desde la Comisión, o piensa que no lo puede cumplir, o que puede mejorarse de algún modo, lo hace saber enseguida a la Comisión&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;. Por lo tanto, no se acepta la hipótesis del no cumplimiento “voluntario”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;3. Aunque podrían añadirse muchas incongruencias más, voy a señalar sólo una tercera que —por constituir una actitud de fondo que determina el modo de situarse cognoscitiva y doctrinalmente en el mundo actual— engloba todo un conjunto de consecuencias. Se trata del rechazo tácito a gran parte del Concilio Vaticano II. Mientras se desarrollaron las sesiones de aquella asamblea sinodal en Roma, no cesaron de pasar por &lt;i style=""&gt;Villa Tevere&lt;/i&gt; los obispos más tradicionalistas del Concilio, que eran convocados y alentados por Escrivá para hacer frente común contra lo que él entendía como excesos modernistas incompatibles con la fe de la Iglesia: entre ellos, no pocos miembros del episcopado español de entonces, a quienes el Concilio sorprendió con el pie cambiado, fuera de los progresos de la teología francesa y centroeuropea de aquellos tiempos. El resultado del Concilio defraudó el concepto de Iglesia que tenía Escrivá, cuya teología se había quedado petrificada varios siglos atrás.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;La consecuencia fue un rechazo no explícito, pero sí de hecho, de los documentos del Concilio por parte del Opus Dei. &lt;b style=""&gt;&lt;a href="http://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;amp;sid=8821"&gt;&lt;b style=""&gt;Normandía&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/b&gt; se refería no hace mucho en esta misma página &lt;i style=""&gt;web&lt;/i&gt; a Raúl Lanzetti, sacerdote numerario y teólogo, perito de uno de los Sínodos de Obispos convocados por Juan Pablo II. En efecto, Raúl, siendo un hombre tremendamente vitalista y fogoso, volvió muy deprimido a la Argentina, como consecuencia de comprobar una y otra vez que en la Obra no se quería asumir la doctrina conciliar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;Una prueba colateral de lo que afirmo es que en el &lt;i style=""&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/Index_libros/guia_general.htm"&gt;&lt;i style=""&gt;Índice&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; de libros prohibidos del Opus Dei se encuentran las obras de aquellos teólogos que más influyeron en el Concilio, entre ellos el mismísimo Ioseph Ratzinger. La calificación interna del actual Papa cambió años después, tras ser nombrado Prefecto de la Congregación de la Fe, pero se tardó en hacer las modificaciones y, en parte, se debieron a la tenaz insistencia de &lt;a href="http://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;amp;sid=8665"&gt;Antonio Ruiz Retegui&lt;/a&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;La mentalidad del fundador y el diagnóstico de su presente se perciben en su última extensa &lt;b style=""&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/Carta14_II_1974/Carta14_II_1974.htm"&gt;&lt;b style=""&gt;&lt;b style=""&gt;Carta de 14 de febrero de 1974&lt;/b&gt;&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;/b&gt; o en la &lt;b style=""&gt;&lt;a href="http://www.opuslibros.org/libros/Carta28_III_1973/CARTA_28_III_1973.htm"&gt;&lt;b style=""&gt;Carta de 28 de marzo de 1973&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;, considerada como su “primera campanada”, poco antes de morir. En la actualidad estas lecturas resultan muy ilustrativas. Felizmente, hoy tenemos la oportunidad de hacer contrastes y comprender mejor qué es el “espíritu de discernimiento”. El de Escrivá fue una cerrazón terca, autoritaria, en nada diferente a las actitudes integristas de algunos otros, y de ahí derivan buena parte de los males actuales de la institución: no todo fue malo en sus actitudes, pero sí careció de un auténtico “discernimiento espiritual” eclesial. Otros personajes de entonces, como Ioseph Raztinger, muy comprometidos con la Iglesia de aquellas décadas, batallaron en la primera línea del frente para encauzar las reformas y los cambios, sabiendo distinguir los límites entre lo caduco y lo permanente, y así reconocer la acción del Espíritu de Dios en la historia. La complacencia de lo Alto está hoy a la vista de todos: “por los frutos los conoceréis”.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;4. ¿Tiene importancia la no recepción del Concilio Vaticano II? Sí, y mucha. Aparte lo que supone esa actitud en sí misma, me parece que en el fondo estamos ante una falta de comunión con la verdad y con el Espíritu Santo, que condiciona y determina el modo actual en que los fieles de la Prelatura comprenden la realidad del hombre, de la Iglesia y del mismo Dios, aparte de limitar su vida interior. La formación que se imparte en el Opus Dei no favorece la dignidad&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;ni la autonomía de la persona, ni “la libertad de los hijos de Dios”, que tanto proclama. Son cuestiones que empapan todo el sistema formativo y espiritual de la Obra. ¿No os parece extraño que apenas se haya explicado ni citado oficialmente en los medios de formación una constitución tan importante y práctica como la &lt;i style=""&gt;&lt;a href="http://www.vatican.va/archive/hist_councils/ii_vatican_council/documents/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html"&gt;&lt;i style=""&gt;Gaudium et spes&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;?&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style=""&gt;            &lt;/span&gt;Como consecuencia de lo que he dicho hasta el momento y simplificando al máximo las cosas, surge una cuestión candente: Si tuviéramos que optar entre el fundador del Opus Dei o la Iglesia, ¿por quién nos decantaríamos? Para mí está claro: a pesar de sus deficiencias humanas, la Iglesia como tal me ofrece más confianza y, pienso, lo contrario sería caer en un fanatismo humano, a favor de una “institución de hombres”: Pablo, Apolo, Cefas, pero no Cristo.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;La disyuntiva no es nada teórica si pensamos que Escrivá no es Dios, y que se ha equivocado en muchas cosas. Sin embargo, ésta no es ni ha sido la actitud de los sucesores de Escrivá, que siguen otorgando al fundador una credibilidad sin fisuras, en todos los temas. El error consiste en hacer de la “doctrina del fundador” (también sus praxis o su conducta, tomada como ejemplo a imitar) una cuestión de fe indistinta de la fe en Dios. La fe teologal tiene como objeto la Revelación divina presentada por la Iglesia. No son objeto de fe las revelaciones a un hombre particular que no hayan sido asumidas como divina revelación por la Iglesia.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;O, dicho de otro modo, el acto de fe de cada uno de nosotros es un acto eclesial: se asiente en la fe de la Iglesia, no en la doctrina de un individuo, por muy santo que hubiera podido ser, como bien puede leerse en el &lt;i style=""&gt;&lt;a href="http://www.vatican.va/archive/ESL0022/_INDEX.HTM"&gt;&lt;i style=""&gt;Catecismo de la Iglesia Católica&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt;, número 150: &lt;i style=""&gt;En cuando adhesión personal a Dios y asentimiento a la verdad que Él ha revelado, la fe cristiana difiere de la fe en una persona humana. Es justo y bueno confiarse totalmente a Dios y creer absolutamente lo que Él dice. Sería vano y errado poner una fe semejante en una criatura (cf. Jr 17,5-6; Sal 40,5; 146,3-4)&lt;/i&gt;. Además, en el caso de Escrivá está por ver esa “santidad ordinaria”, en el día a día, mientras no se emprenda la “desmitificación”, que certeramente comentaba &lt;b style=""&gt;&lt;a href="http://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;amp;sid=8131"&gt;&lt;b style=""&gt;Oráculo&lt;/b&gt;&lt;/a&gt;&lt;/b&gt; hace unos meses. Por lo tanto, la fe que pueda tenerse en Escrivá no es teologal sino humana, pues nunca la Iglesia ha reconocido sus revelaciones. Lo único aprobado son los &lt;i style=""&gt;&lt;a href="http://opuslibros.org/nuevaweb/modules.php?name=News&amp;file=article&amp;amp;sid=12"&gt;&lt;i style=""&gt;Estatutos&lt;/i&gt;&lt;/a&gt;&lt;/i&gt; de una institución, y aún éstos no son objeto de fe.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;5. Volviendo a la primera cuestión que planteaba, la inconsecuente plasmación del carisma secular o de la &lt;i style=""&gt;secularidad&lt;/i&gt; de la Obra, habría que decir que no es extraño lo que ha sucedido. Cuando Dios se comunica a una persona por medio de luces interiores, la expresión del mensaje pertenece al que lo ha recibido, que manifiesta al expresarlo su manera de pensar y su cultura. ¿Os acordáis del aforismo clásico&lt;i style=""&gt;?: quod recipitur ad modum recipientis recipitur,&lt;/i&gt; es decir: “lo que se recibe, al modo del recipiente es como se recibe”. Como dice De Smedt en su obra &lt;i style=""&gt;Nuestra vida sobrenatural&lt;/i&gt;: “Cuando el alma quiere evocar este recuerdo, para su propio consuelo o para la enseñanza y consuelo de otras almas, puede ocurrir fácilmente que asocie, con plena buena fe, al recuerdo de las palabras divinas, el de ideas que ha conservado de sus lecturas, que ha oído exponer en predicaciones, o incluso que son el producto de la actividad de su inteligencia y de su imaginación” (tomo I p.229). Esto mismo afirma otro gran especialista, el Padre Monier-Vinard, en &lt;i style=""&gt;Cum clamore valido&lt;/i&gt; diciendo: “Hay que reconocer, por lo demás, que todo santo o santa que recibe una revelación, obra más o menos de igual forma, poniendo siempre su signo propio, y que hay, por lo tanto, que hacer siempre la distinción entre lo que es únicamente divino y lo que es humano y personal”. En fin, todo esto es conocido de sobra por los exégetas de la Sagrada Escritura, para quienes el abecé de su tarea está en discernir la “verdad revelada” de la “envoltura cultural e histórica” del profeta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;El contenido tiene un valor perenne, la envoltura es propia de la mentalidad de una época. De ahí la importancia capital del &lt;i style=""&gt;discernimiento eclesial&lt;/i&gt; de los carismas particulares para considerarlos válidos. Y, por todas estas razones, parece muy conveniente que algo que se ha formado mal, y que ha seguido un rumbo tan poco transparente como el Opus Dei, necesite hoy una purificación, una verdadera y profunda reforma. Dilatar la cuestión por miedo o por falsas razones de “fidelidad” (integrista), no hace más que prolongar un engaño, destrozar personas, y deteriorar la propia institución, también su fama hasta extremos difíciles de recuperar.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-indent: 35.4pt; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;span style="font-family:Times New Roman;"&gt;&lt;span style=";font-family:Times New Roman;font-size:100%;"  &gt;En resumen, carece de sentido mantener la situación actual con sus ficciones. ¿Es posible una reforma en las actuales circunstancias? La mayor dificultad se encuentra en los sucesores de Escrivá, que no han sabido distinguir entre fidelidad a Dios y fidelidad al fundador, optando por la segunda, cuando ésta no tiene por qué coincidir con la primera y, de hecho, no coincide, como se va haciendo más claro cada día que pasa. Sólo por esto sería necesaria una reforma: porque el “Opus Dei” es ya poco o nada “Dei” y sí mucho “opus Escrivae”… y ¡cuanto más de &lt;i style=""&gt;Escriba&lt;/i&gt;, peor!&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1753399905528229463-2273404091921973131?l=opusdeilibros.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/2273404091921973131'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1753399905528229463/posts/default/2273404091921973131'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://opusdeilibros.blogspot.com/2006/04/necesidad-de-una-reforma-en-el-opus-dei.html' title='NECESIDAD DE UNA REFORMA EN EL OPUS DEI'/><author><name>Exopus Dei</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author></entry></feed>
